martes, 31 de marzo de 2020

Los mercenarios de las redes, ETECSA y la pandemia genocida



Por M. H. Lagarde

Como escribió en una columna del periodico Granma el amigo y escritor Antonio Rodríguez Salvador, "Los falsos profetas del coronavirus" son expertos en "ponerse ropaje samaritano, venderse como los más preocupados por el pueblo y hacer campañas para que esas medidas sean aplicadas de inmediato, cuando aún no es posible hacerlo". 


Después de intentar presionar al Gobierno para que llevara a cabo un confinamiento anticipado que paralizaría el país en medio de la hecatombe del coronavirus, los mercenarios de las redes ya han anunciado su próxima "humanitaria" campaña en Twitter: pedirle a la empresa de comunicaciones cubana, ETECSA,  que baje los precios de internet para que los cubanos, en esta terrible circunstancia, puedan comunicarse con sus familiares y amigos en el exterior.

La campañita, por cierto, no tiene nada de novedosa. En junio del año pasado ocurrieron varios tuitazos con la misma intención, aunque entonces los cubanos no "iban a morir en masa", víctimas de una epidemia mundial, y por tanto, no tenían por qué despedirse de nadie. 

La maniobra entonces estuvo encabezada por los mismos hipócritas samaritanos de hoy. En un artículo publicado en este mismo portal apuntamos entonces: "Como ha sucedido en otras ocasiones, el tuitazo para reclamar el descenso de precios de ETECSA fue convocado por mercenarios al estilo de Yoani Sánchez en quienes el Gobierno de Estados Unidos, desde los tiempos del Plan Bush hasta hoy, ha gastado millones de dólares para convertirlos en supuestos líderes de opinión a su servicio en las redes sociales".

El fin de entonces, como el de ahora, es el mismo: manipular descaradamente una de las principales demandas de la población que el Gobierno, por razones económicas, no puede sastisfacer en su totalidad, en primer lugar, por el férreo bloqueo que nos imponen los mismos que sufragan sus "humanitarias" acciones.

En más de una ocasión, los funcionarios del Ministerio de Comunicaciones le han explicado a la opinión pública que el aumento de la conexión a internet en la Isla depende de costosas inversiones y que los precios de la misma funcionan como un regulador de la saturación comunicativa. 

No es secreto para nadie que, en medio de la pandemia del coronavirus, hasta grandes empresas de la web como Facebook y Youtube han tenido que bajar la calidad de sus videos para poder continuar ofreciendo sus servicios en la confinada Europa.

Si se rebajaran los precios en Cuba ahora, o se pusiera el acceso a internet libre, simplemente sería imposible comunicarse, ocasión que los "buenos" mercenarios utilizarían —¿alguien lo duda?— para una nueva campañita de protesta porque el Gobierno dejó incomunicado al pueblo, nada menos que en medio del holocausto del coronavirus.

La petición de rebajar los precios coincide, curiosamente, con los llamados a "suspender los viajes a Cuba", "parones", y de "no enviar recargas", que desde hace meses pregonan en Miami los nuevos payasos del terrorismo mediático disfrazados de influencers.

La hipocresía de estos oportunistas de las redes es más que evidente. Llama, sin dudas, la atención que, en sus ruegos por salvar vidas a través del confinamiento, estos "patriotas" solo se acordaran de los cubanos en la Isla y no de los cubanos residentes en la Florida, donde la cifra de muertos alcanzaba ayer el número de 18.

Una muestra de patriotismo verdadero y de credibilidad la darán el día que se les ocurra realizar un tuitazo contra la pandemia genocida que desde hace 60 años azota a sus tan "amados" coterráneos.

lunes, 23 de marzo de 2020

Luis Manuel Otero Alcántara se quita el nasobuco de artista


M. H. Lagarde

Para estar a tono con la campaña de terrorismo mediática contra Cuba que en los últimos días se ha desatado en las redes sociales, a propósito de la pandemia del coronavirus, el profanador de la bandera, Luis Manuel Otero Alcántara, parece haber decidido quitarse "el nasobuco" de artista y mostrar su verdadero rostro de contrarrevolucionario.

Según varias páginas "independientes" en internet, el presunto artista anunció una subasta de la bandera que mancillara en un "performance" donde, además de otras poses, aparece fotografiado con la enseña nacional, a manera de trapo sobre sus hombros, sentado en una taza de inodoro. 

