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martes, 15 de mayo de 2012

“Pido por la paz de todos los cubanos y que aquel infierno del Miami de los 70 no se repita”. Entrevista al pintor Vicente Dopico

El pintor cubano Vicente Dopico.
 Por Edmundo García


-EG: ¿Y qué dificultades tuvo que enfrentar?

-VD: Las dificultades fueron muchas, imagínate, la reacción de la derecha cubana fue espantosa, tremebunda; nos acusaron de comunistas, de colaboradores castristas, cuando nosotros no hacíamos nada con Cuba prácticamente; fue después que vino el contacto con Cuba. Nos acusaron de todo eso y después vinieron las amenazas de muerte, los atentados terroristas, nosotros (yo) sufrimos cuatro atentados terroristas.

-EG: Tú sufres un atentado terrorista y todo indica, todo señala, al Sr. Antonio de la Cova…

-VD: Todo señala no, fue condenado por eso.

-EG: Fue condenado, la justicia norteamericana encontró culpable de terrorismo a Antonio de la Cova que por aquí lo presentan como profesor universitario.

-VD: Uno de los que lo menciona es un señor que tú mencionas a veces… Cansancio… Cancio…

-EG: Wilfredo Cancio, que lo identifica como académico, un hombre convicto de terrorismo y se le olvida, esa es la memoria selectiva de Wilfredo Cancio y de otros periodistas de Miami. Ahora, la versión que tengo es que este hombre, en el acto terrorista que planifica contra ti, va por una de las ventanas de tu casa, coloca una bomba por una ventana en una habitación en donde estaba tu niña pequeña.

-VD: Hay varias versiones del FBI; después te voy a contar lo que pasó. Lo que él hace es tirar dos cocteles molotov por la ventana de mi hija. La casa tenía una ventana al fondo y ahí vivía mi hija, entonces la ventana estaba medio abierta, incluso entró la gasolina, el olor a gasolina era horrible; con la suerte de… No lo vas a creer, cuando yo salí a ver lo que había pasado, todavía una de las mechas del coctel molotov estaba encendida.

-EG: No explotaron.

-VD: No explotaron, esa fue la suerte.

-EG: Y la niña, ¿Qué edad tenía?

-VD: Tenía 10 años.

-EG: ¿Y estaba en esa habitación?

-VD: Estaba, salió en pánico, corriendo, fue espantoso.

-EG: Si eso explota, ¿hubiera matado a tu hija?

-VD: No la hubiera matado, pero la hubiera quemado toda porque la gasolina entró en el cuarto sin haber encendido, por alguna razón esa mecha no contactó la gasolina; un milagro.

-EG: ¿Qué edad tiene tu hija ahora?

-VD: 45 años.

-EG: ¿Te has vuelto a encontrar a Antonio de la Cova que anda por ahí, te lo has encontrado de cerca?

-VD: Nunca me lo he encontrado y trataría de no encontrármelo jamás, honestamente. Porque para mí es un psicópata, un enfermo mental, aquí tengo una serie de anotaciones sobre Antonio de la Cova. Figúrate tú si Antonio de la Cova era malvado que a él lo encontraron culpable de la bomba o coctel mío, de la bomba de Eliseo Pérez Stable; él le colocó una bomba al apartamento de Eliseo, el hermano de Marifeli, en la puerta del apartamento, que si explota le hubiera volado el apartamento entero. Lo cogieron poniendo una bomba en una librería de adultos, en la calle 8, que a todas estas no se por qué le puso una bomba a una librería; pero bueno, ahí fue donde lo cogieron porque había un infiltrado que se llamaba Miguel Ángel Peraza, y lo entregó. Inclusive, estaba conspirando para ponerle una bomba a una sinagoga en Fort Lauderdale, y también lo encontraron culpable por eso. En total le echaron como 65 años.

-EG: Pero no los cumplió, cumplió bastante poco.


Entrevista al pintor Vicente Dopico: “Pido por la paz de todos los cubanos y que aquel infierno del Miami de los 70 no se repita”


PROGRAMA: “La Tarde se Mueve”. 14.50 AM. Miami. FL. EEUU

WEBs: rprogreso.com / lanochesemueve.us

FECHA: Jueves 10 de mayo, 2012 (5:00-6:00 pm)

PERIODISTA: Edmundo García

ENTREVISTADO: Pintor Vicente Dopico

RESUMEN BIOGRÁFICO: Vicente Dopico Lerner nace en Cuba en abril de 1943. Reside en Miami desde 1965, aunque ha viajado regularmente por otros países. Ha obtenido varios premios y becas, entre ellas la Cintas Foundation, New York, 1976. Ha realizado estudios superiores y ha expuesto en prestigiosos museos y galerías.

-EDMUNDO GARCIA: Hoy es un día especial porque voy a tener el privilegio de entrevistar a un hombre que es conocido, aunque no es de los que crean alharacas o está constantemente en el escenario; que ha sido partícipe y es protagonista de una parte muy importante de la vida cubana, sobre todo aquí en los Estados Unidos. Se trata del pintor, del artista cubano Vicente Dopico Lerner. Buenas tardes por comparecer por primera vez en “La tarde se mueve”; según me ha dicho, la segunda vez que comparece ante un medio de comunicación.

-VICENTE DOPICO: Sí, producto de un poco de miedo al micrófono, pero estoy bien. Muchas gracias por invitarme.

-EG: ¿Eso es propio de tu condición de artista?

-VD: Es propio, yo tiemblo cada vez que tengo una exposición. Un “opening” para mí es como una tortura…

-¿Y por qué?

-VD: No se. He leído que le pasa a mucha gente. Más cuando te toca hacer una conferencia sobre tu propio arte. Como que te amilanas, porque en fin de cuentas uno lo que hace es pintar, el lenguaje de nosotros es el arte, es visual; al ser visual, uno vive con ese lenguaje dentro de un cuarto. Para ti es fácil porque lo haces todos los días.

