miércoles, 17 de octubre de 2018

Embajada de EEUU en La Habana organizó "reunión secreta" en apoyo a show anticubano en ONU

Sede de la Embajada de Estados Unidos en La Habana

Por M. H. Lagarde


Sin temor a poner en peligro, por aquello de los supuestos "ataques acústicos",  la salud de sus mercenarios, este martes, la embajada de Estados Unidos en La Habana, acogió en su sede a treinta contrarrevolucionarios para que presenciaran y debatieran, vía videoconferencia, la llamada campaña “JailedforWhat?" (Encarcelado ¿para qué?) presentada por Kelley E. Currie, representante estadounidense en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, en Nueva York.

Al mediodía, y luego de arribar de forma escalonada a la sede diplomática, y de que se le retiraran los teléfonos celulares,  los participantes  recibieron como bienvenida, en el Eagle Bar, un refrigerio consistente en un pomo de refresco per capita, pasteles, tostadas pequeñas y café. Cuota alimenticia, que según testigos aseguraron a Cambios en Cuba, no cumplió con las expectativas de algunos de los comensales, quienes compartieron criterios negativos al respecto.

Acto seguido, los contrarrevolucionarios al servicio de EEUU, participaron en  la presentación de la  campaña “JailedforWhat?", así como de otros audiovisuales de intervenciones de diplomáticos estadounidenses respecto a las presuntas violaciones de los DD.HH en Cuba y la declaración del Secretario General de la OEA, Luis Almagro Lemes.

Al finalizar cada intervención de los estadounidenses en la ONU, los diplomáticos de la EmbUSA, aplaudieron con euforia, entusiasmo que no fue compartido por Anay Remón García, colaboradora del sitio contrarrevolucionario CUBANET, Jorge Enrique Rodríguez Camejo, de la plataforma digital anticubana Diario de Cuba, Omara Ruiz Urquiola y Ariel Ruiz,  quienes expresaron de forma extra verbal su discrepancia con los criterios expresados.

De igual forma, debe destacarse la indisciplina mostrada por los participantes, quienes a la par de las intervenciones, generaron comentarios en voz alta por lo que los moderadores debieron restablecer el orden en varias ocasiones. 

No quedó del todo claro si las "discrepancias" fueron motivadas por la  ausencia del servicio de traducción durante la videoconferencia y el poco dominio del inglés de la mayor parte de los convocados.

Al culminar la transmisión, se inició el debate entre los presentes, bajo la moderación del Primer Secretario Político Económico de esa misión, Todd Henderson y de la Asistente de la Oficina de Diplomacia Pública, Mónica Fernández Salina.

Como era de esperarse en tal escenario, los contrarrevolucionarios  se proyectaron en apoyo a la campaña orquestada por los Estados Unidos en la ONU contra Cuba y agradecieron el apoyo del Gobierno estadounidense a sus actividades.

La líder de las Damas de Blanco, Berta Soler Fernández, reiteró su agradecimiento al Gobierno de los EE.UU, por el “apoyo” por la libertad de los presuntos presos políticos y a la libertad de expresión en Cuba, aunque sus criterios fueron cuestionados públicamente por la vocera de CUBANET, Anay Remón García, quien en su intervención, aludió a la presunta censura en los EE.UU de los “voceros” que intentaron brindarle cobertura a la reciente visita del Presidente cubano a ese país.

Por su parte, Jorge Enrique Rodríguez Camejo, de Diario de Cuba, “reconoció” el respeto en los EE.UU a la libertad de expresión y el mercenario Antonio González-Rodiles Fernández, de Estado de SATS, informó que dedicaría un capítulo en su programa “Libertad y Punto” a lo acontecido en la actividad.

Ailer González Mena,  (Estado de SATS), manifestó que el Gobierno de los EE.UU debía arreciar su política contra Cuba, mientras Remón García consideró que se debía especificar, “si el recrudecimiento que exigía era contra el pueblo o contra el Gobierno cubano, pues la población no tenía culpa”. 

La controvertida aclaración obligó al Primer Secretario Político Económico y moderador del debate, Todd Henderson, a intervenir.

Como buena defensora de la "libertad de expresión", la Asistente de la Oficina de Diplomacia Pública de la Embajada, y en este caso también moderadora, Mónica Fernández Salinas, les trasladó a los presentes que, una vez que confeccionaran los artículos para sus respectivas publicaciones, debían omitir en sus citas las palabras de Todd Henderson, así  como no hacer públicos los nombres de los presentes, recalcando de ese modo el carácter "confidencial" de la actividad.

Vale destacar que en la reunión "secreta", en la que tanto se exhaltó a "la libertad de expresión", no fue mostrada, durante la videoconferencia, la contundente respuesta de los diplomáticos cubanos y de otros países, al show montado por el gobierno estadounidense en la ONU a solo semanas de la votación contra el bloqueo de EEUU contra Cuba en la Asamblea General.

Estados Unidos retiró en septiembre del 2017, con el pretexto de ser víctimas de falsos ataques acústicos, a la mayoría del personal de su Embajada en La Habana y mantiene paralizados desde entonces los servicios consulares para los cubanos, lo cual afecta a miles de familias en uno y otro lado del Estrecho de la Florida.

Sin embargo, en franca violación a la Convención de Viena, el reducido número de ellos que todavía permanece en esa misión diplomática, calificada por la actual administración de lugar donde “se experimentan circunstancias extraordinarias”, al parecer han vuelto a la ordinaria política, practicada durante muchos años en la antigua Oficina de Intereses (SINA) en La Habana, de alentar la subversión contra Cuba.

La lista "secreta" de los algunos de los participantes

Berta de los Ángeles Soler Fernández
María Cristina Labrada Varona
Ángel Juan Moya AcostaNancy
Alfaya Hernández
Jorge Olivera Castillo
Félix Navarro Rodríguez 
Jorge Enrique Rodríguez Camejo
Oscar Elías Biscet González
Elsa Morejón Hernández
René Lázaro López Benítez
Aimé de las Mercedes Cabrera Álvarez
Hildebrando Chaviano Montes
Susana Teresa Mas Iglesias
Ángel Luis Santiesteban Prat
Iván Hernández Carrillo
René Lozano López
Martha Beatriz Roque Cabello
Antonio Enrique González Rodiles Fernández
Ailer González Mena
Héctor Fernando Maseda Gutiérrez 
Manuel Silvestre Cuesta Morúa
René Jesús Gómez Manzano
Omara Isabel Ruiz Urquiola
Héctor Fernández Benítez
Amaury Pacheco del Monte
Iris Ruiz Hernández
Ariel Ruiz Urquiola
Anay Remón García








Apostilla final para un accidentado intercambio



Por Carlos  Luque Zayas Bazán

Pedro Monreal le ha respondido a este comentarista en su blog El Estado como tal.