"El próximo miércoles a las 3:00 pm, hora de Cuba, voy a subastar la bandera utilizada en el performance Drapeau. El dinero será donado al Estado cubano, en la figura del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, para enfrentar la pandemia del coronavirus", publicó Alcantara en su página de Facebook.

Según explicó posteriormente "el artista" en los comentarios a su post en Facebook, quiere que el dinero se destine a "la gente que esta a punto de morir por el coronavirus. (...) ¿Alguien esta consciente de que morirá el 4% de la población?".

La nueva provocación de Alcántara, quien fue apresado recientemente y aún permanece pendiente de juicio por el mencionado "performance", se enmarca dentro de las campañas de mentiras desatadas en las alcantarillas mediáticas de Miami que pretenden, pandemia del coronavirus mediante, justificar el bloqueo contra Cuba al poner en entredicho la efectividad de las medidas tomadas por el gobierno cubano para enfrentar la crisis.

En un video posterior al anuncio de la subasta, también publicado en Facebook, el desenmascarado artista, justificó su última provocación alegando que: "En este momento de desesperación quien tiene la solución, en una semana quién va a tumbar el régimen para darle una solución a todos los cubanos que están proclives a morir". 

"La capacidad que tiene uno a nivel simbólico es decirle al régimen. Tu le echas la culpa al embargo. Yo como artista la posibilidad que tengo es de darte 100 dólares o 500 dólares a nivel simbólico y darte mi vida porque nos vamos a morir familia y lo único que tenemos es ese desespero de como se esta muriendo el mundo". 

Y entre otras necedades agregó: "Ellos le echan la culpa de que no tienen economía al embargo, voy a donar mi obra, mis pocos recursos al jefe del barco que se esta hundiendo, que todo el mundo sabe que se esta hundiendo, y después que salgamos del coronavirus vivos algunos, vamos a tumbar el sistema". 

La conceptualización de poner  la bandera en venta no ha contado con el mismo apoyo de algunos artistas que generó su arresto a principios de marzo. Por el contrario ha provocado  reacciones como la del artista plástico Michel Mirabal quien en un post publicado en su página de Facebook catalogó la última payasada de Alcántara como algo repugnante.

"Como mismo me opuse a que te metieran preso y juzgaran aunque no estoy de acuerdo con tu performance, -escribió Mirabal- ahora te digo que me das tanto, pero tanto asco, que solo escuchar tu nombre me provoca repugnancia, caballo como puedes tratar de hacer tu juego con algo tan serio, estos momentos son de solidaridad más haya de ideologías e intereses personales, no te creas cosas, que hayamos decidido algunas personas y artistas estar en contra de tu procesamiento no quiere decir que estemos dispuestos a seguirte en tu juego, cochino y oportunista"

Y agregó: "Sigo apoyando la idea de que no te procesen por tu (obra), pero me parece que te la estás rifando y no será por un performance X , será por tu propia actitud ante lo mal hecho y tú falta de humanidad en tiempos tan difíciles como estos y ahora quieres subastar la bandera que te pásate por el culo? por si no lo sabes , la gente está muriendo C.....

Además de justificar el bloqueo, las verdaderas intenciones del "artista" Alcántara, así como las de las campañas subversivas de las que forman parte, buscan sembrar, en medio de la excepcional circunstancia de la pandemia del coronavirus, el desánimo y el pánico entre la población cubana.  

Algo que, sin dudas, dice mucho de cuál tipo de "arte" practica dicho personaje.



martes, 3 de marzo de 2020

Miami: Último bastión del fascismo mundial

La campaña republicana con vistas a las elecciones de 2020 busca complacer al grupo anticubano que dirige el Sur de la Florida y que apuesta porque el incremento de las presiones económicas doblegará la resistencia de los pueblos de Cuba y Venezuela.


Por M. H. Lagarde


Para que a nadie le quede duda de que Miami es el más sobresaliente bastión del fascismo mundial, un grupo de músicos y funcionarios de esa ciudad acaban de anunciar la realización del primer "Concierto anticomunista" de la historia.

De acuerdo con su principal organizador, el productor cubanoamericano Frankie Marcos, el concierto tendrá lugar el próximo 11 de abril, nada menos que "para conmemorar a las víctimas del totalitarismo en Cuba, Venezuela y Nicaragua".


En el mismo participará un grupo de artistas residentes en esa ciudad cuyo principal mérito artístico en los últimos años consiste en hacerle el coro de la difamación a la maquinaria de propaganda de la industria anticubana.