-EG: ¿Tú fuiste una persona introvertida?

-VD: Bastante, desde niño.

-EG: ¿Eres de La Habana?

-VD: Soy habanero. Yo no sé de qué barrio, si de Belén o Jesús María. Yo nací en la calle Luz, N. 406. Yo no sé qué barrio es ese.

-EG: ¿En qué año tú llegaste a Miami, Dopico?

-VD: En el 64.

-EG: ¿Y la procedencia familiar tuya cuál era?

-VD: Mi procedencia familiar es muy heterogénea. Mi padre era un español aldeano, de Galicia, que fue para Cuba cuando estalló la Guerra Civil Española y mi madre es una chilena hija de judíos que emigraron a Chile. Ella nació en Chile y luego todos ellos emigraron a Cuba.

-EG: ¿Era una familia clase media, clase alta…?

-No, clase pobre. Trabajadora.

-EG: Tú naciste en 1943, o sea, cuando triunfa la Revolución tú tienes 15 años. ¿Qué impacto tuvo para ti el triunfo de la Revolución?

-VD: Bueno, muy grande, porque yo participé en el último año de la Revolución. Yo estudié en un Instituto de La Habana, que era un lugar muy explosivo, y principalmente muy explosivo a finales de 1958, y yo tuve una participación en la Revolución, de una forma u otra, a finales del 58. Para mi tuvo un impacto muy positivo, yo era un revolucionario activo.

-EG: Y las primeras medidas de la Revolución, ¿cómo tú las asimilaste?

-VD: Muy bien, el problema mío con la Revolución es que yo soy de una extracción católica, y eso trajo como consecuencia una separación.

-EG: El problema tuyo en esa época… ¿Tú consideras que la iglesia católica en los primeros años de la Revolución jugó un papel de activismo político para derrocar a la Revolución?

-VD: Claro, claro, la iglesia católica era una iglesia eminentemente extranjera, una cantidad de sacerdotes extranjeros que eran los que predominaban en la ideología, eran pocos los sacerdotes cubanos que se destacaban. Eran de una procedencia mayormente española, que venían de los curas fascistas después de la guerra civil.

-EG: ¿Y te viste envuelto en lo que ese grupo de esa iglesia trataba de hacer?

-VD: Aparte de eso, yo creía fervientemente en esa iglesia, yo era un católico practicante y lo sigo siendo, aunque no sea practicante; yo comprendo que aquella era un tipo de iglesia que no es la iglesia de ahora; el cambio en la iglesia fue muy profundo después de la Revolución.

-EG: ¿Tuviste problemas políticos en Cuba? ¿Fuiste preso?

-VD: Yo estuve preso 4 años, del 1960 al 64.

-EG: ¿Y por qué, cuál fue la causa?

-VD: Atentar contra los poderes del estado, una causa típica, conspiración.

-EG: ¿Qué tu habías hecho?

-VD: Bueno, de todo, de todo…

-EG: ¿Habías hecho sabotaje?

-VD: No, yo no soy violento, conspirar para reunir armas, preparar alzamientos, me acusaron de preparar un alzamiento.

-EG: ¿Te querías alzar contra la Revolución?

-VD: Claro que sí, de hecho estaba clandestino contra la Revolución en aquella época.

-EG: ¿Y cómo te cogen preso?

-VD: Me cogen preso por un error que cometí, me detectaron en una casa de seguridad que yo estaba y me cogieron preso.

-EG: Y te llevan a juicio y cumples 4 años.

-VD: Me llevan a juicio y me condenan a 20 años, pero cumplo 20 porque mi madre es chilena, e intervino la embajada de Chile, porque cuando aquello Raúl Roa me concedió una especie de salvoconducto, o sea me botaron de Cuba, me mandaron para Estados Unidos... Iba para Uruguay, porque en ese tiempo había unos convenios con la embajada chilena, pero el avión aterrizó en Miami, no fue para Uruguay, y me quedé en Miami.

-EG: Te quedas en Miami, eso fue en el año…

-VD: Finales del 1963 o principios del 64.

-EG: ¿Nunca se te ocurrió estando preso hacer como (Francisco) Aruca que se disfrazó de niño y se escapó de la cárcel? (risas)

-VD: No, porque se adelantó. (risas)

-EG: Aruca sentó el precedente (risas)

-VD: Aruca se disfrazó de Aruca, no de niño, porque como Aruca no hay otro.

-EG: Son muy amigos tú y Aruca, Aruca habla de ti con mucho cariño.

-VD: Sí, sí, amigos de muchos años. Es más, yo creo que estaba allí presente cuando él se fugó.

-EG: ¿Tú sabías que Aruca se iba a fugar?

-VD: Mira, Aruca no lo sabe pero la mitad, las tres cuartas partes del presidio sabía que Aruca se iba a fugar.

-EG: ¿Vestido de niño?

-VD: Vestido de Aruca. Todo el mundo dice vestido de niño pero es que Aruca era como un niño, cuando Aruca tenía 18 años parecía que tenía 14.

-EG: Es que Aruca habla de ti con mucho cariño, de las personas que con más cariño habla.

-VD: Y yo de él.

-EG: ¿Cómo tú recuerdas el Miami al cual llegaste, grosso modo?

-Imagínate… Un Miami que era mucho más agradable en términos de vida, era otra forma de vida a la de ahora, alcanzaba mucho más el dinero, era un Miami en el que tú podías trabajar, y vivir modestamente pero podías trabajar, no era el Miami de ahora. Por otro lado era un Miami que estaba acalorado y completamente loco con respecto a la contrarrevolución; todo el mundo estaba conspirando, todo el mundo quería irse para Cuba a derrocar a Fidel, las invasiones a Cuba se planeaban en los bares de las esquinas, un Miami loco en ese sentido. Pero yo también estaba loco, porque yo llegaba de la cárcel, ponte en la situación en que nosotros estábamos…

-EG: ¿Era muy violento ese Miami, Dopico?

