domingo, 20 de septiembre de 2020

La necedad y el odio: Una mina de oro para las redes sociales

 

La pandemia de imbecilidad ha infectado hasta la "alta política". En la foto, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, mientras participa en un programa de odio contra Cuba en Youtube.

M. H. Lagarde

La abrupta irrupción de las redes sociales en nuestras vidas evoca la metáfora de Frankestein sobre la ambivalente función de la tecnología. ¿Es la tecnología mala per se o depende de quién la use y para qué la use?

En sus inicios, las nuevas tecnologías que conforman hoy la red de redes nacieron bendecidas por la promesa de facilitar la comunicación instantánea y de ser un reservorio del conocimiento mundial: "un gran cerebro universal tecnológico".

¿Pero ha ocurrido realmente eso? Puede que sí en lo que respecta a la comunicación, la internet nos ha servido para reencontrar familiares y amigos a quienes considerábamos perdidos y para ponernos en contactos con ellos sin importar las distancias geográficas. En cuanto a su papel como reservorio del conocimiento mundial, no creo que haya ocurrido lo mismo. Aunque la web ya contiene una gran parte del saber humano, no hace falta una estadística para notar que, aunque hoy probablemente se lea más que nunca, nunca se ha leído más basura.

Ya lo dijo hace algunos años mejor que nadie el semiótico y escritor italiano Umberto Eco cuando afirmó que herramientas como Twitter y Facebook permiten que la opinión de los "necios" tenga la misma relevancia que "la de un premio Nobel. Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad".

¿Qué pasó? ¿Como en la novela de Mary Shelley a los creadores de Silicon Valley se les cayó a última hora el frasco que contenía el "gran cerebro universal tecnológico" y no les quedó más remedio que echar mano al de algún idiota?

¿A dónde fueron a parar las promesas de democracia de unas redes en las que todos tendríamos, en igualdad de condiciones, la libertad de expresarnos?

Las llamadas redes sociales, si es que alguna vez lo fueron, dejaron de serlo cuando se convirtieron, gracias a las ganancias que generan las ventas de datos de sus usuarios, las promociones de contenidos y la inserción de publicidad, posiblemente en las empresas más prósperas y lucrativas del capitalismo.

El mayor experimento sicológico del mundo, basado esencialmente en la necesidad de aceptación social innata del ser humano, atrapó en sus redes a millones de ingenuos que se creyeron el cuento de que su voz por fin sería escuchada en algún rinconcito de la nueva ágora virtual mundial. Hipnotizados por la magia de la tecnología, ahora, además de "informáticos", algunos se creen "periodistas", showman de Youtube y hasta grandes directores de cine en videos de Tik Tok.  

Las "gratuitas" redes sociales nos regalan el espejo de Narciso, para contemplarnos en selfies, y el espejo de la reina mala del cuento de Blancanieves, un espejo que habla a través de los likes y comentarios aprobatorios para inflamar el ego: "Si mi am@, usted es m@s bell@, ingenios@ y gracios@ que nadie en el mundo". Pero ese reflejo en ocasiones no es tan complaciente, y en vez de aprobación, destila el odio que insulta a algunos y genera el morbo en los demás.

A propósito del odio, un grupo de famosos, entre los que se encuentran Leonardo DiCaprio y Kim Kardashian, la actriz Jennifer Lawrence y el actor Sacha Baron Cohen, acaban de proponer un boicot a la red social Instagram, para pedir a Facebook, su empresa matriz, una lucha más eficaz contra los contenidos de odio y la desinformación en sus plataformas.

No es primera vez que tal tipo de denuncia ocurre. Por citar otra reciente, a finales de junio, un colectivo -que incluye nueve organizaciones como la asociación judía contra el antisemitismo Anti Defamation League (ADL) y la organización de defensa de derechos de los negros NAACP- lanzó la etiqueta #StopHateforProfit ("Alto al odio con fines de lucro").

