miércoles, 20 de marzo de 2019

¿La verdad o la visa?: Las mentiras de The New York Times contra Cuba y Venezuela


Por M. H. Lagarde


Después de que el The New York Times confirmara que la gandola de ayuda humanitaria había sido quemada por los guarimberos, alguien me alertó del inusual favor que la prensa imperial le hacía a la Revolución Bolivariana: "Con la supuesta verdad ya conocida, y publicada, están buscando credibilidad sobre el tema Venezuela. Es la vieja estrategia de una de cal y otra de arena. Prepárate para la mentira disfrazada de verdad que van a soltar después".


No pasaron dos semanas para que la advertencia se convirtiera en realidad. Este domingo, The New York Times acaba de publicar un reportaje en el que acusa al Gobierno de Venezuela de, con la complicidad de los médicos cubanos que laboran en ese país, utilizar alimentos y medicinas para presionar a los ciudadanos antes de las elecciones presidenciales de 2018, advirtiéndoles que dejarían de recibir subsidios y tratamientos si no votaban por Nicolás Maduro.


Citado por la agencia EFE, ese paradigma de la "prensa seria" que es The New York Times basa sus aseveraciones en el testimonio de 16 desertores de las misiones médicas cubanas a Venezuela, "que describieron un sistema de manipulación política deliberada, como no utilizar medicinas de primera necesidad en pacientes con el objetivo de reservarlas para el período electoral, cuando se exigían votos a favor de Maduro a cambio de tratamientos".


No hay que ser muy inteligente para encontrar el trasfondo de la nueva revelación del diario estadounidense. En primer lugar, poner en duda el carácter legítimo de las elecciones de mayo de 2018: "Los recuentos de la manipulación y el fraude subrayan los múltiples desafíos a la legitimidad de Maduro como presidente".


Y en segundo, poner en entredicho la solidaria ayuda médica cubana a ese país, para lo que The New York Times replica el mensaje de la injerencia cubana que desde hace unos días no cesan de repetir los halcones encargados de la campaña de mentiras contra Cuba y Venezuela: "Pero el uso de los médicos cubanos para ejercer el control político no es tan conocido, de acuerdo con los doctores. La práctica muestra de forma desfavorable un intercambio abarcador que supuestamente beneficia a todos los venezolanos, sin importar sus preferencias políticas", sentencia NYT.


No es de extrañar, por tanto, que, inmediatamente después de publicado el reportaje, el asesor de seguridad nacional del presidente de EE.UU., Donald Trump, John Bolton, publicara un comentario sobre el artículo en la red social Twitter, donde afirmaba:


"No debería ser una sorpresa que Maduro y sus jefes cubanos han mentido y matado para usurpar la democracia y robar la riqueza del pueblo venezolano", dijo Bolton. "Este es un claro ejemplo de cómo Maduro ignora las necesidades de la gente y empeora la situación para su provecho personal", agregó.


Casualmente, la nueva mentira de The New York Times es publicada varias semanas después de que Cuba rechazó el recurso presentado por los senadores Robert Menéndez y Marco Rubio, quienes acumulan un amplio récord de campañas y acciones anticubanas, para reactivar el Programa de Parole para profesionales médicos cubanos. La iniciativa, presentada en el Capitolio, busca reactivar el robo de cerebros contra galenos de la Isla.


No sería nada raro que las fuentes utilizadas por The New York Times formen parte de la "reactivación" de un programa diseñado para incentivar el abandono de sus misiones por médicos de la Mayor de las Antillas que colaboran en terceros países. Pero los editores del "prestigioso" periódico, al parecer, ignoran que sus testimonios no tienen validez alguna, si se tiene en cuenta que su probable admisión en los Estados Unidos está condicionada por sus buenos servicios a la campaña de mentiras contra Cuba.


Es la política migratoria de la verdad o la visa. Como señala el reportaje de The New York Times, uno de los testimoniantes es "uno de los pocos médicos entrevistados que han vuelto a practicar su profesión en un pequeño consultorio en Ecuador".