El falso profeta Willy Chirino encabeza una lista en la que se incluyen, además, el excomunista arrepentido Arturo Sandoval, el anticomunista rabioso Paquito de Rivera y otros venidos a menos, solo reconocidos en las emisoras y canales de televisión locales.


Para tener una idea de la calidad musical del evento, vale destacar la participación de la "superestrella", residente en la Isla, Gorki Águila.


También está previsto que participen, como tribunos, lo que más vale y brilla de la blasfemia politiquera: la presentadora de noticias María Elvira Salazar, el payaso de Youtube Alex Otaola y la decana del terrorismo mediático, Ninoska Pérez-Castellón.

Por supuesto, la iniciativa del productor Frankie Marcos cuenta con todo el apoyo de la administración de la ciudad, la cual ha renunciado a los $21 500 que cobra por el alquiler, tarifas de transmisión y servicios de policía y bomberos, del James L. Knight Center, el centro de convenciones donde se celebrará el concierto.


El alcalde de la ciudad, Francis Suárez, el inquisidor de artistas cubanos como Gente de Zona y Haila María Mompié, ha tomado cartas en el asunto y ha justificado su apoyo después de decir que Miami “representa las historias de innumerables personas que han arriesgado sus vidas para huir del comunismo”.


Salvo el rídiculo y sui géneris nombre, el "Concierto anticomunista" no tendría mayor trascendencia que cualquier otro evento de ese tipo, si no fuera porque ni siquiera en los tiempos del nazismo, el macartismo, ni en los más críticos años de la guerra fría, a alguien se le ocurrió tan descabellada idea.


Las razones que lo motivan, aunque parecen sacadas de uno de los infantiles sketch humorísticos de algún show de América TV, no son más que una versión libre, para los tontos de Miami, del discurso de campaña del presidente Trump, que busca convencer a los latinos de la Florida de votar en favor de su reelección. 

Según el tal Frankie Marcos, el concierto se realiza “con el objetivo de divulgar el peligro que representa el comunismo a nivel internacional. El comunismo ha matado a más personas que el fascismo y es muy peligroso. Miren lo que ha pasado con nuestra tierra, Cuba, lo que pasó con Venezuela”.


Para otro entusiasta patrocinador, el contrarrevolucionario Orlando Gutiérrez Boronat, presidente del Directorio Democrático, el concierto llega “en un momento clave para la lucha por la libertad de Cuba y en América Latina. El concierto servirá para fortalecer la conciencia anticomunista dentro y fuera de la isla y para ayudar a las víctimas de la represión en Cuba, hacer conciencia sobre los crímenes del comunismo en América Latina”.


Después de escuchar tales necedades, en cierto modo, se comprende la irritada reacción que provocó el elogio de Bernie Sanders a la Campaña de Alfabetización realizada por Fidel Castro en Cuba.


Solo a unos analfabetos se les puede hacer creer que el comunismo "internacional" que conforman Cuba, Venezuela y Nicaragua, países subdesarrollados bloqueados y agredidos durante décadas por Estados Unidos, sea un peligro. Por fin, ¿quién sanciona a quién?


Por otro lado, si de crímenes en América Latina se trata, sería bueno recordar las dictaduras del plan Cóndor que en los años 70, con el auspicio de EE.UU. y la asesoría de terroristas de origen cubano residentes en Miami, torturaron y desaparecieron a decenas de miles de personas.


Por si a alguien todavía le queda duda de que el anunciado concierto define a Miami como capital del fascismo mundial, es bueno que tenga en cuenta un último dato: según su inspirador, Frankie Marcos, el mismo ya cuenta con apoyo internacional, nada menos que del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y del partido Vox de España.

lunes, 24 de febrero de 2020

En Siria la vida no es bella


Por M. H. Lagarde

El video de un padre sirio que inventó un juego para evitar el miedo de su hija a las bombas se ha vuelto viral en los últimos días.


La grabación, en formato selfie, muestra a Abdullah Muhammed junto a Salwa, su hija de cuatro años, riéndose ante el impacto de cada bomba en Siria. El objetivo es reírse con cada detonación, y evitar así que la menor pueda sufrir algún tipo de miedo por la situación que atraviesan.

El ingenio del padre, catalogado por algunos medios como una postal esperanzadora y conmovedora, recuerda a la película italiana La vida es bella, donde el personaje principal, interpretado por Roberto Benigni, le hace creer a su pequeño hijo que los horrores que sufren en el campo de concentración nazi, en el que han sido apresados por su condición de judíos, no son más que un juego en el que recibirá por recompensa un tanque.