-VD: Era bastante violento.

-EG: ¿Tú estabas aquí cuando, por ejemplo, vuelan en pedazos a Masferrer?

-VD: Sí, yo estaba aquí, pero ya ese es un Miami más lejano al que yo llegué; hablas de  unos 4 años después.

-EG: ¿Cuándo tú te das cuenta que el proceso revolucionario es irreversible?

-VD: Si te digo una cosa no te miento, yo creo que en la cárcel ya yo sabía que el proceso era irreversible. En los discursos de Fidel sobre las ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas) ya yo me di cuenta que aquello no era lo que nosotros pensábamos cuando caímos presos. Porque la idea de nosotros al caer presos, me imagino que la idea tanto de Aruca como yo y otra gente, era que el Partido Socialista había acaparado la Revolución y que la Revolución estaba totalmente en manos del Partido y por ende de la Unión Soviética. Luego se probó que no era así. Por esa razón fue que nosotros conspiramos contra la Revolución.

-EG: Hubo un momento en que comenzaste a simpatizar con la Revolución, ¿eso se produce estando preso en Cuba?

-VD: No, se produce estando aquí. Uno va paulatinamente, primero uno va entendiendo que de alguna manera que la cosa no es como uno pensaba. También tienes que ponerte en la perspectiva de que yo tenía 17 años cuando estaba preso; a los 17 años la conciencia política es inmadura totalmente, uno va madurando en la medida en que va viendo las cosas y las realidades. Una de las cosas es que cuando yo llego aquí esto estaba completamente acaparado por los batistianos, esto era el régimen de Batista pero en Miami, completamente acaparado. Tu no podías decir que habías sido revolucionario porque te buscabas un problema. Hubo grandes problemas entre quienes eran revolucionarios y venían y los batistianos; yo me di cuenta, yo me dije: yo no pertenezco a esto.

-EG: ¿Cómo se va dando el proceso de simpatizar, de dejar de ser una persona en contra de la Revolución y llegar a ser un hombre que respeta a la Revolución?

-VD: No te puedo explicar exactamente pero fue un proceso más bien histórico. Acuérdate que los 60 es una década muy interesante en los Estados Unidos, y los procesos sociales de los 60 me van madurando paulatinamente. En los 60 aquí en California empezaron los hippies, los derechos civiles de los negros; a mi me impactó mucho al llegar aquí como se trataba a los negros; yo tuve experiencias de amigos negros que no podían andar conmigo en un carro. Yo vivía en una casa de una puertorriqueña, y un negro amigo mío, que no te voy a decir el nombre para no divulgarlo, una gran persona, fue cura después, o es cura todavía, estuvo en su casa y como a los quince días la puertorriqueña me habló a mí y me dijo que la gente estaba murmurando que un blanco y negro viviendo en la casa era un poco chocante, y yo decía “pero qué tiene que ver eso”; y el problema es que yo estaba en una ciudad que no tenía nada que ver con el lugar de donde yo venía, yo había acabado de llegar a un mundo que era completamente ajeno a mí. El proceso te va enseñando, te va poniendo en una perspectiva que tú no tenías en el momento que haces contrarrevolución en Cuba y caes preso.

-EG: Pero lo que se estaba viviendo en los 60, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo occidental, ese movimiento de liberación, la revolución de las flores, los Beatles, o sea todo ese fenómeno impacta la mentalidad de confrontación de los cubanos, ¿fue tu caso?

-VD: Es mi caso y en el caso de muchos. De hecho, cuando tú analizas la procedencia del grupo y la revista Areito, se compone de elementos que les sucede lo mismo que me sucedió a mí, pero en diferentes lugares y en diferentes formas. Eran grupos que estaban aislados, y los que fundamentalmente tienen esta experiencia fueron los que más se fueron de Miami, porque Miami era una cosa muy sui generis; era un lugar, como siempre ha sido, aislado del resto de los Estados Unidos, y los cubanos estaban ya preparando el terreno para poder tomar el poder político como lo tomaron después con Reagan.

-EG: El movimiento de la revista Areito, del cual tú eres fundador, junto con Andrés Gómez, con Aruca, con Lourdes Casal, con Marifeli Perez-Stable… ¿Marifeli es fundadora también?

-VD: Marifeli es una de las principales, el primer comité de redacción de Areito se compone primeramente de Marifeli, Lourdes Casal, Aruca y Albor Ruiz, yo creo que yo estoy en el segundo, yo era el que diseñaba la revista.

-EG: Tú como pintor, como artista. Ahora, ese hecho estético y ético que fue Areito, ¿es tu primera inserción en una nueva participación en el tema cubano ya en los Estados Unidos?

-VD: Sí, claro, es ese. Yo anteriormente lo que estaba era estudiando, yo no tenía contactos tampoco, porque yo no soy del grupo de Areito que se fusionó en Gainesville y que fue la Juventud Cubana Socialista, que fue al principio, que eran muchachos muy jóvenes y muy radicales, yo no tenía nada que ver con aquello, me miraban como un viejo a mí, me miraban desde otro punto de vista. Yo me empato con Areito en mi viaje a Puerto Rico y después a Nueva York; que veo a Aruca, que veo a Albor Ruiz, que veo a toda esa gente, y a Lourdes Casal, nosotros nos nucleamos mucho alrededor de Lourdes, que era una de las figuras más importantes de la revista, de hecho no sé si fue ella la de la idea. Fuimos todos los de la idea. Me invitaron a participar, y por supuesto, ese era un foro como en el que yo quería tener para expresar las ideas que ahora tenemos. Que en ningún momento eran ideas radicales; la gente habla de Areito, pero Areito no fue un foro tan radical como la gente piensa; se radicaliza con el tiempo, pero era un foro sencillamente que estaba tratando de ver a la Revolución desde otro punto de vista diferente, desde un punto de vista de centro izquierda y desde un punto de vista de izquierda, Areito era pluralista en ese sentido. En el Comité de Redacción de Areito está Lourdes Casal que era del Directorio, que fue propagandista del Directorio en Europa; estaba yo, que provenía de la contrarrevolución, Aruca que se había escapado, Villalón, ex Hermano de Lasalle… ese fue el primer Comité de Redacción de Areito. O sea no teníamos nada que ver con un proceso de cabezas calientes, como la gente después empezó a pensar, de agentes castristas y de comunistas y de toda esa mano de boberías. Lo que nosotros presentamos en Miami, muy inocentemente, sin saber lo que iba a pasar después, era un medio donde expusiera la gente que tuviera las ideas de nosotros, nada más.