La queja, sin embargo, ha caído en saco roto. A principios de julio, el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, se reunió con representantes del movimiento, quienes exigieron diez medidas inmediatas, pero solo aceptó una: el nombramiento de un líder de alto rango con experiencia en la defensa de derechos civiles.

Quién iba a pensar que algo como el odio, el bullying, o la violencia verbal, se convertirían en una fuente de ganancias. La explicación del surgimiento de esta nueva mina de dólares está en que las agresiones contra el otro generan grandes cantidades de las visitas, o vistas, que necesitan los anunciantes para promocionar sus productos. Mientras más publicidad, más ganancias para las redes sociales.

Otro tanto pasa con la estupidez o las fake news. Según los expertos, una fake news en Twitter se ve seis veces más que una noticia verdadera. En cuanto a los necios a los que se refería Umberto Eco, la mejor prueba de su preponderancia es la proliferación de youtubers cuyo único mérito parece ser el de contar con un gran talento para la propagación de la imbecilidad. Como el odio, la estupidez es popular y, por lo tanto, lucrativa para los nuevos dueños de la nueva ágora virtual. Los algoritmos no se equivocan; mientras más necedad se consume, más necedad te ofertan: una verdadera y terrible pandemia en detrimento de la inteligencia.

Por suerte, son cada vez más, incluidos varios expertos de Silicon Valley que estuvieron involucrados en dar vida a este nuevo Frankenstein, quienes cuestionan el papel que juegan hoy, estas aplicaciones en la manipulación de las mentes. Utilizadas hasta ahora también como armas de guerra para subvertir gobiernos -el caso de Cuba es un buen ejemplo- o encumbrar presidentes en otros países, ya sea a favor o en contra de los intereses imperiales, las redes sociales, con su sobresaliente discurso de estúpido odio, han devenido un boomerang para la propia política interna de los Estados Unidos. 

Cada vez son más quienes acusan a Facebook y sus similares de desempeñar un papel en la "incitación a la violencia, la difusión del racismo y el odio, y de contribuir a la desinformación sobre el proceso electoral" en Estados Unidos. ¿Será que, como en la novela de Mary Shelley, el monstruo a lo Frankenstein la emprende contra sus creadores?

viernes, 5 de junio de 2020

Dedica El Jilguero par de décimas al oráculo de Columbia

Fosa común en Nueva York

Llegó a los Estados Juntos

con ínfulas de profeta
y se le fue la chaveta 
pronosticando difuntos.
Perdió Harold tantos puntos
con su imbécil profecía
que no tiene ni una tía
que le aconseje en las noches:
-Si te acuestas con fantoches
despiertas mal, vida mía!

Tantos muertos Harold vio
que es duro de imaginar:
fantasmas de Miramar
y zombis de Luyanó.
–Seguro que el guaguancó
contagia y mata enseguida
–se dijo–, y habrá partida
al otro mundo de miles.
Y ahora cae con sus atriles
de comparsa en La Florida.


El experimento de "Aschcerse" el bobito

jueves, 4 de junio de 2020

El experimento de "Aschcerse" el bobito



La prematura matanza augurada por el Oráculo de Columbia para Cuba durante los inicios de la pandemia de COVID-19, está muy a tono con la la política editorial de LJC un sitio "independiente"en internet que, desde una supuesta posición de izquierda, no cesa de denigrar la propiedad social, la Constitución, la prensa revolucionaria, al Partido Comunista y a los funcionarios estatales. Por mucho que lo enmascaren, con equilibristas posiciones intermedias y discursos seudointelectuales, su fin no parece ser otro, al igual que el de los almagros y marcorubios, que demostrar la disfuncionalidad del sistema socialista cubano. 

Ni todo una antología de experimentos sacados de los manuales de la manipulación puede justificar su mala saña. (MHL)

La Profecía




miércoles, 3 de junio de 2020

Las mentiras contra ETECSA o el tiro por la culata

Como muchos otros héroes anónimos, los trabajadores de ETECSA trabajan expuestos al riesgo epidemiológico para asegurar los servicios.