La historia de Abdullah y su hija, desgraciadamente no se trata de una película, sino de la realidad pura y dura de los ocho años de una guerra auspiciada por Estados Unidos y sus aliados árabes en la región.

La historia de Abdullah y su pequeña forma parte de la «horrible situación» en el noroeste de Siria, donde se han desplazado unas 90 mil personas, en su mayoría mujeres y niños. Padre e hija tuvieron que huir de su hogar en Sarakib hacia Sarmada debido a los bombardeos en el conflicto armado en Siria. «Los niños están teniendo crisis psicológicas por los bombardeos. Intento que los vean como motivo de felicidad y no de miedo», explicó este hombre a la agencia turca Anadolu.

La publicación del video del «juego» coincidió con unas declaraciones de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien manifestó estar «horrorizada» por el aumento de los combates en el noroeste de Siria y pidió la instalación de «corredores humanitarios».

La ONU constató la muerte de al menos 298 civiles en las regiones de Idleb y Aleppo desde el pasado 1 de enero; al menos un centenar de ellos, en los primeros 16 días de febrero, y aseguró que medio millón de niños sirios están entre los cerca de 900 mil civiles desplazados en el noroeste de Siria en dos meses y medio de combates.

Para los niños como Salwa, en Siria, la vida no es nada bella.

Según la Unicef, decenas de miles de niños se juegan la vida todos los días bajo las bombas o están obligados a sobrevivir al aire libre, en tiendas de campaña y otros refugios improvisados en zonas montañosas y colinas atrapadas por el frío invernal.

La oenegé Save the Children, informó sobre la muerte de siete niños en el noroeste del país, entre ellos un bebé y advirtió que el número de fallecimientos podría aumentar debido a las condiciones “inhumanas” en que viven los desplazados.

De acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), desde mediados de diciembre más de 400 civiles han muerto, entre ellos 112 niños.

domingo, 16 de febrero de 2020

Los "Perseguidos" (poema en construcción)

Rostro paranoico-Salvador Dalí

Por M. H. Lagarde



Poetas del reverso,

ensayistas de ideas 


im-propias,


historiadores sin historia,


humoristas,


escritores y periodistas de bodega, 


depredadores de símbolos


y ready made de armas hechas en casa


maestros indiscutibles en el arte de epatar... 


al mercado,


Víctimas de todos los acosos, 


 hasta del estruendo de los aplausos 


 del Parnaso,


Becarios, loros en jaulas de 


oro, que pagan viajes, rentas y banquetes


cuando entonan los cantos de sirena


de sus hospederos,


Otroras tribunos del discurso oficial, 


muertos vivientes, 


insaciables cazadores del 


elogio, 


hundidos en el pantano de la 


mediocridad de última moda, 


Paranoicos de ego inflamado,


centristas del consenso,


doctores honoris en la causa


de complacer a Dios y el Diablo,


Oportunistas del oportunismo


de todas las eras


cambia casacas que se arropan 


según soplen 


los vientos del miedo.


Defenestrados, ministros, abogados, 


diplomáticos, viejos perros de caza, 


perseguidores de antaño,


frenéticos buscadores, todos,


de la unanimidad de un olvido que los exculpe.

Parasite: Una triste comedia humana



Por M. H. Lagarde

Varias son las razones por las que la película Parasite hizo historia al conquistar varios premios, entre ellos, el de mejor largometraje, en la pasada edición de los Oscar.

Además de ser la primera película en romper la barrera del idioma —la primera no hablada en inglés en ganar el premio mayor de los Oscar—, hecho que puso fin a más de nueve décadas de monopolio del inglés en el más importante evento del séptimo arte, de acuerdo con la crítica, Parasite, una tragicomedia sobre la historia de una familia de estafadores que pretende vivir de una familia rica, dirigida por el coreano Bong Joon Ho, destacó por una ingeniosa construcción desde el punto de vista cinematográfico ante la que los votantes de la Academia difícilmente pudieron resistirse.

Parasite llegó a Hollywood después de pasar por el Festival de Cine de Cannes en mayo pasado, donde, según se dice, la respuesta fue tan apabullante, que el jurado presidido por el mexicano Alejandro González Iñárritu votó de forma unánime para otorgarle la Palma de Oro.

De igual forma, entre las claves de su éxito otros cuentan el papel jugado por la distribuidora independiente Neon, encabezada por Tom Quinn, que hizo que la película ganara en los premios SAG y la preparó para una campaña triunfadora rumbo a los Oscar.

