viernes, 16 de julio de 2010

Periodistas mercenarios: La gran oportunidad de PRISA

Ilustración: Cortesía del Blog de Varela

Por M. H. Lagarde

La prensa española continúa haciéndose eco de las inconformidades de los periodistas mercenarios recién liberados en Cuba.
En un reporte de Razón.es del día de hoy titulado “Habitaciones sin baños” se asegura que en “El hostal Welcome, donde se alojan los once ex presos políticos cubanos y sus familiares desde su llegada a España, no reúne las mínimas condiciones de comodidad que cabría esperar. Los aseos comunes de esta pensión no han convencido a algunos de los recién liberados”.
Según dijo Normando Hernández, en una rueda de prensa, «No pedimos un hotel de cinco estrellas, porque además de venir de la cárcel somos humildes», pero: «Sólo queremos las condiciones necesarias para vivir cómodamente y con privacidad».
Los ex presos, que según han dicho, acaban de salir de unas cárceles donde predominaba el hacinamiento y una verdadera fauna de ratas y cucarachas, tampoco se sienten bien en la pensión situada en Madrid, en un polígono industrial de Vallecas, porque el hostal, que es “higiénico comparado con la celdas cubanas”, cuenta con varias camas individuales, una taquilla y una ventana y además tienen que escuchar los ruidos de los pasillos “atestados de voces, carreras y llantos de crío que piden jugo”.
Para colmo de la desatención asegura la razón: “Ni hablar de lujos tales como un teléfono, televisor, armarios o aire acondicionado”.
Los mercenarios, por supuesto, se han quejado también de que: “Tampoco han recibido dinero de ningún organismo para hacer frente a los gastos personales que la libertad les genera a ellos y a sus hijos, más allá del alimento diario”.
Pero los mercenarios no son los únicos preocupados por su actual situación. El Comité de Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), -teniendo en cuenta que como ha dicho durante años la prensa anticubana, la mayoría de los excarcelados son “periodistas”- ha preferido tomar cartas en el asunto con una perspectiva de futuro y ha advertido que los recién llegados enfrentarán unas condiciones de vida muy complicadas en la península.
De acuerdo con esa organización: “La severa crisis económica en España, que registra una tasa de desempleo del 20 por ciento, hará muy difícil que estos “inmigrantes” encuentren empleo y puedan hacer su propia vida”.
Los directivos de esa organización han recordado el caso de Alejandro González Raga, quien fue liberado de una prisión cubana en febrero de 2008 junto con tres prisioneros políticos y enviado al país ibérico, en donde a la fecha ni él ni su esposa ni sus tres hijos mayores de 20 años han podido encontrar empleo.
Pero más allá de estas llamadas de alarma, el papel de la prensa española puede resultar un tanto incongruente respecto a la situación actual y futura de los “colegas” cubanos. Si el gobierno español no ha cumplido como sugieren ciertos diarios con sus obligaciones es hora que el gremio periodístico español intervenga a favor de esos “pobres presos de conciencia”.
Antes que uno de ellos se declare en huelga de hambre por la falta de teléfono o aire acondicionado en el hostal, lo lógico sería que en lugar de hacerse eco de los lamentos de los ex presidiarios les abrieran las puertas de los periódicos españoles a estos profesionales que durante sus siete años de cárcel fueron ponderados como periodistas a los que el régimen de La Habana encarceló por expresarse "libremente".
Diarios como El País, tan dados a organizar campañas y redactar cartas de apoyo a los presos en Cuba, tienen ahora la oportunidad de dejar la hipocresía a un lado y enriquecer sus recursos humanos con dicho capital.
Qué nadie dude de sus competencias. Puede que algunos de esos periodistas hayan aprendido el oficio en las clases a distancia que organiza la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y hasta cuenten con títulos en la materia otorgados por la Universidad Internacional de la Florida (Miami).
El País, sin dudas, va a salir ganando.

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