Por M. H. Lagarde

Desde los comienzos de la pandemia de Covid-19, el aparato de propaganda que el gobierno de Estados Unidos utiliza para desinformar al pueblo de Cuba auguró el peor escenario para la Isla. Hasta más de 300 mil muertos, hambrunas, plagas y otros horrores llegaron a pronosticar, en sus «independientes» páginas de internet y las redes sociales, los oráculos de la contrarrevolución.

La realidad, sin embargo, se ocupó en desmentirlos de la manera más contundente. Resultó que, nada menos el país más desarrollado del mundo, que dedica decenas de millones para sufragar una guerra mediática con fines subversivos contra Cuba, apenas si tardó en convertirse en el epicentro de la pandemia mundial al alcanzar, hasta el día de hoy, la increíble cifra de 1 724 044 casos positivos por Covid-19 y 100 500 fallecimientos.

Otro fiasco resultó la campaña orquestada por el propio Secretario de Estado de ese país, Mike Pompeo, para presionar a varios países con el fin de que no aceptaran la ayuda solidaria de las brigadas médicas cubanas. El intento de mancillar la dignidad de los galenos de la Isla llegó hasta el ridículo de enviar al Secretario General de la OEA a acabar de desprestigiar la organización que dirige en La Catedral del Chisme, un espacio, sin seriedad ni credibilidad alguna, que patrocina en Youtube la mafia anticubana de Miami.

Pero evidentemente ni a Pompeo, ni al show de terroristas disfrazados de influencers, nadie les hizo el menor caso, si se tiene en cuenta que a la actual batalla internacional contra el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19, Cuba ha respondido con el envío de 25 brigadas del Contingente internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, Henry Reeve (más de dos mil colaboradores), que prestan sus servicios en 23 países.

Desde mediados de marzo y en casi dos meses han sido atendidos más de 14 mil pacientes y se han salvado 493 vidas.

Como si fuera poco, y a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. hace casi seis décadas, alrededor de 29 mil profesionales cubanos se suman a los esfuerzos por combatir la pandemia en otras 64 naciones donde existen acuerdos intergubernamentales de cooperación de salud.

No es de extrañar, por tanto, ante tales fracasos, el desconcierto de quienes viven de las campañas de odio contra Cuba, por lo que no les ha quedado otra opción que recurrir, en su habitual falta de originalidad, a viejas fórmulas. 

Tal es el caso de la reedición el próximo fin de semana de un tuitazo para pedir que la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) baje los precios de internet porque, según los presuntos convocantes «cubanos», la «conexión durante la pandemia es de mala calidad» y «otros países lo han hecho». 


Se pone en funcionamiento nueva radiobase GSM, 3G, LTE en Taller 26 de Julio, municipio Diez de Octubre, La Habana.

Además de que, como ya hemos dicho en otros comentarios —el fin de tales propuestas es el mismo: manipular descaradamente una de las principales demandas de la población que el Gobierno, por razones económicas, no puede satisfacer en su totalidad, en primer lugar, por el férreo bloqueo que nos imponen los mismos que sufragan esas «humanitarias» campañas mediáticas—, el anunciado tuitazo tendrá lugar cuando más ETECSA ha hecho por satisfacer a sus clientes.

Como se ha informado recientemente por los medios de comunicación cubanos, en tiempos de coronavirus, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, en lo que al servicio de internet en los hogares se refiere, durante los meses de abril y mayo bonificó 10 horas adicionales a todos los clientes de Nauta Hogar; se estableció una promoción a 0.30 CUC las horas extra recargadas y se garantizó la no desconexión por falta de pago.


Las zonas de La Habana continúan recibiendo inversiones en infraestructura para mejorar el servicio en la red celular.