Pero, sin dudas, lo que hará que Parasite rompa todas las barreras y se convierta en el último gran éxito de la cinematografía mundial es su tema: las enormes desigualdades existentes en el capitalismo moderno.

No por gusto gran parte de la película transcurre en sótanos como el del hogar de la familia Kim o el de la mansión de la adinerada familia Park.

Y es que el filme de Bong retrata a muchos surcoreanos que se identifican como «cucarachas sucias», aquellos nacidos de familias de bajos ingresos que casi han renunciado a tener una casa decente o escalar socialmente como las «cucarachas doradas», en una Corea del Sur donde, en los últimos años, los precios desenfrenados de la vivienda y una economía estancada han socavado el apoyo al presidente Moon Jae-in.

La aguda crítica a la sociedad moderna surcoreana realizada por Bong Joon Ho deja al desnudo las penurias de muchas familias de Seúl. Durante 132 minutos, este thriller tragicómico evidencia el contraste entre algunos de los ruinosos barrios marginales y la glamorosa vida de los lugares más elegantes de la capital, así como las relaciones parásitas que existen entre ricos y pobres. Ahyeon-dong, uno de los barrios marginales que representa en varias escenas del filme el humilde barrio de la familia Kim, parece existir en el subsuelo de Seongbuk-dong, un vecindario conocido como el Beverly Hills de Corea del Sur.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la inequidad en la economía surcoreana, a la par de países como Reino Unido y Letonia, es de las más altas y ha empeorado en los últimos años.

Una encuesta en 2019 realizada por el Instituto para la Salud y Asuntos Sociales de la península demostró que «más del 85% de los nacionales sentían que había brechas salariales "muy grandes" en la sociedad y que las personas debían pertenecer a una familia adinerada para tener éxito».

No obstante, la distribución uniforme de los ingresos entre la población surcoreana es mejor que la de otros países, como es el caso de Estados Unidos, donde la desigualdad entre ricos y pobres ocupa, después de la universalización de la salud y la inmigración, uno de los primeros lugares entre los temas de la campaña demócrata con vistas a las elecciones de 2020.

Para todo el mundo resulta cada vez más escandaloso que con toda la riqueza que genera Estados Unidos, aún existan más de 40 millones de personas viviendo en la pobreza, y que la desigualdad no baje, incluso cuando a la economía le vaya cada vez mejor.

Según Mark Price, investigador del Economic Policy Institute, con sede en Washington DC: «Los ingresos del 1% más rico se han duplicado en las últimas tres décadas y media».


De acuerdo con la BBC, el relator sobre pobreza extrema y derechos humanos de la ONU, Philip G. Alston, publicó de 2018 un informe bastante lapidario en el que afirma que Estados Unidos es el país rico con mayores niveles de desigualdad de ingreso y de riqueza.


«Lo que la desigualdad extrema significa es la transferencia de poder económico y político a un puñado selecto de personas, quienes inevitablemente lo usarán para avanzar en sus propios intereses», dijo Alston.


Si ello ocurre en la economía más próspera del mundo capitalista, ¿qué diferencias no generará dicho sistema para los estratos más profundos de las naciones subdesarrolladas? La lujosa casa de los Park, construida por un famoso arquitecto, y los parásitos que tratan de sobrevivir en su sótano, son también una imagen de un mundo donde los sunamis migratorios, del Sur hacia el Norte, suelen ser cada vez más frecuentes. El desprecio que sienten, por oler a pobres, los Kim, es casi el mismo que perciben las decenas de miles de emigrantes que esperan en México, al pie del muro racista de Trump, poder algún día cruzar la frontera.


Más allá de sus indiscutibles cualidades cinematográficas y de hacer realidad una vez más que en el verdadero arte lo local resulta muchas veces universal, la triste comedia Parasite tiene asegurado el aplauso en una época donde, según un informe anual de la organización internacional Oxfam, publicado en vísperas del Foro Económico Mundial Davos 2020, 2 153 millonarios tienen más riqueza que 4 600 millones de individuos (el 60% de la población mundial).

viernes, 31 de enero de 2020

José Martí: El poeta de la unidad


Por M. H. Lagarde

El viajero desmontó de su cabalgadura delante del edificio que le habían dado como referencia en Nueva York. La casa de comercio Jiménez y Cia, con sucursales en América del Norte y Europa, era uno de esos amplios y ordenados almacenes que apenas si se diferenciaban de los negocios de este tipo existentes en los países de mayor prosperidad económica.