Supongo que desde este momento el Sr. economista Pedro Monreal no responderá ya jamás a ningún texto de este comentarista que se refiera a sus artículos. Su altura académica no debe seguir rebajándose  a un intercambio que él ha llamado, - desde un elitismo del que ya ha dado pruebas en ocasiones anteriores (*), - de alcantarilla. Yo, sin embargo, seguiré prestando atención a sus escritos y de creerlo necesario, expresaré mi criterio cuando crea que puedo ser útil. No por supuesto, útil al Sr. Monreal.
Pero debe recordarse que nunca buscamos ese intercambio con el economista. Fue precisamente él quien comenzó en Cubadebate, en un relativamente largo intercambio  a propósito de un texto mío publicado en aquella bitácora.
 (http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/10/31/mientras-la-barca-de-la-democracia-choca-con-la-roca-del-capitalismo/)
Nunca me expliqué los motivos que lo llevaron a hacerme ese honor, si en aquel artículo no me refería a ningún tema económico específico. En todo caso quien se sumergió en las alcantarillas por su propia voluntad fue el Sr. Monreal, y en un tema no específicamente de su especialidad y que tampoco lo mencionaba personalmente. 
Sus motivos él tendría entonces, pero ni era un asunto económico ni estadístico. Era un tema mayormente político, pero Monreal se creyó en el deber de intentar la refutación completa, desde la misma primera oración, de aquellas ideas, e incluso seguir el intercambio con su autor en los comentarios. No soy pues culpable de que el académico Sr. Monreal se haya mezclado con un plebeyo, respondiéndole académicamente en los comentarios de una web entonces, cuando ahora dice que el interlocutor no merece que lo haga.
Francamente, y sin ánimo de insulto, sino a fuer de sincero, esperaba mucho más del académico Monreal. En este último texto suyo ha quedado evidentemente incómodo. Tanto, que incluso vacilo mientras escribo, en dar a conocer estos comentarios. Pero como no se trata de nada personal, y es nuestro país quien está por medio, debo responder.
¿Por qué digo que me ha quedado una impresión no muy favorable?
Veamos algunos puntos en su último texto:
“Cada vez que respondo con un tono áspero las invectivas políticas que lanza el compañero Luque, saca a relucir que no se utiliza el tono académico que él considera que debería observarse con él.”
“Siempre me ha llamado la atención esa manía de muchos paladines de la “denunciología” criolla de asumir que hay que concederles un tratamiento académico cuando discuten ácidamente en un plano que no lo es, así como la idea de que debe esperarse de parte de los receptores de sus agravios un debate apacible, aunque ellos hayan emitido una sarta de imprecaciones, incluyendo difamaciones.” 
Primero: En otras ocasiones Monreal no ha respondido a este comentarista en tono “áspero”, sino con duros insultos personales. El Sr. Monreal llamó a este comentarista “ruin”, “villano”, etc., vocabulario que no tiene sólo la rispidez a veces muy natural de las polémicas, sino que no es nada propio ni del intercambio académico, ni de cualquier otro civilizado.
No voy a citarlos en extenso. Aquellos no fueron agravios, sino insultos. Tanto fue así, quizás porque un mal momento lo tiene cualquiera, que desde entonces, por algún motivo, ha preferido el trato de compañero para este servidor.
Segundo: ¿De dónde saca el Sr. Monreal que quien ha opinado sobre sus tareas,  le ha exigido, esperado de él, o simplemente sugerido, que le responda académicamente? ¿Se le pidió eso en aquella ocasión en Cubadebate? Ahora Monreal desvía defensivamente el asunto con ese argumento situándose en un pedestal.
El elitismo de sugerir que alguien espera de él una respuesta o enfoque, o tratamiento académico, y considerar que está evidentemente muy por encima de eso, o que el otro está muy por debajo de su condición, deja mal parado a un supuesto sabio o simplemente especialista. Si fue el primero en referirse a mis escritos, era él quien estaba obligado a explicarse como especialista y conocedor. 
Cualquier otra posición equivale a desprecio elitista o impotencia. Cualquiera sabe que los verdaderos sabios siempre logran expresar sus conocimientos de la manera más sencilla, como para que llegue a cualquier lector. Que nobleza obliga, y la verdadera nobleza nunca desprecia al prójimo, sobre todo si lo considera inferior. 
En todo caso la responsabilidad es suya si desde su poltrona académica se bajó para responder a quien le advirtió desde el mismo inicio que no era un especialista.
Pero a pesar de NO SER aquel un texto mío con pretensiones de especialista o investigador, “algo” hizo que Monreal interviniera in extenso. Yo barrunto el motivo, pero no voy a perder mi tiempo construyendo alambicadas especulaciones, como los razonamientos “políticos” conque ahora Monreal trata de explicarse la publicación de un texto mío en varias plataformas.
¿Por qué digo que me ha quedado finalmente ahora una impresión nada favorable?
Tercero: Quien sí merecía un intercambio académico era el profesor Moreno y en aquel texto Monreal seleccionó los datos estadísticos a su conveniencia, como ya demostré en mi respuesta anterior.
Cuarto: ahora en su última respuesta Monreal reconoce las cifras en que la producción estatal es superior a la privada, pero nuevamente usa el recurso de desviar el meollo del planteamiento que le hice respecto a los datos. Paso a explicarlo, y me disculpan los eventuales lectores de estas notas si tengo que repetir, aunque brevemente, algunos puntos para la máxima claridad.
¿Qué le afirma rotundamente Monreal, usando datos estadísticos, al profesor Moreno?
      -Que “la producción nacional de algo tan importante como la comida la controla, desde hace rato, la actividad privada…”
¿Cuál es el dato de producción de esa superioridad que utiliza?
            -La producción de viandas y hortalizas.
¿Qué dato de la superficie cultivada arguye?
       -“La superficie cultivada en las empresas estatales es apenas el 19% de la superficie cultivada del país.”
 