Este mes, por el Día de las Madres, se bonificaron 10 horas más a todos los clientes y se extendió hasta el 30 de junio el ciclo de vida de las cuentas Nauta que vencían a partir del 30 de marzo.

En cuanto a la telefonía móvil, se estableció la tasación diferenciada de la voz y el dato en horario de la madrugada, de 1:00 a.m. a 6 p.m. (al 50%), y se extendió hasta el 31 de mayo el ciclo de vida de las suscripciones móviles que vencían a partir del 25 de marzo.


ETECSA sigue trabajando intensamente en tiempos de Covid-19.

En el período creció en más del 90% el tráfico de la red celular, lo cual pudo lograrse gracias al incremento del ritmo en la instalación de radiobases. Tal aumento de tráfico ha llevado a las redes al límite de sus capacidades, por lo que cualquier persona con sentido común puede entender que no es posible bajar los precios.

De igual forma, y a tono con las diferentes necesidades sociales generadas por la pandemia, se liberó de costo el acceso por cualquier vía a las plataformas ENZONA y BIENESTAR, así como el acceso a los contenidos de cubaeduca.cu, Repasador en línea, mined.gob.cu y MiClaseTV.

El anunciado tuitazo, que promueven páginas del gobierno de Estados Unidos como la mal llamada Radio Martí, podría resultar otro tiro por la culata, si se tiene en cuenta que ETECSA también ha puesto su granito de arena en el éxito cubano en el enfrentamiento de la Covid-19 que tanto los exaspera. 


Se instala nueva radiobase GSM, 3G en ESBU Liberación, en Palma Soriano, Santiago de Cuba.


Se incrementan las capacidades en redes LTE asociadas a las radiobases de la capital: San Miguel; La Gran Vía, en Diez de Octubre, y Suchel Proquimia, en el Cerro.


Para transmitir alguna queja sobre los servicios de la empresa, los clientes pueden escribir al correo atencion.usuarios@etecsa.cu

Como muchos otros héroes anónimos, los trabajadores de ETECSA trabajan expuestos al riesgo epidemiológico para asegurar los servicios. De destacar es el ejemplo de los reparadores que entran a las casas y a los centros de aislamiento para posibilitar las comunicaciones del personal médico e internados, así como el de las ejecutivas que ofrecen su atención al público en las unidades comerciales.

La Empresa cubana no solo ha creado facilidades en centros de aislamiento e instituciones de salud, sino que, además, en apoyo a los Consejos de Defensa Provinciales y Municipales, ha habilitado teléfonos fijos, TFA, móviles y enlaces de datos, algo que solo es posible, a pesar de las reales limitaciones, cuando el Estado, en vez de las ganancias, prioriza el bienestar y la vida de sus ciudadanos.

