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miércoles, 17 de marzo de 2010

Revela El Nuevo Herald misión en internet de mercenaria Yoani Sánchez

› La gran ola verde cubana de Yoani Sánchez

Por M. H. Lagarde

El gobierno cubano aseguró el pasado lunes que “las medidas anunciadas por Estados Unidos de permitir que empresas de Internet puedan ofrecer servicios a la isla no constituyen una flexibilización del bloqueo, sino que son una maniobra agresiva”.
“Al anunciar la medida, el Gobierno de Estados Unidos expresó claramente que su objetivo es usar esos servicios como herramienta de subversión y desestabilización“.
La aseveración cubana, presentada a la AP por escrito por la Directora de América del Norte de la cancillería, Josefina Vidal Ferreiro, es curiosamente compartida por un artículo publicado por el periódico de la mafia de Miami bajo el titulo “La guerra cibernética”.
En dicho texto la comentarista Mercedes Soler asegura:
“Hoy en día cualquier estrategia militar reconoce que para ganar aunque sea escaramuzas, también hay que transformar corazones y conquistar mentes. He ahí el desarrollo de la propaganda de guerra. Debido a ello, entre las armas más poderosas de los arsenales modernos, la más necesaria para asegurar la victoria en cualquier embate ideológico no contiene pólvora, agentes bioquímicos, ni tan siquiera ojivas nucleares. Se trata simplemente del control (o descontrol) de la informática”.
En la guerra de Internet que pretende facilitar el OFAC a los países que no se doblegan a los mandatos del gobierno estadounidense, agrega Soler: “El acceso a este software pudiese ayudar a los iraníes, sudaneses y cubanos a consolidar movimientos políticos, a esquivar controles físicos y a conectarse con el mundo exterior. Precisamente ésa es la labor de una red, enlazar eslabones humanos con ideales y propósitos similares” (…) Esa es la promesa de esta tecnología.
Es el arma más democratizadora inventada hasta ahora, aunque se preste para miles de abusos. El gobierno cubano lo entiende. Por eso hace tres meses que mantiene arrestado a un subcontratista estadounidense de USAID que repartía ordenadores, celulares…"
Como era de esperarse en el caso cubano, en la utilización de la red como medio de subversión juega, según la comentarista del diario de Sur de la Florida, un papel protagónico la bloguera mercenaria Yoani Sánchez:
” Los blogueros cubanos, encabezados por la célebre Yoani Sánchez, ya están desafiando la censura estatal y blogueando abiertamente sobre sus difíciles condiciones diarias. Las restricciones cibernautas que todavía enfrentan, sin embargo, los limitan. Nadie mejor que ellos entiende el poder liberador que representa la Internet. Si ya les dio voz, también puede ofrecerles protagonismo. Cuando puedan transmitir directamente vía Webcams a un huelguista de hambre como Guillermo Fariñas postrado y denunciante, frente a la camarita de su computadora, en tiempo real, para que cualquiera tenga acceso a su transmisión, incluso el propio estado que lo oprime, entonces el mundo entero será cómplice de su muerte o partícipe de su triunfo. En el momento en que los cubanos puedan convocar a una manifestación vía IM y cambiar horarios o ubicación instantáneamente para burlar al aparato de inteligencia con su propio juego, se podrán esperar cambios reales”.

Estados Unidos reconoce que usa Internet para interferir internamente en otros países

jueves, 14 de enero de 2010

El Nuevo Herald y la inconsistente defensa de Alan P. Gross

En la foto: Bloguera cubana conectada en su casa (Cortesía de El Nuevo Herald)