¿Cuál dato de la superficie cultivada no menciona?
         -Que la Superficie Cultivada perteneciente a la Propiedad estatal socialista, es el 75% del total y el 8.2% a la cooperativa.
¿Qué datos de la producción estatal superior a la privada no menciona, y que refuta o al menos relativiza que “algo como la comida la controla, desde hace rato, la actividad privada”?
Ya vimos: la carne bovina, la de cerdo y los huevos.
Pero además, ¿dónde queda la elaboración industrial estatal de la materia prima?
Pero además, ¿dónde queda la importación de alimentos?
Entonces, ¿Permiten esos datos sostener sin más la afirmación del Sr. Monreal?
A ninguna de estas cuestiones responde ahora el Sr. Monreal seguramente porque su comentarista no merece una respuesta académica. 
Sin embargo, entonces, ya que responde de la manera que merece a quien menciona por su nombre, es decir, a Carlos Luque, no debe ser muy académico el razonamiento que sí hace con respecto a la propiedad cooperativa en su último texto. No lo será según la lógica del mismo Monreal, (no lo he dicho  yo, que conste), pero me voy a referir a lo que ahora argumenta.
Cuando yo le recuerdo al lector que al referirse a la superficie cultivada se debe tener en cuenta que por la estructura de la propiedad el 75% le corresponde a la Propiedad Estatal Socialista, es para que el lector se percate que el economista solamente usa el dato según el cual la superficie cultivada estatal es del 19%. 
Al usar este último dato, Monreal persigue el objetivo de apuntalar su anterior opinión, citada en negrita más arriba, sobre el control que la propiedad privada tiene sobre la “comida” cubana, pues siendo el área cultivada estatal tan inferior,  hasta por esa matemática razón (salvo que haya un astronómico rendimiento) no se puede esperar otra cosa.
Ahora bien: ¿por qué no se refiere al 75% del área cultivada estatal, según la estructura de la propiedad que consta en la misma tabla estadística de donde toma otro dato y ese no? Resulta evidente, porque incluso cuando se refiere al 19% no está considerando el área cultivada que corresponde a las cooperativas y UBPC, que no pueden ser consideradas intrínsecamente privadas.
Al polemizar con el profesor Moreno, yo no afirmo que el Sr. Monreal armara su cuarteto de puntos con toda conciencia porque no se trata de adivinar sino atenerse a lo fáctico. Lo que digo es que su afán por resaltar el papel de la propiedad privada en la producción de la “comida” lo lleva a la selección parcial que hemos descrito.
Ahora el Sr. Monreal reconoce y menciona, al fin, esos datos y renglones en que la producción estatal es superior a la privada (lo cual indica que tácitamente acepta que tiene que matizar el absoluto control de la comida que le atribuye al sector privado, es decir, lo único que argumenta al profesor Moreno), pero, ahora!, para indicar que “la cooperativa produce muchos menos alimentos” que la privada. Un cubano diría, en modalidad alcantarillera, y dale Juana con su hermana… 
Y bien. Aquí Monreal desvía el tiro porque mi aclaración nada tenía que ver con una comparación entre la producción cooperativa y la privada, sino que siendo la propiedad cooperativa de carácter social y diametralmente opuesta a la estrictamente privada, no era correcto no tenerla en cuenta junto a la propiedad estatal, tanto en producción como en superficie, porque es un fenómeno económico, político y social diferente. 
Esa era la cuestión de la que nuevamente Monreal se desvía porque él está resaltando sólo el papel de la propiedad privada, comparándola sólo contra la estatal. Ahora sólo compara la cooperativa con respecto a la privada. ¿Estamos? A buenos entendedores, no más palabras.
También Monreal sostiene que:
“La pregunta que reproduce Luque – ¿es que sólo nos alimentamos de viandas y hortalizas? – es un argumento retórico para desviar la atención respecto a un hecho de la realidad: la importancia del sector privado en la producción nacional de alimentos.”
De acuerdo “en la importancia del sector privado en la producción nacional de alimentos”. No faltaba más. Y oajlá que produzcan mucho más nuestros admirados y queridos campesinos privados. Pero Sr. Monreal, ud no dice eso en su anterior artículo, sin más. Sino que subraya sesgadamente esa importancia hasta llevarla casi a la categoría de exclusiva, en la frase que usa y con los datos que usa, y con los datos que excluye.
Pedro Monreal invita o sugiere que converse con alguien informado y con autoridad sobre estos temas:
•Supongo que el compañero Luque pudiera quizás tratar de encontrar algún interlocutor calificado en el gobierno cubano para que pueda discutir acerca de:
•Si no sería un caso de “adelgazamiento de la participación estatal” la notable reducción del empleo neto del sector estatal, que ha sido de un poco más de un millón de trabajadores desde 2010,
•Si no constituiría “una confianza entusiástica en la propiedad privada” las exoneraciones impositivas que se le ofrecen a la inversión extranjera,
•Si no representaría una “desconfianza marcada por la economía y la propiedad estatal” haber transferido más de un millón de hectáreas de tierra del sector estatal al sector privado.
• Supongo que pudiera ser una conversación interesante.
No tengo acceso a ningún interlocutor del tipo que sugiere Monreal. Pero a esperas de esa posible conversación, mientras voy expresando mi opinión – simple, no de especialista, por supuesto sin “creerme cosas” de ningún tipo – que tengo al respecto.
Yo sospecho que cualquier economista con anchas y hondas preocupaciones políticas tiene en cuenta que lo que se podría llamar metafóricamente como “adelgazamiento de la participación estatal” no se refiere ni se produce meramente por el impulso del trabajo individual no estatal (el cuentapropismo), ni por el empleo de la propiedad privada en sus distintas gradaciones. 
Aquí no voy a extenderme porque supongo que nuestros lectores son gente avisada, sino que lo voy a expresar en muy pocas palabras: se trata del “adelgazamiento” del Estado a que aspira el neoliberalismo y, sobre todo, cuando al económico le sigue el político. Se trata, por ejemplo, de aquello que pretende la táctica obamiana: apoyar sólo al emergente emprendedor privado, negándole el agua y la sal a la economía estatal. No simulemos ingenuidad. 
Es de todo punto de vista oportunista el segundo ítem. Las exoneraciones impositivas que se le ofrecen a la inversión extranjera es una imposición de la época, una situación a la que Cuba tiene que adaptarse, no una simpatía entusiástica de nuestros gobernantes por la economía privada capitalista. No seamos oportunistas.
El tercer ítem es igualmente oportunista y tergiversa las causas de los eventos. La economía y la propiedad que llamamos estatal, social, no es per se, por razones intrínsecas, inferior a cualquier otra, a la privada. Si se ha manifestado así en algunos aspectos, la razón fundamental es el ahogo económico a que se ha sometido a Cuba durante tantos años y por supuesto, los inevitables errores y las manquedades humanas, sobre todo porque el capitalismo es yerba que crece espontánea y el socialismo hay que cultivarlo y además, contra viento y marea.
 Segundo, porque el interés individual, privado sigue prevaleciendo en el ser  humano, sobre todo cuando en el curso, en el esfuerzo y en el intento prolongado de vivir de un nuevo modo, las revoluciones socialistas se han producido en los países desde siempre explotados y quienes lo intentan tienen que aplazar constantemente la esperanza, porque la inmensa parte de la humanidad vive bajo el sistema económico y político que forma y conforma constantemente ese tipo de ser humano, a la vez que impide y frena el surgimiento de otro tipo de ser humano, e impide el éxito de otras formas de propiedad. Y tercero, porque los recursos mundiales, las inversiones y los mecanismos mundiales de comercio están dominados por el capitalismo.
La economía privada capitalista no es la más eficiente ni la mejor opción para la humanidad en ningún aspecto. Que domine esta época y que los países sobre cuya explotación de siglos se ha erigido el capitalismo se vea obligada a conectarse con él, es otra cosa bien distinta. Estos argumentos buen rato que están bien fundados en el pensamiento revolucionario.
Sus preguntas, pues, Sr. Monreal son tendenciosas y están mal formuladas, o mejor, formuladas según sus intereses.
Con respecto a las especulaciones y disquisiciones políticas y publicistas de última hora del Sr. Monreal, nada que decir. Sólo una sugerencia de otro tipo. No se rebaje a responderle a quien no considere a su altura. Pero considere que hay mucha gente sencilla y llana en este pueblo atenta a lo que opinan sus intelectuales, sus académicos y los especialistas. En ellos influyen los datos segados, las medias verdades. Decía García Márquez que cuando él se disponía a escribir, emulaba con Cervantes. El académico también tiene que escribir como los grandes sabios, que muchas veces no han sido académicos, sino que, al dominar profundamente sus conocimientos, son los que mejor explican su materia. Y con todos los datos a la mano.

(*) De Javier Gómez Sánchez Monreal opinó: “¿Qué tipo de credenciales intelectuales puede, exactamente, mostrar Gómez para que pudiéramos aceptarlo como una fuente creíble de la tipología política cubana?
La verdad es que parece que ninguna. Si se utiliza cualquiera de las cuatro principales bases de datos que informan sobre la legitimidad y la visibilidad de los resultados de investigación (el Social Sciences Citation Index – SSCI de Web of Science, Scopus, Redalyc y SciELO), el resultado siempre es el mismo: no se encuentra mención alguna a Gómez. Para otras bases de datos como Google Scholar y Publish or Perish, este autor tampoco existe. Es fácil verificarlo. Trato de ser objetivo. Ese tipo de revisión es lo que se hace habitualmente cuando se desea hacer una comprobación preliminar de la calidad del pensamiento social contemporáneo.”
 En: La realidad doblada como un papel: manía clasificatoria y debate político en Cuba.


Debate académico, debate político y debate de alcantarilla: ¿planos para discutir sobre Cuba?


lunes, 15 de octubre de 2018

Internet o la feria de las necedades


Por M. H. Lagarde


Ya se sabe que el Tast Force, puesto en acción el pasado febrero por el Departamento de Estado norteamericano pretende examinar los desafíos tecnológicos y oportunidades para expandir el acceso de internet en Cuba a través de determinados sitios supuestamente "independientes", que ayuden al pueblo a disfrutar de un flujo de información "libre y no regulada".

Como parte de esa fuerza se encuentra también la Oficina de Radiodifusión de Cuba, en cuyos documentos presupuestarios para los años fiscales 2018 y 2019, hechos públicos por la Junta de Gobernadores de Radiodifusión de los Estados Unidos en agosto pasado, se dice que la actual administración tiene planes de usar cuentas cubanas de Facebook «nativas» y «sin marca», o sea falsas, para difundir en la Isla contenido subversivo creado por el gobierno de Estados Unidos.