Trump, Twitter, la VOA y el cuento yanqui de la libertad de expresión



Por M. H. Lagarde

El gran dictador del país supuestamente más democrático del mundo, Donald Trump, acaba de acusar a la red social Twitter de interferir en las elecciones presidenciales de EE.UU. Según afirmó, la red social que suele usar como tribuna para lanzar insultos y disparates está dañando la libertad de expresión, algo que él, en su condición de presidente, no permitirá que suceda.
La furia de Trump contra Twitter se desencadenó luego de que la empresa incluyera uno de sus tuits en la nueva política de verificación de información engañosa de mensajes virales. 
En el mensaje marcado por Twitter con la etiqueta de advertencia "Obtén los hechos sobre el voto por correo", Trump afirmó que las papeletas de votación por ese medio no eran confiables en absoluto.
En respuesta al gobernador de California, Gavin Newsom, que había anunciado días antes un plan para votar por correo en las elecciones del 3 de noviembre, decisión contra la que el Comité Nacional Republicano ya había presentado una demanda, el actual inquilino de la Casa Blanca aseguró en Twitter que:
"NO HAY FORMA (¡CERO!) de que las papeletas por correo sean nada menos que sustancialmente fraudulentas. Los buzones serán robados, las papeletas serán falsificadas e incluso impresas ilegalmente y firmadas de manera fraudulenta". 
El episodio de Twitter, sin embargo, es solo la última expresión del pánico que le provoca al megalómano presidente una presunta derrota en las elecciones de noviembre.
Con 100 mil muertos sobre sus espaldas y cerca de 40 millones de desempleados, víctimas de su mal manejo de la pandemia de la Covid-19, el sociópata de la Casa Blanca no ha podido reprimir su instinto dictatorial ante cualquier afirmación que ponga en juego su reelección.
El pasado 16 de mayo, el presidente publicó en Twitter que se debían cerrar las cuentas, en las redes sociales de Facebook, Instagram, Twitter y Google, de todos los usuarios con posiciones de izquierda, pues según afirmó: “La izquierda radical ha tomado el poder sobre las principales redes sociales y mi gobierno está tomando medidas al respecto”, algo que ya ha reiterado en ocasiones anteriores.
Pero el colmo de la paranoia imperial llegó a su clímax cuando, hace apenas una semana, la emprendió nada menos que contra la Voz de América, la institución creada durante la Segunda Guerra Mundial para transmitir noticias "independientes" y promover los valores estadounidenses en el mundo.
Según la agencia AP: "Los conservadores están furiosos con la cobertura de VOA sobre el manejo que hizo China de la pandemia del coronavirus, un tema de gran importancia para Trump, que no pierde oportunidad de criticar a las autoridades chinas por el brote y desviar las críticas a la respuesta de su gobierno en momentos en que entra en calor la campaña para las elecciones de noviembre".
Para Trump y sus aliados, la VOA —que integra la Agencia de Medios Globales junto a otros medios como Radio Libre Asia, Radio Libre Europa/Radio Libertad y la Radio Martí, que se enfoca en Cuba— forma parte de un “estado profundo” que trata de obstaculizar su gestión. 
La persecución contra la institución gubernamental se desató después de que el asesor de Comunicaciones de Trump, Dan Scavino, reprodujera un artículo de esa emisora sobre China en su cuenta oficial de Twitter con el comentario: “¡los contribuyentes estadounidenses pagan por la propaganda china a través de Voz de América, que es financiada por el gobierno! ¡UNA VERGÜENZA!”.
La información de marras, a la que días después Trump catalogó como “vergonzosa”, simplemente había cometido el inadmisible pecado de informar "en nombre de regímenes autoritarios” acerca del levantamiento de la cuarentena en la ciudad china de Wuhan. 

jueves, 14 de mayo de 2020

Debuta Luis Almagro en «La Catedral del Chisme»