-EG: ¿Qué impactos tuvo Areito y qué escollos tuvo que sortear?

-VD: Un impacto brutal. El impacto de los grupos progresistas fue muy positivo, tan positivo que era una revista nacional, habían grupos en Nueva York, habían grupos en Washington, en las Universidades; Areito funcionó mucho en las Universidades. Ese fue el impacto dentro de los grupos progresistas.

-EG: ¿Hay una cifra sobre cuántas personas logró nuclear o a cuántas personas logró impactar Areito?

-VD: Cientos de personas.

-EG: ¿Cubanos?

-VD: Cubanos básicamente, aunque después Areito pasó a llenar una función más bien Latinoamericana. Venían artículos de otros colaboradores que trataban las cuestiones Latinoamericanas; porque muchos de los cubanos del principio que después participaron en Areito, se formaron en ideas más progresistas con grupos radicales de Estados Unidos como La Raza y el Indian Movement.

-EG: ¿Y qué dificultades tuvo que enfrentar?

-VD: Las dificultades fueron muchas, imagínate, la reacción de la derecha cubana fue espantosa, tremebunda; nos acusaron de comunistas, de colaboradores castristas, cuando nosotros no hacíamos nada con Cuba prácticamente; fue después que vino el contacto con Cuba. Nos acusaron de todo eso y después vinieron las amenazas de muerte, los atentados terroristas, nosotros (yo) sufrimos cuatro atentados terroristas.

-EG: Tú sufres un atentado terrorista y todo indica, todo señala, al Sr. Antonio de la Cova…

-VD: Todo señala no, fue condenado por eso.

-EG: Fue condenado, la justicia norteamericana encontró culpable de terrorismo a Antonio de la Cova que por aquí lo presentan como profesor universitario.

-VD: Uno de los que lo menciona es un señor que tú mencionas a veces… Cansancio… Cancio…

-EG: Wilfredo Cancio, que lo identifica como académico, un hombre convicto de terrorismo y se le olvida, esa es la memoria selectiva de Wilfredo Cancio y de otros periodistas de Miami. Ahora, la versión que tengo es que este hombre, en el acto terrorista que planifica contra ti, va por una de las ventanas de tu casa, coloca una bomba por una ventana en una habitación en donde estaba tu niña pequeña.

-VD: Hay varias versiones del FBI; después te voy a contar lo que pasó. Lo que él hace es tirar dos cocteles molotov por la ventana de mi hija. La casa tenía una ventana al fondo y ahí vivía mi hija, entonces la ventana estaba medio abierta, incluso entró la gasolina, el olor a gasolina era horrible; con la suerte de… No lo vas a creer, cuando yo salí a ver lo que había pasado, todavía una de las mechas del coctel molotov estaba encendida.

-EG: No explotaron.

-VD: No explotaron, esa fue la suerte.

-EG: Y la niña, ¿Qué edad tenía?

-VD: Tenía 10 años.

-EG: ¿Y estaba en esa habitación?

-VD: Estaba, salió en pánico, corriendo, fue espantoso.

-EG: Si eso explota, ¿hubiera matado a tu hija?

-VD: No la hubiera matado, pero la hubiera quemado toda porque la gasolina entró en el cuarto sin haber encendido, por alguna razón esa mecha no contactó la gasolina; un milagro.

-EG: ¿Qué edad tiene tu hija ahora?

-VD: 45 años.

-EG: ¿Te has vuelto a encontrar a Antonio de la Cova que anda por ahí, te lo has encontrado de cerca?

-VD: Nunca me lo he encontrado y trataría de no encontrármelo jamás, honestamente. Porque para mí es un psicópata, un enfermo mental, aquí tengo una serie de anotaciones sobre Antonio de la Cova. Figúrate tú si Antonio de la Cova era malvado que a él lo encontraron culpable de la bomba o coctel mío, de la bomba de Eliseo Pérez Stable; él le colocó una bomba al apartamento de Eliseo, el hermano de Marifeli, en la puerta del apartamento, que si explota le hubiera volado el apartamento entero. Lo cogieron poniendo una bomba en una librería de adultos, en la calle 8, que a todas estas no se por qué le puso una bomba a una librería; pero bueno, ahí fue donde lo cogieron porque había un infiltrado que se llamaba Miguel Ángel Peraza, y lo entregó. Inclusive, estaba conspirando para ponerle una bomba a una sinagoga en Fort Lauderdale, y también lo encontraron culpable por eso. En total le echaron como 65 años.

-EG: Pero no los cumplió, cumplió bastante poco.

-VD: Mira, yo no entiendo qué pasó. La jueza (Morfonios) que lo condenó por el estado de la Florida dijo que la sentencia debía correr consecutivamente a la sentencia federal, y sin embargo él en menos de 6 años estaba en Puerto Rico, por una gestión que hicieron dos senadores puertorriqueños; a uno de ellos lo botaron por corrupción política. Y entonces lo llevaron para Puerto Rico, cómo fue, no sé, nadie sabe exactamente cómo fue que cumplió tan poco una persona con esos antecedentes y esas pruebas de terrorismo, pero bueno, así es la justicia.