No hay que recibir clases en ninguna universidad norteamericana para darse cuenta que ambas estrategias son la versión de la "glasnot" dirigida contra Cuba en tiempos de la web 2.0

En el caso cubano, tal como en la "transparente" política que sirvió para impulsar y justificar la traición del socialismo en la extinta URSS, sus objetivos principales son:

-Crear una fractura entre el Partido y el pueblo. Al parecer para los "glasnotianos" criollos, los militantes del Partido no son la vanguardia del pueblo sino extraterrestres llegados de otro planeta. 

-Manipulación de la historia: idealización del pasado; no solo olvidan la historia sino que la llenan de lagunas de acuerdo a la conveniencia de sus mensajes en pro de la restauración capitalista.

-Buscan desacreditar al estado y tratan de reafirmar la idea de que la causa principal de nuestros males no es el bloqueo, la política genocida que, según un informe publicado el 6 de abril de 1960 por el Departamento de Estado, aseguraba que el único medio previsible para enajenar el apoyo interno era generar el descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. 

A todo esto se unen algunos que, no se sabe si por ingenuidad, resentimiento, o por lograr protagonismo en esa feria de las necedades de las redes sociales que, como dijo Umberto Eco, posibilitan la invasión de los idiotas: "le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel”. 

Estos últimos, sin responsabilidad alguna, le hacen el juego al otro bando en su última cruzada: la de intentar sepultar a la izquierda latinoamericana. Como en Cuba la paz ciudadana es un bien preciado, que ni siquiera los trolls del Task Force pueden poner en duda, creen que la ofensiva contra los dirigentes izquierdistas en Nicaragua, Venezuela, Brasil, Ecuador y Argentina, es algo ajeno a nuestra geografía política, sin notar de que tales maniobras son el medio para extirpar el ejemplo de Cuba, o lo que es lo mismo, la "causa del mal" que puso en peligro los intereses de una América que, por destino manifiesto declarado en el siglo XIX, y recalcado en los últimos tiempos con la "desclasificación" de la doctrina Monroe, es solo para los americanos...los del norte, por supuesto.

Destripar la historia, ocultar el antimperialismo de sus mejores líderes y convertir en ruptura necesaria el proceder de algunos traidores, no es ciencia, ni periodismo, ni nada que se le parezca, sino mera propaganda barata, o sea, pura glasnot anticubana en tiempos de las guerras de cuarta generación.

También lo es enarbolar como bandera de tal proceder las declaraciones de algunos independentistas a favor de la libertad de expresión sin tener en cuenta que errores, - como creer que la Asamblea mambisa se encontraba en pleno París y no en la manigua-,  llevaron al confinamiento y asesinato del "dictador" Céspedes en la ranchería San Lorenzo y a la prolongación de una guerra que terminó en el Pacto del Zanjón. 

La libertad de expresión, si existiera, debería ser una autopista de dos vías, no solo la de los medios transnacionales o de las nuevas estrategias de subversión que le sirven de complemento. Vale la pena echar una mirada al escenario regional para darse cuenta cual es la función de la prensa “libre” de manipular y mentir: levantar guarimbas asesinas en Nicaragua, justificar magnicidios y la invasión a Venezuela, encarcelar a Correa o Cristina Fernández, elegir a Bolsonaro en Brasil y prolongar el cerco económico contra Cuba. ¿Debe ser la posición de los revolucionarios la de amplificar la agresión mediática imperial en contra de la izquierda latinoamericana? ¿En honor de cuál libertad, justicia y verdad? 

Ahora cuando, en vísperas de la votación en la ONU contra el bloqueo, se recrudece el discurso anticubano en Washington, y que acabamos de cumplir 150 años del inicio de las guerras de independencia, es bueno tener presente las palabras pronunciadas por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el pasado 10 de octubre en La Demajagua:

 "Actualmente, cuando entre todos discutimos con qué traje vestir al modelo de sociedad que nos debemos, es imprescindible pensar en Céspedes, en los hombres y mujeres que a su lado se convirtieron en próceres y en todo lo que frustró sus sueños, tan cercanos a los nuestros. El quiebre de la unidad fue siempre la causa fundamental de las pérdidas y los retrocesos". 

viernes, 28 de septiembre de 2018

El artículo por el que lincharon en Facebook a Justo Cruz

Justo Cruz en La Habana


Cambios en Cuba reproduce el artículo que fue borrado de Facebook por su autor debido al "linchamiento" de que fue víctima. Ver más en https://www.facebook.com/justo.cruz.73/posts/1853693928080196

Ser o no ser a la hora de las manzanas (mameyes)

Por Justo Cruz

La izquierda está dividida y la derecha los sabe, no solo está dividida en Europa, también en América Latina, yo diría que en el mundo entero. Cuando hablo de izquierda hablo de revolucionarios, de comunistas y de algunos socialdemócratas que son más revolucionarios que algunos socialistas y comunistas. Yo conozco a varios, no son muchos, pero suficientes. Me temo que en Cuba también la izquierda, o sea los revolucionarios, se están dividiendo y los que quieren destruir a la Revolución lo saben, ellos saben que la mejor forma de vencer es dividiendo, por eso me imagino a esos enemigos de la Revolución detrás de un espejo translúcido, como en las películas de policías y ladrones, observando, mirando de reojo el reloj y frotándose las manos.
Últimamente están sucediendo cosas raras en Cuba, por ejemplo sucede que si un contrarrevolucionario publica un texto o hace un comentario contrarrevolucionario en un medio contrarrevolucionario no levanta quizás tanto polvo como cuando un revolucionario publica un texto, un comentario o un articulo revolucionario en un medio revolucionario. Solo basta que otro revolucionario no esté de acuerdo con el texto y entonces automáticamente se forma el tira y encoje, a veces la lucha es a muerte. Es entonces que esos revolucionarios se dividen en dos grupos lo que están en contra y los que están a favor.
Quizás algunos piensen que adoptar una posición determinada en un momento determinado es la cosa más normal del mundo, yo también pienso lo mismo, solo que en el caso de una Revolución como la cubana, bloqueada y sitiada desde hace más de cinco décadas no se puede dar el lujo de que sus revolucionarios se dividan en bandos. No olvidemos que “divide y vencerás” es la divisa de los destructores de ideas. Lo que llama la atención es la singular manera en que en cada grupo se aferra a lo que cree como verdad absoluta. En alemán hay un dicho que dice, cuando dos se pelean, siempre hay un tercero que se alegra.
A veces sucede que hay revolucionarios que odian más a otro revolucionario que a un contrarrevolucionario. No estoy exagerando, eso lo descubrí anoche cuando un amigo revolucionario me envió un mensaje hablándome horrores de otro revolucionario solo porque no coincidía con un criterio suyo sobre esas dichosas manzanas de La Puntilla que ya tanta discordia está ocasionando a un pequeño grupo mientras el pueblo cubano se pronuncia mayoritariamente en cientos de comentarios en la prensa contra la especulación y el acaparamiento.
Voy a ser un poco más claro para ver si me entienden. 
Con un poco de imaginación y teniendo en cuenta las discusiones del momento, al menos de las que estamos siendo testigos a través de las redes sociales, voy a tomarme el atrevimiento de formar dos grupos de revolucionarios, aquellos que a la hora de los mameyes (o de las manzanas) apoyan los criterios del blog La pupila insomne, y por otro lado aquellos que aman tanto la obra de Silvio Rodríguez que todo lo que se diga y se publique en su blog  Segunda Cita es acatado sin miramientos porque como “Silvio lo dijo” tiene que ser verdad.
Empezaré diciendo que Silvio Rodríguez es para mi uno de mis cantautores preferidos, soy un fiel admirador de sus canciones, como un día lo fui de su proyección política sobre Cuba y América Latina. Hoy reconozco que a medida que pasa el tiempo coincido menos con lo que piensa, dice y publica en su blog, sobre todo en los temas relacionados con el acontecer cubano.
Silvio es el responsable del blog “Segunda Cita”, que con un poco de imaginación lo podríamos interpretar como un llamado a una “segunda opción”, una alternativa, cualquier cosa, pero no la primera, la segunda. Pero bueno, ya estos son especulaciones mías.
Segunda Cita no es un blog cualquiera, es el Blog de Silvio y “Silvio” es una marca y como marca en sí se está vendiendo. Este blog se ha convertido en una plataforma política, para un cada vez más reducido grupo de personas, una buena parte de los vinculados al “laboratorio de ideas” Cuba posible que ante el descrédito de aquel por sus vínculos con la Open Society de George Soros, han corrido a refugiarse tras la bondad del trovador emblemático de la Revolución. Gracias a ellos y a pesar de personas honestas que también comentan allí, en el blog Segunda cita, casi siempre el culpable es el estado cubano y los periodistas “oficialistas” cubanos porque según ellos en la mayoría de los casos se les ve “botar el sofá”.
Por otro lado, tenemos a Iroel Sanchez, periodista y bloguero cubano que no es músico ni cantante, pero después del escándalo de La Puntilla y las 15 mil manzanas, lo debe conocer con admiración ya media Cuba. Iroel tiene un blog, se llama La pupila insomne, el nombre de su blog le queda como anillo al dedo. Lo conozco personalmente, por eso no me cansaré de repetir que Cuba necesita un par de Iroel Sanchez más con Pupila insomne y todo. Pero bueno eso es un criterio muy particular mío.
A mi me encanta La pupila porque allí se habla de todo, se critica y se condena el bloqueo por el millón de millones que le ha costado al os cubanos, se denuncia a la contrarrevolución y sus campañas mediáticas y se critica con honestidad y sin oportunismo lo que no está bien en Cuba.