Por M. H. Lagarde

Ante la disyuntiva de obedecer a sus superiores en Washington o resguardar el casi inexistente prestigio de la Organización que supuestamente dirige, Luis Almagro optó por lo primero y no vaciló en ir a blasfemar contra Cuba nada menos que en «La Catedral del Chisme» que conduce desde Miami el influencer Alex Otaola. 
Tal y como ya habíamos predicho, como el presunto Secretario General de la OEA ni siquiera se enrolló una toalla en la cabeza para estar a tono con el estilo de su farandulero anfitrión, el anunciado programa «Covid-19: Apoyamos al pueblo y no a la dictadura» no pasó de ser el mismo circo contra Cuba que Almagro, en su obcecado odio contra la Isla, por lo visto está dispuesto a protagonizar lo mismo en la ONU que en el vodevil de la infamia dirigido por la mafia anticubana de Miami.
En un primer acto intervino un grupo de teloneros cuya única función, además de repetir las ya consabidas calumnias en contra de las brigadas médicas cubanas, fue la de demostrar el poderoso aparato montado por Estados Unidos para realizar el trabajo sucio del que acusan a Cuba: la «trata de personas». Los verdaderos traficantes de personas son los que ponen en práctica los programas para incentivar la deserción de médicos, a quienes engañan mediante el chantaje de ofrecerles una visa hacia el llamado «sueño americano», siempre y cuando renieguen de sus principios y difamen del altruismo de sus misiones. 
Vale destacar la actuación, en el farandulero show, del actual administrador de la USAID, John Barsa, un señor de origen cubano que apenas si sabe hablar español, y quien lo único que dejó en claro fue el apoyo financiero que esa organización le presta a la «información libre», que, como se sabe, además de los teloneros mencionados arriba, la conforman los llamados periodistas independientes y los presuntos influencers que ahora le sirven de voceros a altos funcionarios de la administración Trump. 
Pero el plato fuerte de la noche fue la intervención de Almagro, quien, además de tener el descaro de citar a Martí, acorde con el lenguaje utilizado en La Catedral del Chisme, llamó a la Revolución «parasitaria» y «jinetera». 
¿Puede acaso un traidor que cambió sus ideas de izquierda por un buró en la OEA hablar de jineterismo? ¿De qué principios habla Almagro? Los que dice defender en relación con Cuba son un calco de los de sus amos de Washington. De igual modo, no puede hablar de dictaduras alguien que es un destacado instrumento de la nueva dictadura gansteril y fascista que Estados Unidos pretende imponerle al mundo. 
El peón uruguayo tuvo, además, la felonía de citar a Martí nada menos que en un programa en el que cuando único se ha mencionado al Apóstol ha sido para celebrar que se le rociara la cabeza con sangre de cerdo: «una declaración de guerra, un mensaje de que corriera la sangre por las calles de La Habana», según dijo entonces su «prestigioso» conductor.
Cómo puede citar a Martí y hablar de libertad alguien cuyo verdadero cargo es el de ser el Secretario General de Pompeo. Cómo puede el esclavo hablar de libertad mientras lo ahoga el grillete de su subordinación imperial. 
Fue noticia que el actual Secretario de la OEA fue reelecto luego de que el Secretario de Estado, Mike Pompeo, realizara un viaje a su traspatio con el solo fin de presionar a varios países para que lo reeligieran.
El último circo contra Cuba fue otro ejemplo de la cínica paradoja de la que adolece la propaganda de Washington contra La Habana. Quienes realizan la campaña contra los médicos cubanos, como se sabe, no hacen más que cumplir los antiguos mandamientos del secretario de Estado asistente, Lester Mallory, quien, el 6 de abril de 1960, dejó escrito en un memorando que la única forma de acabar con la Revolución cubana era sometiendo a su pueblo a la necesidad y el hambre. 
Los Pompeos y los Almagros que siguen tales mandamientos son, paradójicamente, al mismo tiempo, quienes pretenden erigirse en los defensores de los derechos de los cubanos que ese mismo bloqueo, que ellos imponen, les niega.
Las cinco preguntas que nunca respondió Luis Almagro, el secretario general de Pompeo:
1- ¿Por qué al gobierno de Estados Unidos, que reportó ayer 2 037 muertes por Covid-19 en un solo día, para una cifra total de 73 207 muertos y 1 227 430 casos confirmados, y donde el desempleo sobrepasa ya los 33 millones de personas, le preocupa más la solidaridad mundial de los médicos cubanos que la suerte de sus ciudadanos?
2- ¿Tiene alguna relación la catástrofe humanitaria que hoy sufren Brasil y Ecuador con el hecho de que hayan sido presionados, por el gobierno que él representa, a renunciar a la ayuda médica cubana?
3- ¿Por qué Estados Unidos, en vez de dedicarse a enfrentar el virus, ha aprovechado la pandemia para desmarcarse de la OMS, difamar a China, aumentar la presencia de sus tropas en Siria, amenazar e invadir a Venezuela, tirotear la embajada cubana en Washington?
4- ¿Qué tiene que decir el señor Secretario de Pompeo sobre los boinas verdes que se amarillaron en Venezuela?
5- ¿Aceptará Estados Unidos la ayuda solidaria de la Brigada Henry Reeve?