-EG: Vicente, qué le diríais tú a Antonio de la Cova que muy probablemente lea esta entrevista, qué le diríais tú a la vuelta de unos cuantos años de ese hecho; qué mensaje tú le mandaríais.

-VD: Edmundo no sé… No le mandaría ningún mensaje, yo no puedo mandarle un mensaje a una persona así. Yo no guardo rencores, yo soy una persona que he superado toda una serie de rencores y de odios, lo que sí me preocupa, más que Antonio de la Cova, es la justicia; la injusticia de la justicia americana. Porque en realidad si tú te pones a mirar en perspectiva ese record de terrorismo, en estos momentos, cuántos años no le hubieran echado, qué hubiera sucedido si hubieran cogido a un terrorista determinado, que no fuera un terrorista cubano.

-EG: Es que este tipo de terrorista cubano la justicia norteamericana lo ha visto siempre como “el terrorista bueno”. O sea, que para algunos hay terroristas buenos y terroristas malos.

-VD: Fíjate que hay una cosa que yo encontré, sabía que me ibas a preguntar esto, Edward Boff, el jefe del escuadrón de anti bombas de aquí de Miami escribió en ese año, 1976, que Miami se había convertido en una zona de guerra donde los testigos no hablaban y las víctimas no recordaban, fíjate como estaba esta ciudad. Ya te puedes imaginar.

-EG: Acaba de explotar una bomba aquí en Airline Brokers, qué reflexión te motiva.

-VD: Sencillamente no quisiera bajo ningún concepto que eso volviera a ocurrir. La pesadilla de los 70. Nosotros cuando hicimos Areito jamás nos imaginamos que iba a suceder una pesadilla como esa, es más, de los de nosotros murió una persona, uno de los muchachos mejores que había en Areito que era Carlos Muñiz en Puerto Rico, que lo asesinaron vilmente, en una calle de Puerto Rico. Nosotros nunca quisiéramos que esto escalara nuevamente, lo que quisiéramos es que el FBI encontrara, como no hacía antes, porque aquí hay 50 o 60 artefactos explosivos que no han sido resueltos, y están ahí, y entonces lo que quisiera es que esto no volviera a ocurrir, y sencillamente creo que nosotros estamos en el deber de presionar a las autoridades para que capturen al autor de ese hecho (en las oficinas de Airline Brokers). Porque el principio de esto fue precisamente que después de la primera bomba no pasaba nada, y la segunda y la tercena y no pasa nada, aquí ponían bombas por gusto, era una fiesta de bombas, una cosa horrible.

-EG: Tú que has vivido tanto en Miami y conoces mucho de esa época, ¿Qué opiniones has tenido, o te has ido formando en el proceso llevado aquí en Miami contra 5 luchadores antiterroristas?

-VD: Es una injusticia. Ellos debieron haber sido condenados por agentes extranjeros… yo lo que no entiendo cómo es que no cambiaron (la sede del juicio), eso demuestra que en Miami no se puede tener un juicio justo. Entonces está claro, ellos fueron culpables por no haberse registrado como agentes extranjeros… (Volviendo a aquellos atentados en Miami) Yo le dije una vez al FBI que a un terrorista cubano no lo condenan si no lo coges incendiando la mecha. El FBI, antes del atentado de Antonio de la Cova, me avisó a mí. Me llamó, ellos sabían que me iban a hacer un atentado…

-EG: Y no lo pararon.

-VD: Entonces yo les dije, ustedes qué esperan, y dijeron que había que cogerlo con las manos en la masa; tienen que cogerlo encendiendo la mecha. Y así fue como pasó, lo cogieron encendiendo la bomba en la librería, así fue como lo capturaron.

-EG: Dopico, cómo se produce tu primer acercamiento ya a Cuba, a la Revolución, a la nación cubana. Cómo se produce el primer contacto, el primer acercamiento.

-VD: Me estás llevando muy atrás, no me acuerdo... Yo visité una vez la misión cubana en Nueva York, la Sección de Intereses no existía, inclusive busqué literatura y hablar con algún funcionario cubano sobre la Revolución; hablar, conversar con un cubano de allá, porque creí siempre en el diálogo, creí siempre que el diálogo era la solución del problema.

-EG: ¿Fuiste solo a buscar ese encuentro?

-VD: Solo.

-EG: ¿Y se produjo?

-VD: Se produjo, se produjo con alguien que después se hizo amigo mío que se llama Jesús Arboleya. Ahí comienza mi primer contacto. Yo conocía mucho de los que participaron en Areito y entonces después nos dimos a la tarea de hacer Areito y de llevar Areito para que se viera que nosotros estábamos haciendo una labor de acercamiento con Cuba, porque tampoco tú puedes hacer una cosa y dejarla en el aire.

-EG: ¿Y se sorprendió Arboleya siendo funcionario en ese momento de que un cubano (en los Estados Unidos), así en esa época, saliera a buscar un encuentro?

-VD: El tenía experiencia de otros más que habían pasado por allí y hablaron con él. El es una persona muy agradable.

-EG: Entonces tu primer viaje a Cuba cuándo fue.

-VD: En realidad yo te digo una cosa, nosotros los más viejos, empezando por mi y terminando por Aruca y Lourdes Casal, nosotros jamás pensamos que nuestro regreso iba a ser así, nosotros no lo hicimos tanto por regresar sino por mostrar que nosotros teníamos una idea y por tocar de alguna manera las puertas de la patria.

-EG: Estamos hablando del primer viaje, del primer reencuentro con Cuba. El primer impacto al llegar a Cuba, ¿qué impacto tuvo?

-VD: El primer impacto para mí, para nosotros, fue el diálogo del 78. La primera vez que yo regreso es como parte del diálogo del 78. Estuve con Fidel ahí, en todas las reuniones.

-EG: ¿Qué tu opinas de Fidel?