En ese blog te puedes encontrar lo mismo un artículo sobre el golpe de estado en Chile que sobre la violencia política, e bloqueo económico, la guerra psicológica contra Venezuela, que sobre los “buzos” y la basura de La Habana o sobre el derecho a las playas en la nueva Constitución. La pupila nos recuerda las palabras del presidente cubano Diaz Canel cuando alerta a los profesionales de la información de la necesidad de hacer “coincidir más la agenda pública con la agenda mediática”. Y si un corresponsal acreditado en Cuba o uno de esos sitios “independientes” que tanto dependen del capital extranjero publica uno de esos artículos que ya todos conocemos, entonces La pupila insomne la que le hace frente, con argumentos y sin consignas. En la Pupila insomne encontramos de todo como en botica en el sentido más amplio de la palabra.

Las 15 mil manzanas de La Puntilla han destapado en Cuba una verdadera Caja de Pandora. Cuando leí la noticia por primera vez me alegré mucho porque es un tema que nos toca a todos. Al principio las redes sociales se llenaron de comentarios agradeciendo a Iroel Sanchez por haber tenido el valor de denunciar tal violación. Con el tiempo están apareciendo los mismos críticos y “especialistas” de siempre, amigos del “laboratorio de ideas”, con los mismos argumentos de casi siempre y el dichoso sofá que según ellos es lo que se bota. A pesar de que Iroel nunca culpó a los cuentapropistas sino a la empresa estatal responsable, ahora se le acusa, sin otra prueba que los fantasmas y frustraciones de quienes lo odian porque alguna vez les dijo cuatro verdades sobre sus vínculos con la política de Estados Unidos contra Cuba.
Yo por si las moscas, y a pesar de que Iroel es un admirador de Silvio que nunca ha dicho una palabra contra él ni contra Segunda cita y seguro encuentra mal este artículo, haciendo uso de mi derecho como cubano digo que a la hora de las manzanas (de los mameyes) y si me vienen a convidar a definirme me quedo con La pupila insomne, porque para mí es mucho más que Iroel Sánchez, que Silvio Rodríguez y que la madre de las manzanas. Quizás será que la necedad parió conmigo… y quiero seguir oliendo a palabrota y taller y no a un vino añejado y un mantel importado. 

De valor y de valores en un lamentable suceso (incluye nota del Dr.C Carlos García)


Por Rafael Cruz

El pecado no era la manzana como objeto del deseo, sino en el símbolo que lleva: la cuestión del bien y del mal. Así,  un tanto maniquea,  apareció la primera división de la conducta humana y la nueva mirada al mundo insondable, en  ruptura con la comodidad para vivir la aventura de la subsistencia.


Según RT Adan era 15 000 años mayor que Eva y 15 000 mil fueron las manzanas del  pecado. Ahora, con el debate surgido a raíz del incidente de la Tienda la Puntilla y las 150 cajas de manzanas compradas por un adinerado cliente, algunos vuelven a entender que el pecado está en el fruto y no en el significado del suceso. Un asunto que no es puramente mercantil, ni siquiera puramente económico,  es sobre todo ideológico. Otra cuestión, para evaluar el problema hay que ver la sociedad como sistema, donde los fenómenos no se producen aisladamente.

Tengo mucho billete y no dudaré en usarlo

Vamos a partir de un argumento: en una sociedad cuyo ideal es la construcción del socialismo, es decir mayoritariamente se aspira a la eliminación de toda forma de explotación- de las desigualdades sociales,  de la segregación humana entre ricos y pobres- evitar la concentración de la riqueza y del poder económico privado, constituye una cuestión de principios para el sostenimiento del poder político en manos de la mayoría.

Ante esa construcción de un ideal, de una meta, por la que se ha luchado y se ha  sacrificado tanto, el hecho de que una persona pueda ir a una tienda del Estado, y vaciarla de cualquiera de los productos que allí se expenden, al precio de la exclusividad de quién tiene dinero para ello, y en detrimento de los que luego no podrán consumir el producto agotado, no es un asunto menor.

Cuanto menos ratifica algo que ya intuimos: la creciente presencia hoy en Cuba de personas con mucho dinero, que no dudarán en usarlo sin escrúpulos, a fin de incrementar  cada vez más sus riquezas. En la historia de la humanidad están grabados con fuego, los ejemplos de cómo se desespera el capital ante un atisbo de ganancia.

Por otro lado, el gobierno en Cuba hace lo que puede, en las condiciones deformadas de la economía,  para cumplir con su encargo social, de no dejar a nadie desamparado. Esa frase que parece un lugar común, contiene un descomunal esfuerzo de toda una nación, pueblo y gobierno por sostener la justicia social como práctica y ética. Hay quien lo ve  como un derecho indiscutible, sin comprender el enorme peso que implica para un país pobre y acosado, poner techo a quien lo perdió, dar leche a todos los niños. Ante ese gigantesco ejercicio, el asunto de las manzanas se hace pequeño.

No es cuestión personal el negocio es el negocio 

Suponemos que el destino de las 150 cajas de frutas eran algún negocio particular, eso nos obliga mencionar el tema del trabajo privado. El Estado cubano, su gobierno y su sociedad civil, en lo que a cada cual corresponde, busca de manera ordenada mantener un crecimiento de las diversas variantes del trabajo no estatal, una de ellas la cuestión del mercado mayorista.

En muchas opiniones ha salido el asunto de ese mercado. Ciertamente es una necesidad, pero ¿Será que no hay voluntad política para establecerlo? o ¿Será no está en condiciones objetivas el país de abrir esas tiendas? Voluntad hay, pero con ello solo no basta, se necesita de un estable abastecimiento de productos que asegure la función social de ese mercado, y ya sabemos cuan difícil es mantener los inventarios elementales de los productos más necesarios, digamos alimentos, materiales de construcción, por citar sólo dos ejemplos.

