jueves, 2 de diciembre de 2010

Marcha atrás a las políticas de Bush: “Como quitarle cocaína a un adicto”

Por Tracey Eaton

Tomado del blog Along the Malecon

La Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID) ha gastado unos $140 millones de dólares en programas pro-democracia en Cuba desde 1996.
La administración Obama está pidiendo $20 millones más para el año fiscal 2011, el cual termina el 30 de septiembre de 2011.
Durante los últimos años, USAID se ha atrasado en la programación y distribución de los fondos. La agencia aún está trabajando en los fondos del año fiscal de 2009 y dice que es demasiado temprano para decir cuánto de ese dinero ha llegado a Cuba. Pero la USAID me dijo en una declaración:
La mayor parte de este dinero está destinado a individuos en el terreno en Cuba. Nuestro objetivo es el de maximizar la cantidad de apoyo que beneficia a los cubanos en la isla. Desde que fueron programados los $15,62 millones de los fondos del año fiscal de 2009, es demasiado temprano para tener una cifra precisa en este momento, pero el objetivo general es que los fondos beneficien directamente a los cubanos en la isla.
Yo publiqué esta declaración el 25 de octubre. Más tarde, un ex funcionario del Departamento de Estado me dijo que él cree que la declaración de la USAID era una “porquería”,
Bajo la condición de anonimato me dijo:
Solo una pequeña fracción del dinero llega a los opositores al régimen. Una mínima fracción. Para ellos, aumentar su retórica como si los programas de cambio de régimen anduvieran a toda máquina… En realidad, es una lástima que tu fuente haya dicho eso, porque no es cierto.
Quien quiera que haya hablado contigo es alguien que está usando temas de conversación preparados por la extrema derecha que apoya a estos programas de cambio de régimen y quiere que ellos sean tan provocadores con el régimen como sea posible.
La fuente dijo que el presidente Obama había expresado su apoyo a nuevos programas de persona-a-persona relacionados con Cuba, pero los seguidores de tácticas más agresivas convencieron a la Casa Blanca de no implementar aún tales programas.
Esos programas facilitarán a la gente llevar más dinero y ayuda a los cubanos, no solo a los opositores al régimen.
La fuente dijo que cree que algunos de los programas pro-democracia puede que no sean legales, según las propias directrices de USAID y el Departamento de Estado. Los empleados de la USAID y del Departamento de Estado:
No están autorizados a realizar acciones encubiertas. No están autorizados a realizar en otros países programas clasificados. Y no están autorizados a realizar actividades clandestinas, como han estado haciendo.
La fuente dijo que el Departamento de Estado no aprobó ni era consciente de las actividades de Alan Gross, el cual fue arrestado en Cuba el 3 de diciembre de 2009.
No lo sabían. Y algunos de ellos, en un momento de honestidad, dicen: “Bueno, eso es bastante estúpido”, Si se va a distribuir equipamiento de comunicaciones, algo tan provocador, entonces al menos habría que hacer alguna investigación básica, y la persona que vaya al menos debe hablar español.
Terminar con este tipo de programas es difícil, dijo la fuente.
Es muy duro, porque a la burocracia le encanta esos programas. Le encanta la clandestinidad y todo eso.
Tales programas persisten, dijo la fuente, incluso cuando parte de los fondos pro-democracia son canalizados hacia Cuba:
A agentes controlados por el gobierno y no importa, porque es muy divertido gastar dinero y ordenar programas y realizar operaciones clandestinas. Es muy, muy divertido. Y es muy divertido que nadie supervise. Básicamente, se saca del gobierno para que no pueda ser reclamado bajo FOIA (Ley de Libertad de Información). No puede ser reclamado bajo FOIA y no hay responsabilidad.
La fuente asegura que este tipo de programa pro-democracia no siempre son eficaces. Dijo:
Esta mierda no funciona. Socava la legitimidad de esta gente. Los hace vulnerables –incluso a los buenos, a los que son sinceros—a todo tipo de severas críticas, si no al arresto por parte del gobierno cubano, porque al igual que en Estados Unidos, es ilegal ser agente extranjero. Si los cubanos vinieran y comenzaran a entregar dinero en Estados Unidos, nosotros arrestaríamos a esa persona. También arrestaríamos a los receptores, por recibir dinero del extranjero.
La cuestión moral no es de si debemos apoyar la democracia. Por supuesto que apoyamos la democracia. Pero se trata de cómo se hace.
La fuente se refería a la manera de realizarlo. Él preguntó: ¿por qué son tratados como programas clandestinos? ¿Quién los supervisa? ¿Qué estamos haciendo con el dinero de los contribuyentes? No hay quien rinda cuenta.
Estos programas han costado $160 millones. Muéstrennos en lo que han contribuido, cómo han ayudado al pueblo cubano, no a los contratistas y a los cabilderos. Nadie se atreve a hacer esas preguntas, porque no hay respuesta.
Otra desventaja de los programas pro-democracia, dijo, es que una vez que los contratistas privados comienzan a operar los programas pro-democracia, a veces usan a sus “activos”, sus sustitutos, para atacar intereses que están en contra de sus objetivos políticos.
Por ejemplo, John Kerry paralizó los programas de cambio de régimen. ¡Sorpresa, sorpresa! La gente que es alimentada y financiada por algunos de los grupos con sede en Miami comienza a atacar al senador Kerry.
O el cardenal Ortega tiene éxito en negociar la liberación de los presos políticos. ¡Sorpresa, sorpresa! La gente que no desea que haya una mejoría en las relaciones bilaterales comienza a atacar al cardenal Ortega por medio de sus sustitutos en la isla.
La fuente dijo que él no sabía cómo evolucionará la situación, pero cree que será difícil dar marcha atrás a las políticas implementadas durante la administración Bush.
En principio, la burocracia ha saboteado esta política, que luego coloca a los políticos en una posición de tratar de arrebatársela. Pero bueno, eso es como quitarle cocaína a un adicto.

Tracey Eaton es uno de los pocos periodistas norteamericanos que ha trabajado a tiempo completo en Cuba. Fue jefe del buró de La Habana para The Dallas Morning News de 2000 a principios de 2005.

http://alongthemalecon.blogspot.com/2010/11/reversing-bush-policies-difficult-like.html#ixzz16bCCM6is

Tomado de Progreso Semanal

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