Como ya dijimos en un comentario anterior, la política editorial de The New York Times nunca ha estado ajena a la campaña de fake news de que es víctima la Revolución Bolivariana en Estados Unidos.

lunes, 18 de marzo de 2019

La silenciada primicia de Telesur y la credibilidad de The New York Times


Por M. H. Lagarde


Como una sobrevaloración de la mítica "libertad de prensa" que todavía enfoca la política editorial de algunos medios informativos, podría calificarse la amplia repercusión del "descubrimiento", realizado por The New York Times, de que el incendio de un camión de ayuda humanitaria en la frontera venezolano-colombiana fue perpetrado por un opositor al gobierno de Maduro.

Lo interesante en este caso no es que el famoso diario estadounidense haya contribuido a desacreditar la brutal campaña mediática contra el país latinoamericano al confirmar la inocencia de los seguidores de Maduro, o revelado la manipulación de los videos hechos públicos por el gobierno de Colombia, o que parte de la carga de la supuesta ayuda estaba compuesta por utensilios para servir como armamento en las llamadas guarimbas.


La "revelación" que acaba de hacer de NYT fue realizada, pocas horas después de ocurridos los hechos el pasado 23 de febrero, por el Canal alternativo Telesur, sin que ningún gran medio la replicara.


Resulta paradójico que todavía sea The New York Times el que certifique qué es verdad y qué no, cuando, de acuerdo con los expertos en la ciencia de la comunicación, el origen de las fake news se debe, entre otras razones, al desprestigio de la credibilidad de la llamada gran prensa tradicional, a la cual pertenece The New York Times.


Por lo visto, en un mundo donde la postverdad y la desinformación, se han adueñado de las redes sociales, la "verdad" sigue siendo un componente de la mítica "libertad de prensa" que, como "el sueño americano" y otras consignas, todavía conforman el condicionado imaginario colonial.


Es la "libertad de prensa" de los poderosos que, al parecer, para algunos, solo existe y proviene de los grandes conglomerados de la información, los mismos que han fungido como instrumentos fundamentales en las campañas de propaganda desde los inicios mismos del imperialismo.


Como se sabe, las fake news, tan de moda hoy, no tienen nada de novedosas. El derroche de mentiras, entonces llamado periodismo amarillista, que antecedió a la guerra cubano-hispano-americana en 1898, la satanización del comunismo en la guerra fría, los silencios ante las matanzas durante la guerra de Vietnam o la aceptación de las mentiras de Collin Powell en 2003 para justificar la invasión a Irak, son solo algunos ejemplos de las mentiras y censuras que conforman la "libertad de prensa".


A pesar de la "profunda investigación" sobre la identidad ideológica del pirómano, que ya había revelado mucho antes Telesur, no puede decirse que la política editorial The New York Times haya estado ajena a la campaña de fake news de que es víctima la Revolución Bolivariana en Estados Unidos.


Para recobrar su credibilidad, por lo menos en el caso de Venezuela, le faltaría, mejor que "investigar", amplificar la revelación de otras mentiras a las que algunos países, y ese paradigma de la "prensa seria" que es el propio The New York Times, todavía le dan crédito.


Un buen comienzo podría ser dejar al descubierto las costuras de títere del, según el Departamento de Estado, "presidente interino" de Venezuela, Juan Guaidó. Para cualquier investigación en este sentido el canal Telesur podría ser una excelente fuente.

miércoles, 13 de marzo de 2019

La pregunta de Hatuey: ¿Qué es lo que usted tiene?