Por M. H. Lagarde

La revelación por parte de la prensa norteamericana de la identidad del contratista de la AID detenido en Cuba ha servido sobre todo para remarcar el mensaje, dado días antes por el Departamento de Estado, de que Alan P. Gross no es un agente de los servicios secretos de Estados Unidos.
Como era de esperarse, El Nuevo Herald, cual eco del NTY y el Washington Post, salió en defensa del agente con unos argumentos que casi resultan risibles por su ingenuidad.
Aún cuando ese mismo diario había afirmado en un texto publicado la semana anterior que : “Lo único que se sabe con seguridad del contratista estadounidense arrestado en Cuba es que puso equipos de comunicación en manos de grupos civiles”.
Y que el: “subcontratista de Development Alternatives Inc. (DAI) arrestado en La Habana el 5 de diciembre trabajaba con sofisticados equipos de telecomunicaciones”; sufragados por un programa según el cual: “la AID contaba con “un presupuesto de $3.5 millones hace una década, y el Congreso aprobó $45 millones en el 2008”. Development Alternatives Inc. administra una parte del mismo por un total de $8.6 millones”.
Ahora, sin embargo, resulta que, de acuerdo con el propio Herald: el papel de Gross no era otro que ayudar “a dos o tres grupos de judíos cubanos a obtener ``acceso sin filtros a internet''.
Como según afirma ese mismo diario “el gobierno de Cuba trata de controlar todo el acceso a la red pero hay muchas maneras de eludir los controles y los filtros que bloquean el acceso a páginas que las autoridades consideran hostiles”. El “inofensivo” papel de Gross no fue otro que ayudar a “tener acceso a sitios de internet como Wikipedia, permitirles bajar música y establecer contacto con grupos judíos en el extranjero''.
Además de que sobre sitios como Wilkipedia no existe ningún tipo de restricción en Cuba, la misión que, según el Herald se le encomendó al subcontratista, la hubiera realizado cualquier niño cubano entrenado en algunos de los 600 Joven Club de computación que existen hoy en la Isla, solo a cambio de una hora free en Internet.
¿Son necesarios los $8.6 millones que dedica la Development Alternatives Inc. para su “humanitario” programa en Cuba, solo para enseñar a alguien a bajar música y aprender dos o tres truquitos para “burlar la censura” y “comunicarse con el exterior”?
A El Nuevo Herald debía llamarle la atención la pericia con que manejan esos temas los blogueros mercenarios cubanos. Los nuevos encargados de cumplir la misión de la USAID de denunciar las “horribles violaciones de los derechos humanos” en Cuba, no parecen tener ningún problema con el adiestramiento y aprendizaje de las nuevas tecnologías.
De hecho, casi no queda en la Isla un contrarrevolucionario que no se haya hecho usuario de Twitter o Facebook. El último, por cierto, fue nada menos que Antunes, quien, al parecer, puede conectarse hasta desde Placetas.
Como si fuera poco, los “blogueros” cuentan con una Academia ilegal que dirige desde su casa la “súper perseguida” Yoani Sánchez.
La misma mercenaria, amaestrada por el billete yanqui, que como, según destaca el Herald de hoy, denuncia la persecución de los blogueros por parte del gobierno.
En el post de Generación Y que el diario floridano reseña la contrarrevolucionaria bloguera afirma:
“Me atrevería a decir que las autoridades no se imaginaban que los ciudadanos apelarían a un recurso planetario para expresarse. El gobierno controla las cámaras de los estudios de televisión, los micrófonos de las estaciones de radio, las páginas de revistas y periódicos que se localizan en el territorio insular, pero allá arriba, lejos de su alcance, una red satelital -satanizada pero imprescindible- ofrece a quien se lo proponga la posibilidad de “colocar” sus opiniones de forma prácticamente ilimitada”.
Si en la isla todo el que se lo proponga, como afirma la mundialmente conocida bloguera, la posibilidad de “colocar” sus opiniones de forma “ilimitada” gracias a la red satelital, ¿cómo se explica entonces que los grupos judíos a los Alan P. Gross “asistía” no puedan hacerlo?
Está claro que uno de los dos -El Nuevo Herald o la mercenaria Yoani Sánchez- , miente.
Decida usted.

› La mercenaria Yoani Sánchez y la labor del "contratista" norteamericano apresado en Cuba