Como consumidor no deja de inquietante una duda ¿Servirán realmente estos mercados para regular el precio de los productos y servicios ofertados en los establecimientos privados? Y por otro lado me pregunto ¿El hecho de que no se haya podido abrir mercados mayoristas, legítima que una persona cargue, para su beneficio, con todo el inventario de una tienda del pueblo? No, definitivamente no.

Existe un interés público de evitar la concentración de las riquezas o de la propiedad en unas personas. Ello no niega- como repiten algunos una y otra vez- el sentido de la prosperidad, sino todo lo contrario. Prosperidad no es un concepto meramente económico, ¿Acaso puede haber prosperidad del pueblo, en un país donde unos pocos desbancan una tienda, mientras que la mayoría trabaja duramente por sobrevivir?

En Cuba no hay un retroceso en la apertura al trabajo por cuenta propia- algo que repiten una y otra vez en las matrices de opinión anticubana, dentro y fuera de la nación-  las reglas, el ordenamiento en lo procedimental, impositivo y en lo jurídico, concuerdan con un Estado de derecho, y no deben ser entendidas como una regresión o satanización de ninguna de las formas de propiedad establecidas por la legalidad.

Sobre el Trabajo por Cuenta Propia el presidnete cubano comentó en su entrevista a TeleSur
Crece, que es un complemento de la economía estatal, y no es el sector, digamos, privado, del neoliberalismo, es un sector no estatal, un sector privado que complementa lo que se hace desde la empresa estatal, que tiene relación con la empresa estatal o con el Estado, que está en el Plan de la Economía y en nuestra planificación, cuánto aporta al Producto Interno Bruto ese sector, cuánto hay que invertir en ese sector para que tenga facilidades de producir o de dar servicios y cuánto representa del porcentaje de la fuerza de trabajo en el país. Por lo tanto, está implícito en nuestra programación económica, en todas nuestras proyecciones, y es un sector que yo diría que mayoritariamente está comprometido con la Revolución. 

No considero exista una negación al esfuerzo privado por establecerse, obtener ganancias y solvencias en los límites que regula la ley. Incontables ejemplos hay en Cuba de cuánto se hace para defender el trabajo por cuenta propia, ejercido por más de medio millón de ciudadanos y ciudadanas y cuánto por impedir que el mercado se desboque y arrase con todo vestigio de socialismo.

El ideal  socialista en esta etapa de transito ha de convivir con  una desigualdad digamos “natural” en la distribución de la riqueza, debido a  las dinámicas económicas - las externas y las internas- impuestas por el momento histórico concreto, y ha de sentir la obligación de fomentar los valores que le son afines para impedir que esa asimetría derrote lo humanista del sistema imponiendo el egoísmo.

En la mencionada entrevista el compañero Díaz-Canel dio su opinión sobre el tema de las opiniones de las personas en relación a la concentración de la riqueza y la propiedad y lo que propone el proyecto de constitución:

Aquí creo que no hay un espacio favorable para que haya concentración de propiedad y riqueza, a partir de las cosas que tenemos normadas y que tenemos establecidas y en la manera en que funcionamos. Lo que pasa es que, en medio de la situación económica que tenemos, donde el salario ha perdido un poco su papel, donde tenemos relaciones de salario-precios que son complejas –y todo esto también vuelve al tema, entre otras cosas, del bloqueo–, donde hay personas que reciben determinados ingresos, no precisamente asociados al trabajo, que para nosotros es un aspecto enaltecedor y es la vía principal por la cual los individuos se distinguen en dependencia del aporte y que en función del aporte sea lo que reciban, entonces la gente, con toda esa vocación, con toda esa aspiración legítima, defiende que no haya concentración de la propiedad y que no haya concentración de la riqueza.

El ser humano hace la diferencia

En dos tiendas, personas en iguales condiciones, con iguales carencias sobre sus hombros, igual estrés y necesidades; uno se involucra en la ilegalidad el otro no. Las causas de conductas tan diferentes pueden ser múltiples, pero una primordial, una causa que transversalizan toda la sociedad, es la convicción que hacen estas personas de los valores.

En la conducta, del pudiente comprador, quién no duda en acarrear todo el producto en beneficio personal y de paso contribuir con la malsanidad administrativa de los funcionarios públicos, hay un ejemplo del pragmatismo que roe la sociedad. Esa conducta que se expresa además en quién se apoya en la discriminación racial para seleccionar las muchachas que trabajarán como dependientas de su negocio, esa formulación ideológica de quien cree puede todo contra un Estado, que supone está obligado a servirle y lo imagina a la defensiva, es la misma de los que roban combustible y utilizan en su beneficio, los bienes de la empresa estatal.

Esos valores, esa cultura del consumismo, nunca desaparecieron del todo en Cuba, pero habían sido derrotadas durante las tres primeras décadas de la Revolución. Los cambios impuestos por el Periodo Especial a partir de los años 90, las carestías, las necesidades acumuladas, más la penetracion de la cultura neoliberal lo que Alfredo Guevara llamó “realidades invasoras”, y la creciente brecha de desigualdades impuestas por las deformaciones económicas de la sociedad, condujeron a un  deterioro de los valores, y el florecimiento de las conductas del egoísmo e individualismo.

La cuestión volitiva es esencial en la sociedad humanista, la del humanismo revolucionario, toda tendencia a ese pragmatismo burgués, contiene en sus genes, el desprecio a la mayoría, a los humildes. Percibo mucho de ello en quiénes defienden al acaparador y sus servidores, hay mucha hipocresía en quiénes, desde supuestas posiciones de izquierda, justifican lo ocurrido si esto le sirve para atacar la institución revolucionaria.

Sin embargo la mayoría de los  humildes, el pueblo, no aprueba al acaparador o al revendedor, incluso cuando este le acerca determinado producto. No es casual que esa mayoría  se haya expresado duramente en contra  los acaparadores y al mismo tiempo busquen, una y otra vez, en el debate sobre la Constitución, una redacción que  le proteja de los aspirantes a explotadores.

Leí con cuidado las medidas adoptadas por la gerencia de CIMEX ante la indisciplina. Hice unas pesquisas por las tiendas de esa cadena en mi barrio, con un par de preguntas en amable e informal encuesta a los trabajadores. ¿Conoces de lo ocurrido en La Puntilla? ¿Qué medidas han tomado, al respecto en tu establecimiento? Las repuestas se pueden concentrar en dos breves oraciones: La información sobre el incidente les llegó por los medios de difusión, no por la comunicación institucional. En su tienda nada han dicho, nada ha pasado.

De poco servirán las medidas disciplinarias, si no se hicieron acompañar de un profundo y exhaustivo análisis ideológico entre los trabajadores. El suceso de La Puntilla no es único en cuanto a actividad ilícita en los establecimientos de tiendas en divisas, la calidad de los servicios en nuestro país es una asignatura  suspensa.

Creo que los consejos de dirección, las secciones sindicales y las organizaciones políticas de los centros comerciales, debían debatir causas y consecuencias de ese y otros muchos problemas similares con los trabajadores de las Tiendas Recaudadoras de Divisa. La solución ante esos problemas debe venir desde ángulos diversos, uno de ellos es el control popular.

Eso me lleva a otro asunto del mismo problema, la combatividad ante lo mal hecho. La denuncia hecha por el periodista no debería ser asombro, el pueblo es el mejor velador de sus derechos. La proliferación de una conducta de desidia, de falta de compromiso ante lo mal hecho se considera un mal que la sociedad cubana no puede permitirse. La famosa “atención al consumidor” por ejemplo, es muchas veces un mural de esquina, donde le sube la presión arterial al más calmado monje.