Leo con asombro a una paciente aquejada desde el 2005 de un cáncer de seno (carcinoma Ductal Infiltrante en ambas mamas con metástasis en piel, estadío IV de la enfermedad) vitorear en las redes sociales: "Les ganamos gente, los pusimos a correr y en tiempo récord hay medicamentos oncológicos para todas".
La ciudadana que hoy reclama  “victoria”, Omara Ruiz Urquiola, había   comparecido días antes en un espacio de TV del sitio  “Estado de Sats”, para denunciar la interrupción de su tratamiento gratuito por la carencia  de los anticuerpos monoclonales Trastuzumab y el Pertuzumab.
Frente a la cámara y en conversación con Antonio Rodiles –director del programa- reclamaba el concurso de su interlocutor para difundir la denuncia como un mecanismo de  presión a las autoridades cubanas en la búsqueda de los anticuerpos monoclonales faltantes.
Antonio Rodiles,  quien se mostró compungido por la no existencia de medicamentos en el Hospital,  es el mismo personaje que días antes aplaudió y exigió en una conversación con locutores de Radio Martí la  aplicación en toda su extensión del Título III de la Ley Helms Burton.
Es imposible aceptar que la  sensible situación que pudiera suscitarse en el cuadro de medicamentos en los tratamientos oncológicos en Cuba, se reduzca a  la óptica simplista de vencedores o perdedores y a la infundada pretensión de que la presión determinará la calidad de la atención médica.
El pasado 2 de noviembre el  ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez,  en el 73 Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas ilustró con varios ejemplos los efectos del bloqueo  en la salud de los ciudadanos cubanos.
“Una niña guantanamera, de 13 años, con un tumor maligno de columna, y un niño habanero de 5 años, con una masa tumoral entre el tallo cerebral y el cerebelo (en la fosa craneal), cuyos nombres obviamente no debo revelar, no pudieron ser tratados con el fármaco óptimo, la Temozolamida… En el 2017, fallecieron en Cuba 224 personas por cada 100 mil habitantes sin disponer de esos tratamientos debido al bloqueo”.
Las autoridades sanitarias cubanas no hacen distingo a la hora de garantizar los servicios de salud de sus ciudadanos, a diferencia del “humanitario  capitalismo”, que en su protocolo de atención al paciente no puede faltar la pregunta: ¿Cuánto usted tiene?, en Cuba la pregunta seguirá siendo ¿Qué es lo que usted tiene?



martes, 12 de marzo de 2019

Juan Guaidó y "el momento" de la intervención de EE.UU. en Venezuela

Juan Guaidó el vocero de los halcones de Washington

Por M. H. Lagarde

El elegido presidente de Venezuela en la Casa Blanca, Juan Guaidó, reiteró este sábado que no descarta autorizar una intervención extranjera para forzar la salida del poder de Nicolás Maduro.


El "autoproclamado" repitió, sílaba por sílaba, el mismo sonsonete con que, desde hace un mes y medio, sus instructores en Washington, Bolton, Pompeo, Abrams, Rubio y Trump, no han cesado de amenazar al gobierno legítimo de Venezuela: "Todas las opciones están sobre la mesa y lo decimos responsablemente", y añadió que apelaría al artículo 187 de la Constitución, cuando llegue el momento".


En el numeral 11 el artículo 187 establece la facultad de la Asamblea Nacional, en este caso la de la ilegal que dirige Guaidó, a "autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país".


Las declaraciones del muppet de EEUU fueron hechas en el contexto de un apagón que dejó sin luz desde el jueves a casi todo el país y que fue catalogado por el presidente Maduro como el ataque a un sistema eléctrico más grave recibido por cualquier país de América Latina en la historia.


El dirigente bolivariano informó que, desde el sabotaje del jueves a la planta del Guri, Venezuela ha sufrido una serie de agresiones de carácter cibernético, electromagnético y físico. Cuando este sábado se había recuperado en un 70 por ciento el país, otro nuevo ataque deshizo todo lo logrado hasta entonces.


Como bien denunció Maduro, las agresiones cibernéticas sobre el sitema eléctrico venezolano son responsabilidad de Estados Unidos y sus aliados de la derecha quienes, en los últimos seis años, han desatado una guerra eléctrica contra la nación que ha dejado un saldo de más de 200 muertos.