Con el rostro oculto por el triángulo de sombra que se derramaba de su sombrero de yarey de veinte centavos, el viajero, un hombre de mediana estatura, vestido con saco, pantalones y zapatos de color negro, se encaminó hacia el mostrador de la tienda.


Clavado en su mesa humilde, identificó al niño, ágil y esbelto, fino en el traje y maneras que daban la impresión de ser el alma de la casa.


Confundiendo al recién llegado con un cliente más, el joven salió a su encuentro:


-Buenos días, ¿en qué puedo servirle señor?


-Buenos días, -dijo el hombre al tiempo que se quitaba el sombrero- ¿Es usted el señor Francisco Gómez Toro?


- Así es.


- Mi nombre es José Martí.


No hizo falta decir más. A pie, por las polvorientas calles de Montecristi, el joven guió al viajero hasta la casa que los Gómez Toro habían alquilado en esa ciudad. "Mi padre no está en casa. El anduvo treinta y seis leguas para traer a Clemencia y Santiago y salió para la Reforma que está a veinte; pero nos dijo que le pusiéramos un propio, que él vendría enseguida", dijo el muchacho conmovido por la prominencia de su acompañante.


Para Panchito el viajero no era ningún desconocido. Enamorado de la libertad de su patria, el joven tampoco se mantuvo ajeno al influjo de talento de aquel hombre que, con su misma edad, dieciséis años, había soportado los horrores del presidio español.


Tan solo unas palabras bastaron para que el delegado descubriera que aquel muchacho, de genio y virtud en la mirada, era ya sobrio como hombre probado; centellante como luz presa, discreto como familiar del dolor.


Luego de andar varias cuadras, el viajero y Panchito se detuvieron frente a una modesta casa de madera.


Apenas traspasó el umbral, el viajero sintió el olor a patria y ese aroma agradable y penetrante reconfortó su difícil misión. ¿Lo verían como el mensajero que venía tal vez a hablar del modo de dejar pronto sin sostén a la mujer y sin padre a los hijos?


Pero no... el olor que le llenaba los pulmones tenía la pureza de la veracidad. Y allí estaba Manana, rodeada por sus hijos, saludando al desconocido como al hermano que no ve desde hace mucho. Y  sintió otra vez la patria en el calor de las manos, en las miradas de bienvenida, en la conversación que aludía al padre, no como gloria, sino como padre, en la pasión por Cuba, en los recuerdos todos, en el cuento íntimo, en la alusión alegre a las penas de otros días, en la conformidad magnífica  de aquel hogar que podía correr el riesgo otra vez de ser afligido por la orfandad y la viudez.


Y en el rostro de los varones, el viajero ve dibujada la disposición: Máximo escucha en silencio. Urbano, leal, anhela órdenes. ¡Ay, Cuba del alma! -dice Panchito con la mirada húmeda- ¿Y será verdad esta vez? ¡Y yo me tendré que quedar haciendo las veces de mi padre!


Después de tan efusivo encuentro se fija la entrevista con el General. "El General estará mañana aguardándole en La Reforma".


Casi al anochecer del otro día, con los acostumbrados a ver lo bello en todas partes, llenos de casas construidas con palma real o de embarrado, techadas con palma de caña, que se ven a orillas del camino o más adentro del monte ocultas por el follaje de las guatapañá, los guayacanes, las baitoas o por un interminable bosque de cactus, llega el viajero al portillo cercado de trenza de La Reforma.


Se desmonta y con la bestia del cabestro -le parece que no tiene derecho a andar montado en tierra mayor-, se adentra por la vereda hasta la vivienda oscura.


Casi al mismo tiempo que la puerta, se abrieron los brazos del General. Otra vez, el Viejo abrazaba en su cuerpo, no solo al amigo de otros tiempos que acababa de llegar, sino a la demanda cariñosa de su pueblo infeliz. Apretado fuertemente por el Viejo lamentó la falta de testigos. ¿Quién le había dicho a la gente canija que no era posible el encuentro entre el heroismo y la libertad?


Alrededor de la mesa servida con plátano, lomo, café de hospedaje y un fondo de ron bueno de Beltrán, los dos hombres conversaron hasta bien entrada la noche.


-El Partido Revolucionario Cubano que continúa, con su mismo espíritu de creación y equidad, la República donde acreditó usted su pericia y su valor, y es la opinión unánime de cuanto hay de visible del pueblo libre cubano, viene hoy a rogar a usted, previa meditación y consejos suficientes, que repitiendo su sacrificio ayude a la Revolución como encargado supremo del ramo de la guerra...