La combatividad no implica sancionar, sino  ante todo, prevenir el mal mayor. Las críticas a  tiempo salvan a muchas buenas personas. ¿Acaso fue la primera vez que esos trabajadores y cuadros sancionados habían cometió errores similares? Probablemente no, pero tal vez no hubo llamadas a tiempo, críticas o alertas. Si cuando vemos una violación, nos hacemos de la vista gorda, porque eso es un problema de otro, entonces será muy difícil la tarea de defender lo que es de todos.

Por último, retomar la idea de que los fenómenos sociales están interrelacionados, los incidentes, como el que motiva está reflexión, no se pueden observar desde un único enfoque, mucho menos cuando se trata de temas de carácter económico. El economisímo tecnocrático es como  el hueso desnudo, pelado al sol, sin una pizca de sustancia, de nada sirve para abordar las complejidades humanas de un sociedad en transición socialista. Hay que enfocarse en el ser humano, él hace la diferencia, mucho más cuando decidió escapar del confortable paraíso heredado y adentrarse en la aventura de hacer su propia historia.

Nota: Lei el post del DrC Juan Triana publicado en Segunda Cita y se lo envié al profesor Carlos García con la idea que opinase al respecto. Esta es su opinión y demás esta decirlo pero me autorizó a hacerla pública.


Estimado Rafael, solo porque eres mi compañero y amigo me animo a hacer unos brevísimos comentarios sobre el  artículo de Triana.

Como de costumbre JT escribe un artículo interesante, que no es sinónimo de bueno, tampoco de malo.

Atribuirle cualidades humanas a la manzana es irrisorio además de innecesario, pero estas “chabacanerías” son tan inmanentes en sus artículos como la profundidad de muchos análisis.
Por eso es mejor  tratar de identificar algunos momentos esenciales del trabajo.

1)    Pienso que tiene dos intencionalidades; la primera justificar el hecho y la segunda tomarlo como pivote para criticar la política económica de racionalizar un grupo de productos e incluso extender la crítica a problemas económicos y sociales de mayor envergadura.

2)     Aunque se basa en la economía política para restarle gravedad al asunto y fundamental su justificación, coincido con tu apreciación que en el fondo el enfoque es economicista por lo que sigue:

3)     No aprecia en su magnitud la gravedad de la especulación y el consecuente  enriquecimiento bursátil distanciado completamente de la producción de bienes y servicios directa. No tiene en cuenta la fuente de esa suma de dinero, si es legal o ilegal. Solo menciona, pero no repara en la violación de la disposición de solo poder  vender (la entidad) hasta  un %de sus inventarios. Eso ya es una ilegalidad que deslegitimiza el acto comercial. Tampoco cuestiona  si ese comprador que el mismo conceptúa de rico tiene licencia para vender esa cantidad de manzanas. De igual forma no incluye entre sus tantas suposiciones que ese hecho que, pudiera ser fortuito, se reproduzca cada vez que la entidad compre manzanas con ese dinero que no proviene del pueblo sino de una o pocas personas que no viven como vive el cubano promedio, e incluso trasladarse la operación a otros productos, lo que estaría creando un mercado paralelo espurio y hasta una verdadera mafia comercial, que tampoco es nueva pero sería más combustible para el fuego.

4)     En resumen no se trata solo de un hecho puramente de mercado sino de un conjunto de actos violatorios de la legalidad socialista además de todas las implicaciones éticas que contiene.

5)     Creo que JT tiene razón en algunas cosas. En primer lugar la ineficacia  de combatir las consecuencias y no las causas del desabastecimiento o limitación de la oferta, aunque no comparto su opinión de cómo afrontarlas; en segundo lugar el problema de la importación de manzanas cuando hay desabastecimiento de otros renglones más importantes para el consumo del pueblo.

6)     Me parece que con todas las debilidades de propensión ideológica que pueda el artículo, es un material que debe ser considerado por las personas e institucional vinculadas con la economía e incluso con el Gobierno. Como expresó el laureado economista Alfredo González “una teoría puede ser falsa y sin embargo reflejar aspectos importantes de la realidad.” La exposición de Juan no llega a ser una teoría pero en esencia cumple con la sentencia de González.
Un abrazo
Carlos.