-VD: Fidel es un personaje que va más allá de lo que tú puedas opinar de él. Fidel tiene una dimensión mucho más fuera de Cuba, la Revolución tú no la puedes observar con lupa por pedazos, tú tienes que observarla en su extensión más ampliada, en lo macro, como toda revolución. Es una personalidad muy absorbente, una persona con un carisma muy fuerte y por otro lado… una de las cosas que más me impresionó es que durante todo ese tiempo fue una persona que no buscó protagonismo, él era el protagonista lógico, la figura central, pero no buscó protagonismo. Me acuerdo que una vez, una anécdota de un amigo, que habló con Fidel para que saliera su hermano, porque tú sabes que nosotros sacamos 1500 presos políticos…

-EG: Cosa que después no agradecieron mucho, el desagradecimiento fue grande.

-VD: El amigo se llamaba Roberto, y él se levantó y dijo, “Bueno, yo quiero saber si yo puedo salir de aquí con mi hermano”. Me acuerdo que se terminaron las conclusiones del diálogo, y Fidel hace así con la mano, yo no sabía que Roberto estaba al lado mío, y Fidel se acerca y me dice “¿Cómo tú estás?”, con nombre y todo, se conoce los nombres de todo el mundo, y le dijo: “Vete para el hotel que tu hermano está allí esperándote”. Había acabado de sacar al hermano… esos rasgos, esas son las cosas de Fidel Castro.

-EG: El diálogo del 78 marcó una gran pauta.

-VD: Sí, el diálogo del 78 fue algo que nadie esperaba. Ni nosotros mismos nos lo esperábamos, ni la pauta que marcó la esperábamos tampoco. Ni lo que nos iban a dar nos lo esperábamos; tuvo un rol y marcó una pauta porque por primera vez ellos toman la iniciativa y el riesgo de dialogar con un grupo de cubanos que la mayoría de ellos habían sido adversarios de la Revolución; sin embargo tomaron esa decisión y yo creo que el producto fue más que bueno.

-EG: Hubo ese diálogo y se han producido otros, ¿cómo ves tú hoy en día de la nación y la emigración, la patria y los cubanos que viven fuera de Cuba?

-VD: Yo quisiera que fuera mejor inclusive por parte de Cuba. Yo quisiera ver de una vez y por todas que el que quiera salir pueda salir, que los balseros puedan regresar, que nosotros podamos ir sin tener esas cosas de los pasaportes carísimos; aunque te digo una cosa, del diálogo para acá ha habido muchos triunfos, muchos logros, cuando el diálogo tú no podías ir si no pedíais una visa, y hoy por hoy tú sacas el pasaporte y vas cuando tú quieras, siempre y cuando no tengas un delito que Cuba considere de alta gravedad. Todo el mundo está yendo a Cuba, yo mismo estuve involucrado en los viajes y a mí nunca me viraron un pasajero por gusto.

-EG: Eso es interesante, porque tú junto a Aruca forman la primera agencia de viaje Marazul…

-VD: La primera agencia de viaje se llamó Cubatravel. Después se hizo Marazul; Cubatravel era general. Yo fui el que fundó Cubatravel en Miami.

-EG: ¿Cómo era el trabajo de las agencias en ese entonces, qué se buscaba, cuál era el concepto de los viajes a Cuba? No hablo ahora de quienes lo rechazaban, o sea, quienes lo propiciaban, cómo eran esos tiempos de las agencias, cómo funcionaban.

-VD: No se cómo decirte, funcionaban con mucha burocracia, por parte de Cuba, que entonces estaba muy en pañales para poder recibir tanta gente. El formulario a llenar era muy grande, sin embargo se llenaba la agencia de pasajeros. Yo fui el primero que llevó a Cuba el pasajero 100 mil.

-EG: Mi pregunta es: Estas agencias cuando se autorizaron, ¿fue con fines de lucro para algunas de las partes, por motivos humanitarios o por motivos de acercamiento con la emigración?

-VD: Yo creo que hay dos razones principales: por motivos de acercamiento y por motivos humanitarios; estos fueron para mí los primeros porque nosotros no tuvimos motivos de lucro ninguno, nosotros empezamos con nuestro dinero, nosotros perdíamos dinero, hubo momentos en que perdíamos dinero con las agencias por motivos de logística. Por motivos de lucro no fue al principio. Fue por motivos humanitarios y de acercamiento, porque se llegó al concepto de que se tenía que abrir Cuba para los cubanos de buena voluntad que vivían aquí y así fue como se pusieron las primeras agencias. Ya ahora no se cómo se da, yo no tengo conocimiento sobre eso.

-EG: ¿Por qué renuncias a ese mundo empresarial en el cual eras bueno?

-VD: Se acaba el concepto de Cubatravel, Cubatravel se acaba aquí en Miami, por razones de seguridad; vino el año 85, en que se suspendieron todos los viajes a Cuba, con la administración Reagan. Después de Radio Martí, Cuba sacó una ley donde no  permitió durante un tiempo largo, creo que 5 años, que entraran viajes. Entonces yo me separé de los viajes y me dediqué a otra cosa; me dediqué a la enseñanza y me dediqué a poner un negocio por mi cuenta.

-EG: Ahora, tu faceta como artista, ¿desde cuándo surge en ti la motivación de ser un pintor?

-VD: Siempre. Yo dejé un poco al lado mi arte para poderme dedicar a esto, para poder hacer el grupo y poder hacer Areito; no cabe duda de que me costó. En primera no solo me costó en tiempo, sino que me costó que me cerraran aquí también.

-EG: Y el Museo Cubano tampoco te asimiló.

-No, eso aquí no era fácil. Ni en libros me ponían.

-EG: Fue una segregación.

-VD: La única enciclopedia en que me sacaron fue en esta ahora en California, muy buena, entre los 400 pintores del siglo XX. Ahí fue la primera vez que me incluyeron; pero aquí no, aquí después de Areito yo era un desechado completamente.

