martes, 22 de mayo de 2012

Atentados con bomba y guerra cibernética en Siria: donde terrorismo, espionaje e intervención extranjera confluyen


 

Los atentados con bombas se multiplican en Siria. Existe una pauta en los objetivos de algunos de los mayores y más destructivos atentados con bomba que es de interés resaltar, como los ataques dirigidos contra sedes de la inteligencia militar siria y, en particular, contra la inteligencia de la fuerza aérea de Siria.
Así, se han reportado en 2012 ataques como el más reciente del 19 de mayo con coche-bomba en la ciudad de Deir az-Zor, en el este de Siria, ante las oficinas de la inteligencia militar siria, dejando nueve muertos e hiriendo a unos 100. El 10 de mayo dos coche-bomba con bombarderos suicidas estallaron en la capital siria de Damasco ante el edificio de diez pisos albergando la sede de la División Palestina de la inteligencia militar siria, unidad dedicada a la lucha antiterrorista. El atentado destruyó también un segundo edificio de la inteligencia militar siria y causó la muerte de 55 personas y heridas a otras 372. El 30 de abril dos bombarderos suicidas en la ciudad siria norteña de Idlib atacaron la sede de la inteligencia de la fuerza aérea siria y el edificio de la inteligencia militar, matando a 8 e hiriendo a docenas. El 28 de marzo un general de brigada de la fuerza aérea siria fue asesinado en la ciudad norteña de Alepo. El 17 de marzo de este año dos coche-bomba explotaron ante edificios de la inteligencia de la fuerza aérea siria, de la policía y del aparato de seguridad del estado, provocando 27 muertos y 97 heridos.
El año 2011 se caracterizó por ataques como el del 24 de noviembre, en el que resultaron muertos seis pilotos de combate de la fuerza aérea siria junto con un oficial técnico y otros miembros del personal de una base aérea localizada entre las ciudades centrales de Homs y Palmira. Este tipo de atentados contra la inteligencia militar empezó con el ataque por parte del Ejército Libre de Siria del 16 de noviembre contra el edificio de la inteligencia de la fuerza aérea siria en la ciudad de Harasta, cerca de Damasco, que lo dejó parcialmente destruido. Estos ataques se pueden explicar como intentos de la insurgencia para destruir los medios de las fuerzas armadas sirias para combatirla en la lucha antiterrorista. Empero, los ataques contra la inteligencia de la fuerza aérea siria, contra su personal y contra la inteligencia militar siria podrían ser el producto de instrucciones dadas a la insurgencia por potencias extranjeras. El propósito sería debilitar la capacidad de las fuerzas armadas sirias de detectar y evaluar amenazas militares externas, con vistas a un futuro ataque contra Siria. Los ataques sucesivos contra la inteligencia militar y de la fuerza aérea sirias tienen un aire sistemático, como si se tratase de los blancos militares de una potencia.
Pero la inteligencia militar siria no ha sido la única atacada. De acuerdo a la televisión estatal siria, el 23 de diciembre de 2011 dos coche-bomba con bombarderos suicidas estallaron contra el edificio que albergaba la inteligencia rusa en Damasco, matando a 30 personas e hiriendo a 55. Es probable que la agencia de inteligencia atacada fuera el GRU, la inteligencia militar rusa. Así, quien ordenó el ataque lo habría hecho como un acto de venganza contra Rusia por su apoyo al gobierno sirio y por sus labores de inteligencia en Siria contra el presunto país implicado en el ataque. De acuerdo a la revista de defensa inglesa 'Jane’s Defence Weekly', la cooperación ruso-siria en inteligencia de señales (SIGINT de acuerdo a sus siglas en inglés) se desarrolló desde comienzos de los años 90 del siglo pasado, estrechándose la colaboración en 2005. Desde este año Rusia le daría información de inteligencia, equipo y sistemas de inteligencia de señales al Directorio de Inteligencia Militar de Siria, el cual tiene bajo su responsabilidad la inteligencia de señales en las fuerzas armadas. A cambio de esta ayuda la inteligencia rusa recibiría de la inteligencia militar siria toda la información recolectada por los sistemas de inteligencia de señales dados por Rusia.
Según el portavoz de Kofi Annan, el enviado especial de la ONU en Siria, hay una “tercera parte operando en la república” de Siria cuyas operaciones y ataques con bomba no serían obra de la oposición ni del gobierno sirio. Se ha dicho que estos atentados han sido obra del Ejército Libre de Siria, de Al Qaeda o de grupos islamistas como el Frente Al Nusra. También es posible que una o más agencias de inteligencia extranjeras estén implicadas en la ejecución de al menos algunos de los atentados mencionados. Un ejemplo foráneo podría ser el caso de los asesinatos de científicos nucleares iraníes. Según el gobierno iraní, uno de sus ciudadanos recibió 120.000 dólares para asesinar con una bomba a uno de sus científicos nucleares, pagados por la agencia de inteligencia israelí Mossad. Se quiera creer o no en esta acusación, la posibilidad de ello no es imposible. Siria es el escenario de una guerra secreta que involucra a fuerzas extranjeras, coincidiendo con y avivando el conflicto interno sirio, pues se busca la destrucción del país y la caída de su régimen. Varios informes han indicado la presencia en Siria de personal francés, turco, israelí, inglés y qatarí perteneciente a fuerzas de operaciones especiales. Israel se halla técnicamente en estado de guerra con Siria, pues estos países no han firmado la paz tras enfrentarse en varias guerras y acciones militares desde 1948.
Hay otro factor que es probable esté presente en el conflicto sirio, el de la guerra cibernética ofensiva por parte de potencias extranjeras contra las redes de Internet sirias. Existe la tecnología para llevar a cabo ataques cibernéticos y de información contra redes de computadoras enemigas, enviando mensajes de correo electrónico a individuos selectos del bando contrario. Estos ataques desde aviones se usaron en Libia en 2011 y ya antes contra Irak durante la invasión de 2003, cuando se enviaron mensajes a comandantes iraquíes de unidades militares instruyéndoles sobre cómo debían de informarle a las fuerzas americanas y aliadas que se rendían. Así, mensajes similares pudieron haber sido enviados a militares de alto rango sirios sobre cómo pasarse a la rebelión, probablemente con promesas de apoyo de hacerlo e indicaciones de cómo huir por ejemplo a Turquía. El comandante del Ejército Libre de Siria para operaciones militares es un ex coronel de la fuerza aérea, y el Alto Consejo Militar de las fuerzas rebeldes sirias está compuesto por 11 generales, todos con información de inteligencia valiosa sobre las fuerzas armadas sirias para aquellas potencias extranjeras interesadas. Los ataques cibernéticos y de información con mensajes de correo electrónico se pueden llevar a cabo desde aviones tripulados como el EP-3E ARIES II de la Armada de EE. UU., aviones sin piloto como el Global Hawk de la Fuerza Aérea de EE. UU. o el Heron israelí adquirido también por Francia y Turquía y probado por el Reino Unido, probablemente pudiéndose además realizar los ataques cibernéticos desde satélites.

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