lunes, 1 de junio de 2009

La revista cubana “Temas”, el periódico “Vanguardia” y su corresponsal Fernando García en La Habana


Por Arnaldo Hernández

El diario español “Vanguardia” publicó hace unos días la cobertura de Fernando García sobre la tertulia de la revista “Temas”, realizada el último jueves de cada mes en la capital cubana, como es costumbre. En ellas se reúne un grupo de mis compatriotas para analizar problemas de nuestra vida cotidiana. He participado en algunas de ellas y soy amigo de varios de sus habituales participantes.
Varias cosas me llamaron la atención. Por ejemplo, que no dijera “la oficialista revista Temas”, porque en definitiva es una publicación del Ministerio de Cultura y su director es un reconocido marxista y militante del Partido Comunista de Cuba.
Pero a mi juicio, lo más interesante del artículo es la precisión con que el periodista seleccionó palabras claves y frases exactas de las enjundiosas intervenciones del conferencista y los participantes, algunas de ellas muy apasionadas, para dar la idea de que la economía socialista y la Revolución en Cuba son un fracaso.
El expositor, un especialista en mercadotecnia de una corporación cubana que realiza operaciones por centenares de millones de dólares o euros al año, debe estar disgustado: el párrafo dedicado a su conferencia tiene sólo 15 de sus palabras, bien entrecomilladas, y el periodista lo completó con otras 65 de su cosecha para asegurar la intencionalidad de su mensaje con el pretexto de la “síntesis”. No me parece que eso sea realmente representativo de lo que dijo este calificado profesional en un asunto tan candente y complejo como “Las claves de la corrupción”. Quizá en otros países la corrupción sea algo muy sencillo, o tan común que se asume como consustancial, pero en Cuba sigue siendo repudiable.
De un elocuente participante sacado de la ciencia-ficción tomó 11 palabras: “aquí todos somos corruptos por culpa de la ineficacia del sistema”. Pero en el mundo real habría que preguntarse: ¿cuán ineficiente puede ser un sistema que enfrenta y sobrevive un bloqueo económico brutal impuesto por la superpotencia del mundo unipolar, más los efectos de los que roban y administran mal, más los que justifican el robo, más los que viven del cuento y no producen? Ese bloqueo comenzó hace 5 décadas y Cuba lo ha desafiado con éxito, sobre todo en los últimos 20 años, que lo asumió solita, después del desmoronamiento de la URSS y lo que se llamó “el campo socialista”. Habría que ver si economías más fuertes pudieran resistirlo, incluso la española, si fuera realmente sólida.
Sería interesante saber cómo la sociología burguesa, o el editorialista de un consorcio periodístico, valorarían el caso de un trabajador que por considerar que no recibe lo suficiente en la empresa privada en que trabaja, decide tomar de ella lo que él crea que en justicia le hace falta. Pudieran ser 100 euros mensuales que sustrae de la caja o el sobreprecio a la mercancía, porque tenía que darle de comer a sus hijos o pagar la consulta médica de su enferma esposa o reparar el techo de su casa que se fue con los vientos de un huracán. Tendrían que preguntarse qué y cómo hacer con este caso.
No me imagino al Estado socialista cubano, reiteradamente criticado por paternalista, incluso por famosos economistas e ilustres intelectuales, financiando filantrópicamente la formación, desarrollo y fortalecimiento de la fortuna privada una nueva clase de ricos y explotadores, después que estos se fueron para Miami hace 50 años y se subordinaron a la CIA para realizar la derrotada invasión mercenaria por Playa Girón en 1961 y las miles de acciones terroristas que le han ocasionado al país 3,478 muertos, 2,099 lesionados y daños económicos y materiales por 121 mil millones de dólares.
Una muestra: el atentado contra el avión de Cubana de Aviación en Barbados, que octubre de 1976 ocasionó la muerte de las 73 personas que iban a bordo. Sus autores viven libremente en Miami y el gobierno de los EEUU se niega a extraditarlos o hacer justicia.
Llama la atención eso de que la prensa cubana está corrupta, sobre todo cuando lo dice un periodista que al parecer no se siente corrupto, pero cree que sus colegas si lo son. No creo que se pueda ser felix, digo, feliz, hablando mal de los compañeros de trabajo. Y bueno, si uno lo dijo en una reunión tan abierta como esa es porque no será reprimido por expresar su opinión. Quizá lo mejor sea decirles a los periodistas de la televisión o del periódico en que trabaja que hacen mal su trabajo.
Por suerte, Fernando García fue cuidadoso “para no complicar la vida de nadie sin necesidad” y el editor de “Vanguardia” en España consideró que, en efecto, podía dar los nombres y apellidos de los que expresaron las bien seleccionadas críticas contra el socialismo cubano sin la preocupación de que sean reprimidos, como lo haría una verdadera dictadura o una de esas democracias en las que matan o desaparecen a las personas por decir cosas molestas a los grupos de poder que tienen en sus manos el control de esos regímenes democráticos.

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