Durante todo esos años, la guerra eléctrica ha servido como insumo de las fake news de las campañas mediáticas internacionales contra el actual gobierno de Venezuela, a quien se intenta presentar como un estado fallido incapaz de asegurar ni la electricidad en el país que posee las mayores reservas petroleras del planeta.


Sin embargo, la guerra eléctrica, que busca aumentar las penurias de la guerra económica para intentar socavar la resistencia del pueblo venezolano, no parece ser la última carta en juego de quienes manipulan la figura de Guaidó como presunto presidente interino.


Es otro capítulo de la escalada de provocaciones diseñadas por la actual administración norteamericana para lograr, por la fuerza, un cambio de gobierno en Venezuela. La autoproclamación del títere, la entrada de la supuesta ayuda humanitaria a través de Cúcuta, el permanente soborno y chantaje a las fuerzas armadas, el regreso de Guaidó de su gira de circo por algunos países latinoamericanos, fracasaron. La guerra electronica también debe fracasar, pero ya los halcones de Washington han anunciado, en voz de su muppet, la próxima provocación: "la toma de Caracas" por la oposición.


En la manifestación del sábado Guaidó afirmó que en los próximos días recorrerá toda Venezuela. "Y luego anunciaremos, entonces, la fecha cuando vendremos todos juntos a Caracas a ejercer nuestra posibilidad (de tomar el poder)", añadió ante los gritos que le pedían ir al Palacio Presidencial de Miraflores, la sede del Ejecutivo.


Por lo visto, el imperio no dejará de presionar hasta lograr "el momento" del que habla Juan Guaidó: buscar, o crear, real y mediáticamente, un enfentramiento sangriento entre la oposición y las fuerzas del orden que justifique la intervención militar extranjera. No importa que los apagones afecten a los todos los venezolanos, incluidos los opositores, como tampoco importa la ideología de a quiénes maten las bombas.


En la maquiavélica política de Washington el fin del petroleo justifica la guerra.

viernes, 1 de marzo de 2019

Escándalo sobre George Soros provoca más despidos en Radio y TV Martí

El Nuevo Herald: Los recortes, la investigación sobre el reporte de Soros y el anuncio de la auditoría sobre el contenido han generado nerviosismo entre los empleados de Radio y TV Martí. “El ambiente que se ha creado por parte de la alta jeraquía de la Agencia para Medios Globales es represivo”, dijo un empleado que pidió no ser identificado por miedo a represalias. “La gente escribe con miedo. Ya no se usan adjetivos”.
Por M.H. Lagarde

La versión digital del diario oficialista de la mafia anticubana de Miami, El Nuevo Herald, informó hoy: que "la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), encargada de las emisoras Radio y TV Martí, así como de la página digital Martínoticias, despidió a ocho empleados y contratistas por su vinculación con un reporte acusado de antisemita sobre el filántropo George Soros, tras concluir una investigación de varios meses. 

Antes de la conclusión de la investigación, fueron despedidos la periodista Isabel Cuervo, quien realizó el reportaje sobre Soros para el programa Antena Live, el editor de noticias, Wilfredo Cancio, la presentadora de Levántate Cuba, Maité Hernández y la productora de ese programa, Ibetty Pérez, así como el editor José Montoya, quien también participó en la producción del reportaje. 

De acuerdo con  El Nuevo Herald a los despidos por el reportaje de Soros se suman cerca de una docena de cesantías que han sido justificadas por su director Tomás Regalado como recortes de presupuesto. 

De igual forma, asegura la misma fuente, los contratos con agencias que representaban a periodistas independientes en Cuba fueron cancelados y varios contratistas empleados en el sitio digital fueron despedidos. 

