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miércoles, 27 de enero de 2010

Yoani Sánchez: la nación y la anexión

Por M. H. Lagarde

Efectivamente, como dice la bloguera mercenaria, no faltan quienes se han atomizado por el mundo desde hace 50 años a la fecha. Es algo que desde siempre ha ocurrido, en cualquier parte del mundo. Pero en el caso de Cuba es bueno recordar que primero lo hicieron aquellos batistianos que cargaban, sobre su conciencia y espaldas, la culpa de 20 mil asesinatos. Junto a ellos, se marcharon los serviles gerentes que se robaron el erario público. Después, los plattistas de alma y clase mediana, aquellos convencidos que los americanos resolverían el problema en seis meses. Más tarde, se sumaron a la marcha las primeras víctimas del férreo bloqueo impuesto, entre otras cosas, para intentar desperdigar a un pueblo, para que luego, cualquier mercenario, inflado a la fuerza mediáticamente, contara, por twitter y de prisa, la historia del fracaso de un sistema.
Dice la bloguera, también, -recordando quizás sus tiempos de jinetera-, que siente el llanto de una joven en un consulado porque no la dejan regresar a su país. Lo que no siente –y alguien de más edad, como su esposo, debería contárselo, a ver si logra conmocionarla-, es el dolor de las más de tres mil víctimas del terrorismo protagonizado por aquellos desperdigados, ya sea por batistianos, medianos de mente o bloqueados, que para sobrevivir, no vacilaron a atentar con invasiones, actos terroristas y epidemias, contra su propio pueblo. Lo que no le conviene entender a la bloguera es el robo de cerebros o la manipulación mediática de cada “huida”.
Por lo visto, la mercenaria parece tener una pésima memoria. Algunas de esas muchachas, que un día se casaron con extranjeros para partir, y que lloran después por pasillos y oficinas diplomáticas, regresan, a veces, a ganarse el sustento en el degenerado empleo de la traición. No obstante, a algunas hasta las dejan entrar.
Otros muchos también pueden volver las veces que deseen y nadie les impide el paso. Son lo que saben que esta sigue, a pesar de errores y vicisitudes, siendo su patria y que algo, aunque mínimo, pueden hacer por ella, ofrecer un gesto, una idea, una palabra, o la sola presencia, para que la tierra donde nacieron, aunque estén ahora lejos, siga siendo de ellos y de sus familiares y de los hermanos que la pueblan y no de los extranjeros que la mancillan y la agreden.
A estas alturas, los que le dictan (¿por sms?) los párrafos a la mercenaria deberían saber que lo que nunca ocurrirá en ningún encuentro en que se hable de nación, y se celebre en Cuba, es contar con los mercenarios anexionistas. Ni los menos de dentro, ni los pocos de fuera.

domingo, 10 de enero de 2010

La mercenaria Yoani Sánchez y la labor del "contratista" estadounidense apresado en Cuba


