jueves, 1 de octubre de 2009

Paz sin fronteras: Un concierto para el desconcierto


Por Ernesto Sierra

Llamemos a las cosas por su nombre y digamos sin ornamentos que el concierto "Paz sin fronteras", organizado por el cantante colombiano Juanes, en la habanera Plaza de la Revolución fue un concierto político. Lo curioso es que, contrario a lo que se quiso y quiere hacer ver, quien politizó el acontecimiento cultural no fue Cuba.
Desde que Juanes hizo público su deseo de organizar el espectáculo en La Habana, un sector de las agencias mediáticas internacionales y otro, considerado independiente, no han dejado de derramar chorros de tinta y palabrería especulando acerca de las connotaciones políticas del asunto, para tergiversar el carácter y el propósito verdaderos de la iniciativa de Juanes y sus invitados.
El ritual cavernícola de un sector del exilio miamense, con sus mandarrias y aplanadoras para destruir discos de música, no sorprendió a nadie. Lo que sí resulta curioso es la actitud de otra parte de ese exilio, fuerzas políticas históricamente hostiles a Cuba y una extraña nómina de advenedizos, de acreditarse a bombo y platillo el éxito del concierto. Habría que preguntarle a Juanes y a Olga Tañón dónde estaban los que ahora pretenden anexarse el éxito, cuando ellos y sus familias recibían amenazas de muerte por pretender venir a cantar a Cuba.
Otro de los matices curiosos lo aportan algunas opiniones disfrazadas de ultra izquierda paternalista que critican la idea del concierto al considerar que hicimos una "terrible concesión al enemigo" y dejamos entrar un "caballo de Troya" en nuestros ideales revolucionarios. No me detengo aquí para no lastimar la sensibilidad de quienes tengan sus razones para querer a Cuba a su manera, pero, como se dice, los extremos se tocan, y en este enredado manojo de opiniones, nada musicales por cierto, todos pasan por alto al protagonista más notable del concierto de Juanes: el pueblo cubano.
Esa avalancha mediática, venga del sector que venga, continúa respondiendo al gastado lenguaje de la Guerra Fría, donde se enfrentan el "mundo libre" y la "dictadura". Una señal indiscutible de que Cuba cambia pero sus jueces se anquilosan cada día más.
A los advenedizos de ahora les sobran excusas para manifestar su regocijo con un concierto ya exitoso sin su ayuda. "Los músicos le cantaron a la dictadura en su cara, hasta Silvio se atrevió a cantar Ojala", dicen, sin pudor de mostrar su des-concierto y su sólida ignorancia. ¿A la cara de quién puede Silvio lanzar una de sus más conocidas canciones de amor? Quienes así hablan olvidan que en estos años de Revolución, de bloqueo económico y cultural, Cuba ha recibido siempre con simpatía y respeto músicos de renombre internacional. En Cuba cantaron los jóvenes Víctor Jara, Ana Belén, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Luís Eduardo Aute, Daniel Viglietti, Alberto Cortés, León Gieco, Mercedes Sosa, Fito Páez, entre muchos otros que trajeron en sus repertorios canciones que hablaban de la penurias del pueblo español por causa del régimen franquista y de los horrores de las dictaduras militares en la América del Sur, y nadie lanzó nunca la idea de que estuvieran deslizando un mensaje sutil dentro de la Isla, porque el mundo entero sabe que Cuba ha sido y continúa siendo un referente de libertad, de esperanza, de construcción de una sociedad nueva.
También olvidan que nos han visitado otros artistas y agrupaciones con la única intención de compartir su arte con un pueblo eminentemente musical y al regreso a sus lugares de origen los han recibido suspensiones de contratos, y otros castigos delirantes por visitar Cuba. Los cubanos de mi generación recordamos la acogida que se le brindó a Oscar de León en la década de los ochenta, y las fuertes presiones que recibió a su regreso a sus circuitos de promoción habituales. La historia se repite. Ya se puede leer en un cable de la agencia AP que la Junta de Educación de Union City, en Nueva Jersey, canceló un contrato con la cantante de origen cubano Cucu Diamantes debido a su participación en el concierto Paz sin Fronteras, en La Habana.
En los intentos desesperados por desacreditar la organización del concierto y anotarse el éxito del mismo, los oportunistas de turno y los medios que los respaldan hicieron circular a la carrera el video de la discusión en el vestíbulo del Hotel Nacional. El malentendido ya ha sido aclarado desde las páginas del periódico Granma y por los protagonistas, pero no está de más resaltar la manipulación inmediata del incidente, pues, los titulares que acompañaban el video no podían ser más altisonantes: todos apuntaban de una forma u otra a que "Juanes se enfrenta a las presiones del régimen" y otros enunciados parecidos, mientras en el video se podía observar a Juanes, Olga Tañón y Miguel Bosé exaltados y nerviosos horas antes del concierto (con sus razones) discutiendo con un grupo de jóvenes empleados del Hotel Nacional, tan estupefactos, como exaltados estaban los artistas. Ni una sola autoridad o personaje conocido, nada que aluda al "régimen" aparece en la discusión, que al cabo resultó ser tan doméstica como el equipo con que se grabó.
El concierto se hizo, Juanes y sus invitados cantaron en nombre de la Paz y el Amor, venciendo el miedo, lo dijeron claro, clarísimo delante de más de un millón de cubanos que fueron a disfrutar de su arte, y delante del mundo entero que pudo ver el concierto en vivo. El éxito de Paz sin Fronteras en La Habana corresponde a Juanes y sus invitados, a los músicos cubanos que los acompañaron, a las instituciones culturales cubanas que brindaron su apoyo y, sobre todo, a ese más de millón de cubanos que bajo el sol de septiembre, demostró su cultura, su buen gusto musical y su vocación hospitalaria.

1 comentario:

  1. Por: Sudamericano Lùcido
    El concierto de Juanes estuvo magnifico. Ha sido, antes que un homenaje a la Paz, por sobre todo, un homenaje a la Cultura.Ciertamente, por ello, ahora muchos cubanos del exilio lo elogian. Juanes derrochò entusiasmo con su nobleza.Y el pueblo cubano -erroneamente etereotipado cientos de veces por las agencias de noticias- respondió demostrando su calidad, su cultura. Allì están las fotos. Son parte de la misma America Latina, la Patria Grande. Y ejercen la libertad estrechamente al modo de Martì, quien dijo: “ Ser cultos para ser Libres”. Gracias Juanes, gracias Colombia, por este regalo al mundo.

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