Tomado de Turquinauta

El puntillazo: D-M-D*


Por Carlos Aristides Luque

La necesaria y valiente denuncia pública del acaparamiento ocurrido en La Puntilla, condicionado por otros delitos y corruptelas que fueron ejemplarmente sancionados, provocó algunas reacciones presuntamente humorísticas, otras que se pretendían académicas y mucha gallarda y justa indignación popular.
El pretexto para la reacción de indisimulada chacota - bien llamada por la picaresca cubana, de Mamelchora -, estuvo sazonado con algún comentario de mala fe y hasta con la sospecha de un complot urdido entre la denuncia y las autoridades, - fue la existencia de otros males más urgentes y prioritarios que atender. Ese criterio es correlativo con aquel otro que pretende ahogar el debate con el pretexto de aplicarse sólo a la solución de las dificultades.
Muchos comentaristas estuvieron de acuerdo en que ninguna prioridad merece que se minimice o ningunee el significado de un hecho de ese tipo, sus consecuencias y los síntomas que revela.
El afán hipercrítico, sin embargo fue, como era de esperar, de contrario parecer, por la misma razón que la hipercrítica, como dijera el poeta, alcanza su definición mejor aprovechando toda coyuntura para insistir en su desolado objetivo de arremeter a toda costa.
Esas y anteriores reacciones van dibujando un sistema de pensamiento. Van clarificando que esencialmente no estamos, en ese y otros temas de la actualidad cubana, en presencia de una división o confrontación en la izquierda comunista cubana, sino ante posiciones que ya comienzan a diferenciarse con más nitidez, desbordando las sanas y necesarias diferencias de criterios dentro de los límites de una posición política común.
En efecto, algunos casos se aprecia una franca deriva hacia posiciones y criterios similares a las socialdemócratas; otros revelan las complejidades ideológicas y psicológicas muy conocidas en aquellos personajes que suelen reciclarse como excomunistas.
También revelan que en el debate actual acerca de la propiedad privada en el país existen al menos dos posiciones bien diferenciadas entre los que aceptan su utilización en el proyecto cubano: (a) los que, no oponiéndose, advierten con más énfasis la necesidad de controlar las consecuencias de su empleo y (b) los que aceptan su empleo con mucho más notorio entusiasmo, haciendo más énfasis en su necesidad y sus bondades que en el impresindible control de sus consecuencias.
Al no ser que algún representante de la opción (b) comience a protestar un dogmatismo, en cuyo caso sería mucho más útil que lo demostrara, hay, por supuesto que entre muchos otros, un aporte marxiano que se debió tener en cuenta por aquellos que creyeron más oportuno y útil la burla que la reflexión para llegar a la justa valoración de la necesidad de la denuncia. Voy a referirme, con la disculpa del posible lector, a temas muy conocidos, sólo para poder ilustrar lo que quiero aportar al intercambio.
Marx demostró, subiéndose en los hombros de gigantes pues se apoyó en aportes del pensamiento económico que le precedió, que existe una diferencia esencial entre: (a) intercambiar valores de uso mediante el trueque, y (b) comprar para vender, digamos, mediante el dinero. La diferencia no es una bicoca que se pueda despreciar: ello dio lugar al Capital, al mercado y al capitalismo.
El trueque debe ser el modo más simple y atávico mediante el cual los seres humanos procuraron satisfacer necesidades mutuas. Por cierto, esta modalidad, confirmada hasta por los estudios arqueológicos allí donde no existen testimonios documentados, niega el interesado e ignorante criterio de que el mercado siempre ha existido, como fatal y eterno instrumento transhistórico. Incluso en algunas culturas antiguas se ha podido demostrar que el beneficio no era el objetivo básico del intercambio.
Por ejemplo, cuando en la Ilíada, de Homero, asistimos al encuentro entre dos héroes guerreros, si no es que se enredaban en un combate singular, se entretenían en intercambiar suntuosos regalos entre sí. Pero como antecedente del actual y afectivo regalo de cortesía o muestra de aprecio, la dádiva en aquellas culturas tenía a la vez el astuto, calculado y a veces muy efectivo resultado de impedir que la relativa riqueza acumulada por uno de los bandos provocara la ambición del otro, y, por consiguiente, la guerra de rapiña.
Pero también era un modo de suplir las necesidades mutuas, es decir, una modalidad del trueque que además, por si fuera poco, funcionaba como vínculo social pacificador. Ese comportamiento se ha rastreado en numerosas culturas antiguas.
En su estudio científico del modo de producción capitalista, Marx sintetizaba sus argumentos con las archiconocidas fórmulas donde empleaba la M denotando la mercancía y la D, el dinero. Pudiéramos decir que M-M* (mediante M obtengo M*) ilustra que mediante una mercancía se obtiene otra en el acto del intercambio, pero el objetivo no era el lucro ni el beneficio desmedido e injusto.
La mercancía en su forma de dinero fue sin dudas un paso de avance. El trueque obligaba a la concurrencia de los interesados en un mismo espacio. Era enojoso y muy poco eficiente tener que acudir cargados de productos allí donde hubiera el que se necesitaba.
Pero si un bien comúnmente apreciado, por ejemplo, la sal, o una fanega de trigo, servían de medios de intercambio, ya era posible trashumar de un mercado a otro y adquirir el valor de uso necesario. Sin embargo, para ninguno de esos recursos mediadores se inventó una bolsa de valores. No se podía con la sal, o el trigo, obtener más sal, o más trigo, sin producir algo tangible y concreto, mediante algún esfuerzo o un gasto de energía productiva.
Pero bien podía ocurrir que alguien intentara comprar para vender más caro, como los oscuros contratistas de nuestros fornidos muchachones de La Puntilla, utilizando la sal mediante la fórmula D-M-D*, es decir, mediante el Dinero comprar para luego obtener un Dinero acrecentado.
Ello ocurriría en aquellos tiempos si alguien estaba dispuesto a dar algo más de sal que lo justo, o tenía la suficiente como para no pasar el trabajo de trasladarse hasta donde pudiera comprar lo que precisaba por su justa cantidad. Pero el astuto especulador padecía muy graves limitaciones para volverse un verdadero y gran salero capitalista: cuestión de almacenaje y traslado de las cada vez más grandes proporciones que le adjudicara su ambición. Por algo al papel moneda se le retira su patrón oro. El otro paso fue imprimir papel en cualquier cantidad. Y el paso que padecemos ahora: el mero registro virtual. Y hay más. Otro tema es cómo el banquero capitalista crea dinero de la nada apenas ud pide un crédito a interés, cual verdadero Midas. Algo fantástico, pero muy real. Pero es tema para otra ocasión.
Ahora: en la producción simple de mercancía (M-D-M*), donde D es el dinero como mero instrumento facilitador, y M* el otro producto obtenido, el intercambio mediante cualquier otra forma dinero, sigue siendo un trueque, aunque mucho más eficiente. Pero todavía conserva la medida humana de satisfacer una necesidad y propiciar la socialización. Era imposible provocar una burbuja virtual y una crisis, o que alguien obtuviera sal o trigo o cualquier otro medio obtenido de la naturaleza en considerables cantidades, que no fuera sudando su frente. Estamos todavía muy lejos de que algún bicho pueda acumular capital, del capitalismo, y de enajenar al ser humano del resultado de su esfuerzo.
Pero del proceso anterior Marx diferencia el momento especialmente importante en que ya fue posible comprar para vender sin limitaciones para poder acrecentar el primer elemento (el Dinero) al final del proceso. Es decir, para obtener más dinero según D-M-D*. Allí nos topamos con la circulación mercantil capitalista, el otro significado de la palabra Mercado, que no es ni tiene por qué ser eterno, como nos cuentan a cada rato ciertos entusiastas que no le ven alternativa al desastre inminente. Ahora el objetivo no es obtener un valor de uso para satisfacer una necesidad, sino expandir el valor de cambio. La valorización del valor está en el origen de la sangrienta historia de la acumulación capitalista.
Si alguien bien pensado llega por casualidad hasta el párrafo anterior y cree que lo recordado tiene el objetivo de oponerse a, y prevenir a Cuba de, la propiedad privada, ha pensado no muy mal. Pero sólo en cuanto a la parte que sí hay de la prevención habría acertado. Mas si cree que otros no comprenden la necesidad táctica que Cuba tiene de implementarla, entonces ya ha llegado a una deducción errónea. Prevenir las consecuencias de la propiedad privada es cuestión de vida o muerte para cualquier proyecto socialista. En cambio, para Cuba, en las actuales circunstancias del mundo realmente existente, parece existir un razonable consenso de que negarse también sería suicida.
Pero la imprevisión es alentada de diversas formas. Puede llegar hasta de los economistas que nos quieren ilustrar sobre las bondades de la competencia, según una reciente reflexión “manzanera”, suponiendo que todos sus lectores ignoran que, ya inmersos en el caldo de cultivo capitalista, los distintos vendedores en esa idílica situación competitiva, se ponen de acuerdo, se coluden, y ajustan mafiosamente los precios.
El ecosocialismo nos ilumina aspectos centrales de los peligros que conlleva el mercado.
En esta breve nota, a propósito del ecosocialismo, debemos simplificar al máximo lo que merece ser estudiado a fondo. Se parte de la consideración que el planeta es finito. Pero el incesante e indetenible crecimiento económico capitalista ha creado una demanda que ya superó la capacidad regenerativa de la Tierra. En el 1980 ocurrió el overshoot o extralimitación en la explotación de recursos terrestres. En el 2010 ya la demanda, considerando el ritmo de crecimiento sostenido, excedía en un 50% la biocapacidad terrestre. Tierra y media para satisfacer a un pequeño por ciento de la humanidad.
Es lo que explica, en parte, que en algunas naciones se halla llegado hasta la aberración de verter leche en los ríos o regar con ella los campos. Pero una forma mercancía mediadora, como valor de cambio, abstraída de su valor de uso, o cuyo valor de uso es servir para el intercambio, ya es fácilmente acumulable mediante la economía del papel o ahora del registro electrónico, y hasta producir dinero de la nada, es decir, el efecto fantasmal de la fórmula D-D*, donde el mero dinero produce dinero. Y si además se produce mediante la explotación del trabajo ajeno o ya sea mediante el acaparamiento y la especulación, ya estamos, como explicara brillantemente Marx, ante el Capital y el capitalista.
El lamentable affaire descalificador desatado por la denuncia de lo ocurrido en La Puntilla, que tan simplista y simplificadora inspiración humorística disparó en algunos, olvida que lo ocurrido es algo más que el afán especulativo de una protomafia, o la corruptela propiciada por el descontrol y la ineficiencia. Es un signo o síntoma del protocapitalismo que anida esperando y aprovechando las condiciones propicias para hacer rotar la incesante acumulación explotadora del dinero produciendo dinero, sin trabajo real, para que desvíe el rumbo socialista por la necesaria utilización del mercado y la propiedad privada. Justificar o explicar el hecho con cualquier otro argumento supuestamente económico es también una aberración. Nada es más prioritario que denunciarlo e impedirlo. O lo es tanto como cualquier otra deficiencia u obstáculo de los muchos que se nos interponen en el camino.

Tomado del Facebook de 
Carlos Aristides Luque