Según esa página la causa inicial de los despidos estuvieron motivadas porque en el reportaje  realizado por la periodista Isabel Cuervo se reprodujeron teorías conspirativas sobre Soros, quien fue identificado como “judío multimillonario” y “judío de moral flexible”.  En el reportaje, Cuervo incluyó una entrevista tomada de la televisora Rusia Today, fuente que ha sido censurada varias veces en el país de la supuesta libertad de expresión.

Pero la ofensa principal contra Soros, según subrayan los censores de Radio TV Martí, parece ser la de haberle llamado "judío" al multimillonario. 

A inicios del escándalo Soros vs. Radio TV Martí , John Lansing, director de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (USAGM), matriz de Radio y TV Martí, dijo en un comunicado que esa emisora nunca debió transmitir ese reportaje “descaradamente antisemita sobre George Soros que fue profundamente ofensivo y totalmente inconsistente con nuestros estándares profesionales y ética”.

La acusación sin embargo deja en un segundo plano  las llamadas "teorías conspirativas" sobre Soros que lo señalan como financista de varias revoluciones de colores en Europa del Este.

Igualmente se silencia que la Open Society Fundations, de George Soros es la principal patrocinadora de la organización Cuba Posible, la cual, según han asegurado publicamente sus directivos,  "sus propuestas se han basado en una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano. Hemos creído, y seguimos creyendo, que no existe otro camino para Cuba".

Como ya hemos publicado anterioemente en este blog, según Roberto Veiga y Lenier González, las cabezas de la organización que pretende hacer posible la restauración del Capitalismo en Cuba, "no han mantenido, ni mantendrán, relaciones de trabajo con la USAID. No obstante, sí hemos trabajado y trabajaremos con contrapartes extranjeras, entre las que se encuentra Open Society Fundations, de George Soros". 

No hacen falta más comentarios. Martínoticias, es un medio de comunicación que opera con fondos aprobados por el Congreso con el objetivo de transmitir "fake news" para alentar la subversión en Cuba, no para hacer lo contrario.

 

Trump y el reality show de Venezuela

Juan Guaidó, el último protagonista del reality show de Trump en Venezuela

Por M. H. Lagarde


Como en una suerte de versión macabra del genial cuento de Carlo Collodi, (Pinocho) Guaidó, le agradeció en un tuit a su, (Pepeto) Trump, su "apoyo firme" a la recuperación de la democracia en Venezuela.

"Presidente Donald Trump (@POTUS), agradecemos su apoyo firme a la recuperación de la democracia en Venezuela. Vamos a continuar la coordinación internacional con miras a lograr la presión necesaria para el cese de la usurpación y la conquista de la libertad en nuestra nación", dijo Guaidó en su cuenta de Twitter.

Pinocho consetudinario al fin, Guaidó trastoca la historia y la cuenta al revés. En realidad debería ser Trump, su creador, quien debería agradecerle a Guaidó su inestimable servicio para robarse los activos de Citgo, la empresa venezolana refinadora de petróleo y comercializadora en Estados Unidos,  y los 1 200 millones en oro depositados en un banco de Londres.

Pero ya se sabe que los titiriteros no le agradecen a sus inanimadas marionetas salvo en los cuentos de hadas con final feliz, el cual no es el caso.

Guaidó es el último traidorzuelo venezolano del reality show montado por Trump a nivel mundial sobre el caso Venezuela y cuyo objetivo real, como se sabe, más que derrocar al "dictador" Maduro, es saquear los ricos recursos naturales del país latinoamericano.

Como en The Apprentice, el reality show que hizo famoso a Donald Trump en la televisión norteamericana, Guaidó parece ser el protagonista de los empresarios que compiten por 250.000 dólares y un contrato para dirigir una de las empresas de Donald Trump. ¿Citgo? En la competencia figuran también algunos representantes de expotencias europeas venidas a menos, los halcones de Trump y las gallinas del Grupo de Lima.

¿Quién ganará la competencia para hacer a América más grande? Se preguntan los espectadores en el mundo entero asombrados ante tanta incompetencia política.