- Para la parte del trabajo que me toca, para la parte de labor revolucionaria que me corresponde, desde ahora puede usted disponer de mis servicios...


Era el principio de una conversación que se extendió a los dos día que Martí pasó, como uno de la familia, entre los Gómez Toro.


No quiso el viajero marcharse sin antes dejar un recuerdo. Hurtó el albun de Clemencia y escribió: "Como el aire, se respira Patria: y todo el fuego y esperanza de ella, la aurora de libertad en la palidez del rostro y la raza del indómito valor en los ojos abiertos a la la luz de los combates, brillaban en la hija mayor, muy leal y elocuente de su naturaleza, que es ya, antes de entrar en la vida, tierna como compañera sufrida como madre. Francisco que ya se ve como el guardián en la soledad; Máximo, niño pensador que a los catorce años adivina el alma de los libros y le ve en ellos la sangre  a quien los escribe. Urbano valiente de nueve años, que a la madrugada habla de aparecerse al estribo del viajero cargando al hombro las piadosas alforjas, todos oían, con ojos enamorados, los recuerdos del ayer, los sueños del mañana. Se hablaba de los amigos firmes del destierro, de la necesidad y justicia de tener al fin un rincón donde vivir, del cariño y cultura de la ciudad gallarda de Santiago, de Regina y María de Jesús, las dos hermanas prudentes y generosas que el bravo general ha llevado de su brazo por la vida. En casa como esa de amor doméstico y sacrificio natural, debieron vivir los poetas de las primeras epopeyas.


Tras la partida de nada volvió a ser igual en La Reforma, con su palabra precisa y el halago sincero que mostraba lo mejor de los otros, aquel hombre los había cautivado a todos.


En el caso particular del General no pudo más pensar con tino y reposo sobre sus negocios. Fue entonces cuando los vecinos de La Reforma empezaron a ver al Viejo de complexión recia, seco de carnes y enjuto rostro, montado en su veloz caballo, emprenderla a machetazos contra los hermosos cactus linieros.


Cuando alguien le preguntaba qué hacia, se limitaba a decir: "Aquí haciendo ejercicios".




***


Es la primavera de 1984, a bordo del vapor State of Texas, Panchito y su padre arribaban a New York. El General deseaba ver con sus propios ojos el estado de los trabajos de la emigración. Luego de la segunda visita de Martí a La Reforma en junio de 1893, el Delegado, en sucesivas cartas, lo mantuvo siempre al tanto de cada paso suyo, pero aún así, Gómez insistía en cerciorarse personalmente del avance de los preparativos. Creía en Martí, pero más creía en su propia experiencia.

Los intentos fallidos por reiniciar la guerra le habían enseñado a aquel hombre, valiente como el que más a la hora de blandir la espada en la pelea, el momento justo para desenvainarla. Sin embargo, tan solo unos pocos días en la urbe norteña, le bastaron para convencerse que las prisas de Martí: "¿No cree usted, General, que...es hora de que caigamos sobre el país?", no eran infundadas.

En una solemne reunión efectuada el diez de abril, el Viejo fue testigo de la disposición para la lucha de los cubanos residentes en esa ciudad. Cuando al son de las primeras notas del himno de Bayamo, entró en el salón acompañado de Martí y su hijo, la multitud estalló en vítores y aplausos. Todos querían apretar su ruda mano de campesino, agradecerle, agasajarlo. Pero el momento culminante de esa bienvenida ocurrió cuando Martí, a petición de la presidencia, subió a la tribuna:

Yo no puedo hablar esta noche -dijo- porque ante la gloria del padre se inclina el hijo reverente...Este hombre, que no nació en Cuba, a quien conoce y admira todo el continente americano, que ha hacinado tantos laureles sobre su frente que habría con ellos para dar prestigio a muchos héroes; este hombre, que ya es inmortal, y que podría descansar satisfecho de su obra, abandona su comodidad presente, deja una familia que le rinde culto de adoración y que es como premio digno a sus virtudes, se lanza al mar y viene a nosotros con todo el ímpetu de sus pasadas proezas, dispuesto a proseguir el propósito novilísimo de completar la democracia americana. Este hombre, ¡ah, cubanos! merece toda nuestra veneración, y ante él yo me reconozco pequeño, y no puedo hablar, sino para saludarlo con la efusión de hijo agradecido...