-EG: Yo creo que tu obra tiene mucha repercusión; aunque yo creo que tú tienes una relación muy especial como artista con la República Dominicana.

-VD: Mucho, mucho, yo le debo mucho a República Dominicana, porque precisamente por las razones del problema de aquí de Miami, era mucho más difícil. Y ha sido siempre más difícil, no solo por el problema político sino porque Miami es una cosa muy rara, muy extraña. Yo decidí irme para República Dominicana y exhibí dos veces, casi seguidas, en un periodo de 4 años, en el Museo de Arte Moderno, y fue una exposición tremenda, me dieron un gran apoyo. Al punto de que yo voy constantemente a República Dominicana.

-EG: ¿Ahí está tu mercado principal?

-VD: No, mi mercado principal está en Atlanta, Chicago, en Los Ángeles, San Francisco, yo tengo un “dealer” que me cubre toda esa fase. Yo recibo un porciento de lo que vendo.

-EG: Dopico, y como artista, ¿cómo ha sido tu relación con la cultura cubana en Cuba?

-VD: Muy buena. Yo exhibí en Cuba una tremenda exposición en el 2001 que se llamaba “Aguardando a que escapen los demonios”, imagínate tú, qué cosa más interesante, que era el título de un cuadro que aun preservo, que la exhibí gracias a Eusebio Leal, que me abrió las puertas de la basílica del Convento de San Francisco, y expuse en la sala segunda 22 pinturas.

-EG: ¿Y tu relación con los pintores cubanos de tu generación?

-VD: Conozco a Nelson (Domínguez), conozco a varios pintores que no son tan conocidos pero son amigos míos; conozco a (José) Veigas, el curador más importante que hay en Cuba en estos momentos; tengo una de mis pintura en la Oficina del Historiador de La Habana y tengo una muestra de pintura en Casa de Las Américas. Y otra creo que en “Revolución y cultura”, porque exhibí en “Revolución y cultura” también, una muestra de dibujos muy bonita.

-EG: ¿Y el Museo Nacional tiene obra tuya?

-VD: No, que yo sepa no.

-EG: Y si te la piden la das.

-VD: Por supuesto, es mi país. Y tengo dos obras en el Museo de Arte Moderno de República Dominicana. Y va a abrir ahora en Martinica un Museo del Caribe que me está pidiendo una obra también.

-EG: ¿Cuáles son los pintores que más admiras dentro de la pintura cubana?

-VD: Yo te digo una cosa, para mí, porque yo lo conocí y fue una suerte de inspiración para mí su vida, fue José María Mijares. Para mí Mijares, a pesar de todo lo que lamentablemente se ha creado con él después de su muerte, yo considero que es el mejor exponente de la vanguardia cubana.

-EG: ¿Y te influenció?

-VD: No solo me influenció, sino que me escribió una carta muy linda para yo obtener la beca Cintas en el año 1976.

-EG: Pero en tu obra, ¿tú reconoces la influencia de Mijares en tu obra?

-VD: La reconozco yo y no la reconoce otro; porque la influencia de Mijares en mi obra es una influencia más técnica que estética; o sea, hay técnicas que yo uso que las usaba Mijares, pero no se sabe, no se conoce porque una vez que termino la obra no se ve.

-EG: Claro, Mijares pertenece a lo que se conoce como la segunda vanguardia…

VD: La segunda vanguardia. De la primera vanguardia yo reconocí mucho y me gustó mucho la obra de Abela y Víctor Manuel, por lo osado de ella. La osadía de Víctor Manuel que puede venir aquí con una pintura parecida a la de Gauguin, con la influencia de Gauguin y penetrar con ello en el mundo de la vanguardia cubana para mí fue una cosa muy interesante y muy buena; aparte de eso era un hombre muy entregado a la pintura. El fantasma de la calle Obispo le decían, porque siempre caminaba por Obispo para arriba y para abajo.

-EG: ¿Cómo te ha llevado la crítica?; y después que me contestes eso, dime, ¿realmente los críticos saben de qué va la cosa?

-VD: Nada. Los críticos no saben… (risas) Ese es el problema, mira, en el arte moderno el problema es que un crítico es cualquiera, cualquiera es crítico. Yo mismo me puedo hacer crítico si quiero. Tú pintas y empiezo a escribir sobre ti, y si escribo bonito me convierto en un crítico increíble. La única crítica para mí, de verdad con puño, que hubo aquí en América Latina, se llamó Marta Traba que murió en un accidente de avión. Ella creó una escuela de crítica de arte que es la que más a mi me ha llamado la atención en la crítica de arte moderna, y después de ahí no sé, no veo que sea relevante la crítica para la obra de un artista.

-EG: Ahora que tú hablas de escribir, hay varios casos en la pintura cubana de pintores que han tenido una especie de desfiladero, o veta, o de vocación literaria; estoy pensando en Carlos Henríquez, estoy pensando en Fajad Jamís, estoy pensando en Ramón Alejandro y en ti, porque tú también has escrito.

-VD: Sí, yo he escrito cosas, he escrito algo, pero lo mío ha sido más bien para mí mismo, no he publicado nada, no he tenido ninguna publicación, he escrito de vez en cuando, me fascina la historia y he escrito sobre la historia pero no he tenido ese tipo de actividad como ha tenido Ramón ni han tenido otros que hay aquí. La pintura y la poesía se llevan de la mano, porque yo inclusive he tenido un amigo que tú conoces que es Pablo Armando Fernández... Pablo me hizo una poesía, que un día te voy a enseñar. Pablo me hizo una poesía durante la exposición mía en Cuba y Pablo me decía, y yo lo comprendo porque lo hago también… yo escribo poesías, y a veces se las he dado a leer a Pablo Armando y entonces me decía que él lo que hubiera querido ser era pintor, no poeta.