¿Habrá o no intervención militar y masacre fatricida en América Latina? ¿O solo se trata de otro de los trucos gansteriles del productor del reality show para mantener el suspense? Como se sabe, -así lo ha hecho con los misiles de Corea, la subida de los aranceles a Europa y a China o en el tema del muro-, Trump suele crear insólitas crisis para que cualquier ganancia, por pírrica que sea, le parezca al final al rival una victoria.

¿Se tratará solo del robo a mano armada de los 38 millones que pertenecen al pueblo de Venezuela?

Nadie sabe. Habrá que esperar a que el "político" Trump, experto en realitys shows, decida cuando se acaba el programa

miércoles, 27 de febrero de 2019

John Bolton reconoce victoria del Sí en referendo constitucional cubano

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

Por M. H. Lagarde

Mucho antes de que se diera a conocer ningún resultado preliminar sobre la votación del referendo constitucional en Cuba que tuvo lugar este 24 de febrero, el asesor de Seguridad de la actual administración norteamericana, John Bolton, trató descalificar los resultados del mismo en su cuenta de Twitter.



Según escribió Bolton: «El referendo constitucional de hoy es otro engaño del régimen cubano para encubrir su represión y tiranía», afirmó en un mensaje en su cuenta de Twitter.


«Estados Unidos respalda los llamados del pueblo cubano por la libertad y la democracia», aseveró quien es hoy uno de los cruzados en la guerra contra el socialismo en el mundo.


La anticipada rabieta de Bolton bien puede verse como un reconocimiento aplastante al Sí por la Constitución. Con su tuit, el halcón ni siquiera le ofreció el beneficio de la duda de una victoria pírrica a los llamados opositores —en realidad mercenarios al servicio de Washington— que, durante meses, sobre todo en las redes, desataron una fuerte campaña a favor de votar por el NO.


Al parecer, Bolton, engañado una vez más por los informes de quienes representan sus intereses en la Isla, contaba con un gran por ciento de abstención, y es probable que el resultado de que cinco millones de cubanos ya habían acudido a las urnas al filo de las once de la mañana haya sido el detonante de su rabia mediática.


Está claro que Bolton, como otros mecanismos de dominación imperiales, sienta pánico por la continuidad de la Revolución Cubana, o lo que es lo mismo, la prolongación del socialismo por el que el pueblo salió a votar masivamente este domingo, recogido en la nueva Constitución.


Como escribí hace poco, en este mismo sitio, a propósito de un show provocado en la sede de la OEA en contra del referendo:


«La democracia cubana es la antípoda de los golpes de estado, las invasiones, las represiones masivas al estilo del Plan Cóndor, la intromisión en los asuntos internos de otras naciones, el neoliberalismo o la desigualdad y otras prácticas democráticas impulsadas por la OEA a lo largo de su historia».


Es lógico que Bolton «trate de desprestigiar la práctica democrática cubana, sobre todo si se tiene en cuenta que la misma nada tiene que ver con la plutocracia bipartidista que dirige ese país en defensa de los derechos del uno por ciento de la población, y mucho menos con la democracia que Estados Unidos espera de los países latinoamericanos y cuyo principal precepto es el de la subordinación incondicional.


«El mejor ejemplo de esto último es el continuo ataque de esa organización contra Venezuela, la nación donde más elecciones democráticas se han realizado en las últimas dos décadas».


En el concepto de democracia de Bolton, el mismo que de la OEA, «no caben ni el progreso social, ni la solidaridad, ni la integración latinoamericana, si no es bajo la égida del histórico dueño del patio trasero latinoamericano».


No es de extrañar, por tanto, que los nuevos cruzados contra el socialismo mundial «se aterroricen ante la posibilidad de otro Sí rotundo del pueblo cubano a su Revolución», sobre todo después de que el discurso de Trump, la pasada semana en Miami, funcionara, más que como una amenaza, como el más eficaz llamado a la unidad.