La asamblea ahogó su voz en oledas de entusiasmo. Las aclamaciones se sucedían a los aplausos y las protestas revolucionarias a las demostraciones de confraternidad patrióticas.

Fueron dos semanas de intenso trabajo en las que el caudillo, siempre acompañado por su hijo, asistió a reuniones, veladas, fiestas, tanto en New York como en Filadelfia y Central Valley. En todas partes aquilató el ardor de los cubanos y revisó cartucheras mohosas y sables golpeados.

Sus esfuerzos -le dice a Martí- son una obra estupenda de unificación y concordia de los elementos dispersos de fuera, que deben en un momento dado unirse con el elemento sano y dispuesto de dentro para salvar a Cuba. A mi entender este trabajo está ya terminado y urge que entremos en el terreno de los hechos positivos.

El plan de la Revolución queda definitivamente concertado. El General regresará a su finca a aguardar por el instante decisivo en que un barco sin nombre se presentará en un lugar convenido de Santo Domingo para conducirlo a la tierra que se propone libertar.

Pero antes de su regreso a La Reforma, Martí le hace una petición: "Desearía que dejase usted conmigo a su Pancho. Creo que su presencia, a mi lado, en el viaje que voy a dar por las emigraciones de Tampa, Cayo Hueso, Nueva Orleáns, Costa Rica y Jamaica, puede ayudar mucho a la causa."

Gómez, comprendiendo lo conveniente que podía resultar en los campamentos de emigrados que se viera a su hijo ir de la mano del Maestro, y complació al Delegado.

Tras la marcha del General, Martí dedica una veintena de días a la preparación de su próximo viaje al sur de los Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe. En este tiempo Panchito apenas se separa de su lado. La amistad, el cariño y el respeto recíproco que nació de las dos visitas de Martí a La Reforma crece en las horas que pasan juntos en la oficina de la Delegación Cubana, donde el Delegado, rodeado de laborantes, habla, discute y escribe a la vez, o en la redacción del periódico Patria en la que Martí, como impulsado por una máquina, redacta cartas políticas, consejos a los conspiradores, notas de vigilancia, comparte con los contertulios y al mismo tiempo, sin dejar de atender a su joven acompañante, prepara un artículo de fondo.

Y en las horas libres; o por las noches, cuando ambos regresan exhaustos a la casa de Carmen Mantilla, el Maestro le muestra al hijo del General, a través de la ventanilla del vagón de ferrocaril o del carruaje, la tumultuosa ciudad de altos edificios y muchas luces. Y allí está la Quinta Avenida repleta de palacetes en cuyas fachadas se mezclan las portadas suntuosas y lóbregas de las casas ducales de Venecia, las torrecillas de abadías góticas, balcones del Louvre, barbacanas de castillo feudal o minaretes árabes. Y más allá de los lujosos coches que llenan la ancha calle, por las aceras se ve marchar a galanes de rubia cabeza o a la dama de belleza peregrina que carga en brazos un perrito de luengo pelo y cabeza fea.

Pero el paisaje urbano no es siempre el mismo. Los sórdidos edificios de ladrillo rojo, uniformes en su construcción, se repiten hasta el cansancio del otro lado de la ciudad. Es allí donde la gente pobre se hacina en sucias habitaciones. Y los hombres también son otros: de rasgos duros, cabello oscuro, aficionados a ver boxear y a beber.

A principios de mayo, Panchito vuelve con Martí a Central Valley para visitar a Tomás Estrada Palma, quien dirige un colegio en ese sitio cercano a New York. El campo en primavera lo llena de nostalgia y dos días antes de salir de viaje con Martí, escribe:

Aquel día que nos separamos, mamá en aquel camino polvoroso, y que pisaban tan queridas plantas, yo pensaba en usted mucho; pero no me alteraba la tristeza. No hay necesidad  de estar triste en este mundo, sino cuando falta algún deber que llenar. Pensaba en volver por aquel camino algún día siendo más hijo aún, más hermano, más digno de las caricias de madre que presto me abriría sus brazos. Estoy en el lejano Norte y uds. la armonía de ese hogar -la patria mía- están siempre reflejados en mi corazón.

En otra carta le dice a su padre: Para ti van besos de tu hijo; pero no pienses en el hijo ahora, piensa en el soldado más obediente y cumplidor que mañana has de llevar a la batalla.

Fragmento de la biografía de Panchito Gómez Toro, "Al pie de la leyenda", escrita por M. H. Lagarde y publicada por la Editora Abril en 1996.