-EG: Tú sabes que hay una leyenda, y yo respeto todas las leyendas sobre Pablo Armando, pero a lo mejor tú puedes arrojar luz, hay una leyenda que dice que Pablo Armando es capaz de cambiar de avión en pleno vuelo. O sea, él está regresando de la isla de Papúa de un recital de poesía y sale para Creta logrando cambiar de avión. Siempre está cambiando de avión.

-VD: Es verdad, Pablo Armando me escribe desde los lugares más insólitos del mundo. Un día me lo encontré cerca de una playa en Santo Domingo y nos fuimos los dos a caminar por la playa y perdió unas piedras especiales que tenía de resguardo y yo casi tuve que llevarme a Pablo Armando a un psiquiatra.

-EG: Yo he disfrutado también esa tierna amistad  de Pablo Armando. Hay un tema que habíamos tocado y se me había ido, me gustaría que lo pusieras en perspectiva: ¿qué puedes tú decirme de eso que se llamó en Miami el Museo Cubano, qué fue el Museo Cubano?

-VD: Bueno, yo te puedo hablar poco del Museo Cubano. Nunca me invitaron a nada, de eso…

-EG: Qué era eso, cómo se movía eso.

-VD: Un grupo de cubanos, entre ellos Mainier, Carlos M. Luis, Cernuda, se movieron y crearon un museo que se llamaba Museo Cubano, que después se deshizo en una bronca increíble; en ese tiempo del Museo Cubano quemaron hasta un cuadro de Mendive.

-EG: Sí, quemaron un Pavo Real de Manuel Mendive, que creo que después quien lo hizo se arrepintió.

-VD: No me acuerdo quien fue el que lo quemó.

-EG: Ese hecho, cuando viste que se quemaba una obra de arte por fanatismo político…

-VD: Salvaje, esa fue una de las salvajadas más grandes que tú puedas contemplar. Eso nada más se produjo en la Alemania de Hitler cuando empiezan a quemar los libros… Pero fíjate que no, Hitler quemó libros, pero ese régimen creo que jamás quemó una obra de arte; las guardaba, les tenía respeto. Inclusive las encontraron en una mina de sal al final de la guerra, porque supuestamente la cultura era el arte; pero aquí es una salvajada. Porque todavía el libro se reproduce, pero una obra de arte no se reproduce, es original. Y a mí me causa risa porque nadie habló nada, porque aquí nadie habla nada y critica nada de verdad. Esto mismo de Vivian Mannerud y Airline Brokers tú tienes que nadie lo critica; lo criticamos nosotros, tú como prensa alternativa, pero no hay prensa que lo critique. Sin embargo, después que se quemó aquella obra, vino Mendive después y vendió toda su obra en una galería de Coral Gables, hace como 3 o 4 años.

-EG: Sin duda un gran artista… Vicente, ¿vas a terminar tu vida en Miami? ¿Sufres a veces crisis existencial? Lourdes Casal, que fue tu amiga, decía: Soy demasiado neoyorquina para sentirme habanera, y soy demasiado habanera para sentirme neoyorquina.

-VD: Siempre me identifiqué con ese pensamiento de Lourdes porque ese pensamiento que tú estás tocando ahora, lo dijo Lourdes en un apartamento de Nueva York cuando estábamos haciendo “Contra viento y marea”, un libro que hicimos, y todo el tiempo lo pasamos en Nueva York con Lourdes trabajando. La enfermedad de Lourdes empezaba, y a veces teníamos que ir con Lourdes al hospital, y una vez alguien le dijo que por qué no se iba para Cuba, y fue cuando dijo esa frase. Tenía un problema existencial muy grande.

EG: ¿Tú has tenido ese problema existencial?

-VD: Siempre lo tenemos Edmundo. Hay una cosa en el artista, hay una cosa, será el carácter de cada cual, que nunca estamos satisfechos. Hay una especie de insatisfacción constante en uno de que tú estás allá y quieres estar aquí y estás aquí y quieres estar allá. Lo único que en mi caso, siempre quiero estar haciendo mi obra. Donde yo me siento feliz es donde yo pueda realizar un proyecto; un proyecto pictórico que es a lo que en definitiva estoy dedicado en estos momentos en cuerpo y alma.

-EG: ¿Cómo percibes tú a estas nuevas generaciones de cubanos que llegan a este país por una u otra vía, y qué papel tú crees que deben tener estas nuevas generaciones aquí con respecto a la patria, con respecto a Cuba?

-VD: No sé Edmundo, me haces una pregunta muy difícil, es muy diferente a la época mía.

-EG: ¿Tú crees que cambiarán el rumbo de la dinámica política extremista que secuestra la opinión en Miami?

-EG: Yo creo que la están cambiando. Yo creo que cambiarán la mentalidad, aunque a veces me causa un poco de decepción un tipo de cubano cuando habla, y es que la propaganda ha sido tal que no solo rechazan a la revolución cubana sino que dentro de la revolución cubana rechazan a Cuba, y ese es un temor que uno tiene siempre. Pero yo creo que a la larga va a ser la generación que va a dar el salto (para una nueva relación) entre Cuba y Estados Unidos, entre Cuba y Miami.

-EG: Para terminar regálanos una frase, bien reconfortante, que nos sirva a todos por igual, para terminar esta entrevista. Lo primero que te venga a la mente.

-VD: No estaba preparado… bueno… Lo primero que me viene a la mente, sinceramente, es poder hacer un puente real entre Cuba y los cubanos de aquí; porque me da pena que después de 30 años que se hizo Areito, que nosotros pensábamos que iba a ser mucho más rápido, nosotros pensábamos que en este momento no íbamos a estar viendo lo que estamos viendo, incluso lo que pasó con el atentado contra Airline Brokers de Vivian Mannerud, que me da miedo que vuelva a recrudecerse otra vez aquel infierno en que nosotros vivimos en los 70. Yo lo que pido por la paz y el honor de los cubanos y que aquello no se repita.

-EG: Muchas gracias por esta entrevista.

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