Por M. H. Lagarde

Una vez más la bloguera mercenaria Yoani Sánchez ha dejado claro cuál es el papel que deben desempeñar las nuevas tecnologías en su enfrentamiento al gobierno de Cuba. En una entrevista para el periódico francés Le Monde Sánchez opinó que "No creo que internet sea la herramienta principal del cambio en Cuba, pero creo que es un elemento importante porque permite esquivar una de las mayores armas del régimen: el monopolio de la información", respondió. No obstante, entiende que "internet contribuye a quebrar la fidelidad ideológica al sistema".
La bloguera que en sus post ha llamado reiteradamente a la subversión en Cuba y hasta “una noche de cuchillos largos”, asegura que "El ciberespacio es imparable. No necesita visa de entrada ni permiso de salida".
Pero lo que si necesita visa de entrada y de salida son los agentes secretos que surten con tecnología destinada a la subversión a los llamados “grupos informales” de la “sociedad civil”, en realidad, mercenarios al servicio del gobierno de Estados Unidos.
Después de que fuera apresado el pasado 5 de diciembre, un supuesto subcontratista de Development Alternatives Inc. (DAI) quien "regalaba" sofisticados equipos de telecomunicaciones, ya sabemos más a o menos a qué se refería Obama cuando aseguraba que deseaba el desarrollo de la internet en Cuba.
Según el Nuevo Herald "analistas consideran que probablemente los equipos están diseñados para ayudar a los cubanos a hablar o visitar la internet vía satélite, sorteando la red del gobierno". O sea, para el mismo fin que dice en su entrevista la mercenaria Yoani.
Es curioso que, después de la detención del contratista, la bloguera ha ocupado buena parte de su tiempo -especialmente por twitter-, a desdecirse sobre la manera que suele acceder a internet.
La mercenaria, y sus más cercanos acólitos, ahora no solo andan tratando de justificar de dónde salen los muchos traductores voluntarios de Generación Y, sino también que agradecen a aquellos que reciben sus sms y twittean sus mensajes. Hace poco una semanas –cuando sacó las muletas de Valladares- la bloguera mercenaria se llenaba la boca presumiendo de que podía mandar sus twitter desde su móvil, un servicio que por cierto, no se ofrece en Cuba.
Testigos que participaron en la payasada de Fresa y Chocolate, aquel día memorable que Yoani Sánchez se disfrazó con peluca alemana, aseguran que mientras se debatía sobre la internet en la cultura, la mercenaria twitteaba desde un sofisticado artefacto.
Según fuentes de periodistas españoles ella posee una sustanciosa cuenta en un banco de España debido a sus incontables premios y, como ella ha asegurado, porque trabaja como guía turística y profesora de alemán para poder conectarse como hacia, hasta hace poco, en lujosos hoteles habaneros.
Pero ahora resulta que tampoco tiene dinero para acceder a la red, razón por la que les pidió a los periodistas de Le Monde que la entrevista fuese vía telefónica.
Pero no es nuevo que Yoani Sánchez mienta. Para eso, precisamente, es que le pagan los mismos que envían a agentes surtir a la contrarrevolución de adelantos tecnológicos destinados a subvertir el orden en Cuba.
Estos, por cierto, tampoco se quedan atrás a la hora de hacerse los chivos locos. El portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley declaró recientemente a la prensa: "Esta persona no tiene relación alguna con nuestros servicios de inteligencia''.
Según Boomgard, el hombre, cuyo nombre se desconoce, es "un entregado profesional del desarrollo con muchos años de experiencia en brindar ayuda humanitaria y de progreso en todo el mundo'' y trabajaba como subcontratista de DAI en un programa de la Agencia de Desarrollo Internacional de EEUU (U.S. AID) cuyo objetivo es brindar ayuda “humanitaria” a los cubanos.
Según El Nuevo Herald dicho programa se propone acelerar la "transición hacia la democracia'' en Cuba, erosionando las restricciones informativas del gobierno en cuanto a las computadoras y los teléfonos celulares.
El programa contaba con un presupuesto de $3.5 millones hace una década, y el Congreso aprobó $45 millones en el 2008. Development Alternatives Inc. administra una parte del mismo por un total de $8.6 millones.
Pero ni en los propios Estados Unidos le han creído el cuento al vocero del Departamento de Estado del samaritano subcontratista interesado en que los cubanos puedan conectarse a la red.
Wayne Smith, ex diplomático estadounidense que dirigió la misión de EEUU en La Habana durante la crisis del Mariel, citado por El Herald , asegura: "Si el hombre estuvo distribuyendo teléfonos de satélite y otros equipos de alta tecnología, Washington podría verse en dificultades para justificarlo. Si lo hubieran agarrado simplemente con un teléfono celular, incluso si no hubiera tenido los documentos debidos, ellos simplemente lo hubieran expulsado'', subrayó Smith, quien sigue teniendo estrechas relaciones con funcionarios del gobierno de La Habana. ‘‘Me asombra el hecho de que Estados Unidos no haya hecho un escándalo por esto. Si yo estuviera allá ocupándome del caso, y el hombre no hubiera hecho nada de importancia, yo estuviera armando escándalo”.
Igualmente afirmó en el mismo diario Phil Peters, experto en Cuba del Instituto Lexington, un grupo de estudio radicado en Virginia:
"Esto era una bomba de tiempo. Está escrito en blanco y negro en las leyes estadounidenses: la intención de este programa es derrocar al gobierno. ‘Transición' es una palabra bien escogida, pero la intención es ‘derrocar'. Las personas enviadas están en peligro debido a ese hecho''.

› El agente “Chris” Sabatini propone a Obama incrementar la injerencia